Aplauden en Toronto película “Artemio” de la mexicana Sandra López

El documental “Artemio”, premiado en el festival Sheffield Doc/Fest de Reino Unido, y que ha recorrido varios festivales en México, fue aplaudido en el 25 Festival Internacional de Documentales Hot Docs que se lleva a cabo en Toronto, Canadá.

A diferencia de miles de inmigrantes que quieren entrar a Estados Unidos,  el niño Artemio Gómez Zárate, de nueve años, ya tiene boleto para regresar al país donde nació: Estados Unidos, pero prefiere quedarse en México junto a su madre Coco Zárate, quien fue deportada y ahora vive en la ranchería Cacalote, en la costa chica de Guerrero.

Tras presentar la primera de tres funciones en los cines de Toronto, la antropóloga y cineasta Sandra Luz López Barroso explicó que nunca imaginó el éxito que tendría su tesis documental del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC).

“Estoy agradecida con el público mexicano porque siendo mi película una tesis del CCC ha tenido un alcance que no imaginaba a nivel nacional e internacional, porque la historia muestra lo que pasa con las familias separadas por una deportación y cómo afecta a los niños”, mencionó.

López Barroso narró que viajó a la costa chica de Guerrero y Oaxaca en busca de una historia sobre mujeres mexicanas afrodescendientes porque “me parecen muy empoderadas, muy libres, muy autónomas y rebeldes”, pero al conocer a Coco y Artemio se inclinó por enfocar su lente a este botón de muestra de la migración.

Conocí a la bisabuela del niño Artemio en la costa chica de Guerrero, en San Nicolás Tolentino. Conviví con doña Catarina los últimos dos años de su vida cuando se acercaba a sus 100 años. Coco, la mamá de Artemio es la nieta de Catarina y tiene cinco hijos, tres en Estados Unidos y dos en México.

Tras 30 años de vivir en forma indocumentada en Utah, Estados Unidos, Coco fue deportada y llevó consigo a su pequeño “Arte”, como ella llama cariñosamente a su hijo. La historia se centra en la ranchería Cocolote donde este pequeño estadunidense anda descalzo, no va a la escuela y juega con otros niños en terracerías.

Aun así, y con un boleto de regreso a Utah, no se quiere ir porque prefiere estar con su mamá y su nueva hermanita, producto de la nueva familia de su progenitora. “Casi todos tenemos familias fuera, así que la historia resulta muy familiar.

En noviembre pasado presenté la película en Washington, junto a Artemio, ahora de 13 años, y el público le preguntó sobre los dos países, y él dijo que extrañaba a su mamá, pero que se sentía de Estados Unidos porque aquí había nacido”.

La cineasta definió esta situación como una realidad “muy compleja, dolorosa y con universos muy particulares”, y agregó que “no veo voluntad política de los gobiernos de mejorar esta situación.

López Barroso pudo percibir cómo, a pesar de la separación migratoria, muchas familias se mantienen en contacto y hasta unidas a través de las conversaciones telefónicas.

He presentado esta película en California con hijos de indocumentados mexicanos que quisieran ir a México, pero no pueden por la situación migratoria de sus papás, pero ellos añoran conocer a sus abuelos y “el México que también les pertenece”.

Hace dos semanas, Löpez Barroso presentó la película donde vivía Coco y Artemio, en Estados Unidos, y entre el público estaban sus amigos, quienes comentaron haber conocido a Artemio de pequeño.

Dos años le tomó a Artemio entender que pertenece a una familia en la que su madre no puede regresar a Estados Unidos, y su padre y sus dos hermanas lo esperan en Salt lake, Utah, por lo que ahora vive con ellos en territorio estadunidense.

Coco, quien vivió unos 30 años en Estados Unidos, trabaja como gerente de un hotel en Tulum, Quintana Roo, y vive con su nueva pareja sentimental, Luis, y sus dos hijas. Después de Canadá, “Artemio”, documental de 48 minutos nominado a los premios Ariel como mejor corto documental, se proyectará en Ecuador y Escocia.

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