Amor y surrealismo con sabor a comida mexicana

Como parte del ciclo Un siglo de parejas unidas por el sabor y la pasión, llega el turno a la dupla Diego Rivera y Frida Kahlo, justo el día de su boda, organizada por la gran fotógrafa Tina Modotti, quien será la anfitriona el 30 de agosto en el Antiguo Palacio de Medicina, ubicado en Venezuela y Brasil, Centro Histórico. En esta tertulia el público disfrutará la alegría intima de Diego y Frida, a través de los platillos mexicanos que se ofrecieron en su boda como mole, chiles rellenos, frijoles negros, mole de olla, tamales, pozole, atole, mezcal, tequila, aguas de horchata, jamaica y chía.

Diego y Frida se casaron por primera vez en 1929. Más que legal, esta boda fue un casamiento intelectual, sensible, del arte por el arte y la pasión que se desprende de la obra artística. Ella no sabía cocinar, pero aprendió a elaborar los platillos preferidos de su esposo y preparar itacate todas las mañanas.

Aunque se llevaban 21 años de edad -Diego nace en 1886 y Frida en 1907-, a la joven siempre le atrajo intelectualmente y despertó en ella una pasión desbordada en todos los sentidos. Diego era feo físicamente, desproporcionado, nada agraciado, pero transpiraba arte, vida, color, pasión, energía, grandeza y esos elementos lo hacían más atractivo que cualquier hombre guapo del mundo. Esto atrapó a Frida y la llevó a tener dos bodas con él, a perdonar sus infidelidades incluida una con su hermana menor, Cristina, la más querida por la pintora.

Amor y desamor, peleas y reconciliaciones, una relación marcada por infidelidades de ambas partes, pero desbordada por la pasión y siempre en medio de la exquisita comida mexicana. Esto será el marco Segundo Festival Gastronómicodedicado a los grandes poetas y artistas mexicanos, sus amores y desvaríos, organizado por la Compañía de Teatro Clásico Fénix Novohispano. Todos los platillos serán preparados por la Chef Elvira Abarca. Cupo limitado.

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