“Bosque de Niebla” refleja que sí puede haber un mundo mejor

De manera natural y luego de atravesar una crisis existencial, la documentalista Mónica Álvarez Franco encontró en la comunidad del Bosque de Niebla, en Xalapa, Veracruz, que existen modos de vida verdaderamente democráticos y que es posible vivir en armonía con la naturaleza.

Aunque reconoce que en un principio resultó difícil acercarse a ellos y entrar a su intimidad, poco a poco fueron abriendo para compartir la importancia de cuidar la naturaleza y su gran capacidad para organizarse democrática.

Es de mencionar que “Bosque de niebla”, que se estrenará el viernes 16 de febrero en la Cineteca Nacional, es el primer filme mexicano en compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero generadas en todas las actividades del ser humano.

En entrevista con Notimex a propósito del estreno de su documental “Bosque de Niebla”, que retrata a esa comunidad, Álvarez Franco detalló que la idea de levantar este proyecto surgió tras cuestionarse qué le iba a dejar a su hija Martina en un futuro.

Recordando una de las charlas con el padre de su hija fue que comenzó a ver a esa colectividad como una opción diferente y más positiva en comparación al contexto que se vive en la mayor parte del mundo.

En compañía de cuatro miembros de su equipo de trabajo, la cineasta que en aquel entonces se encontraba embarazada decidió irse a vivir a ese grupo social, a fin de tener un acercamiento más real y honesto con los protagonistas de su documental.

Al haberse desarrollado dentro de un contexto sustentable, ese trabajo consiguió un certificado ambiental otorgado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Al respecto, la directora mencionó que por su propia naturaleza, al ser una película ecológica, se gastaron muy pocos recursos.

“Era importante para nosotros filmarla de acuerdo con las formas de esta comunidad autosustentable. De hecho llevamos el mismo camino que ellos, se gastó muy poca energía y este ahorro de dióxido de carbono se dio a partir de la convivencia con ellos; estábamos comprometidos con ellos y con lo que nos estaban enseñando”, precisó.

La cineasta también sostuvo que el certificado que ostenta hoy “Bosque de niebla” se dio de manera natural y sin perseguirlo. “Es lindo darte cuenta de que lo hiciste de manera inconsciente, sin querer, y al final este certificado pone a la película en un lugar privilegiado”, hizo notar.

Antes de comenzar la filmación de esta producción, Álvarez abandonó la idea de otro documental, pues “tenía la necesidad de contar una historia diferente y que representara cambios de vida, esperanza (…) Mostrar que no todo es esto (la ciudad) y que hay gente que está haciendo cosas importantes”.

De lo más sorprendente para ella era ver cómo este grupo de personas creó su propio sistema con reglas, de acuerdo a las necesidades de todos sus miembros.

“Nosotros rentamos una cabaña y vivimos con ellos en periodos intermitentes por tres años, y teníamos que adaptarnos. El fotógrafo tenía que sacar la orina de la cabaña, otro cortar la leña y otro prenderla. También teníamos que sembrar para comer, y eso fue un proceso bastante interesante”, compartió.

Es de mencionar que los miembros de la región buscan una vida sencilla y sustentable, por lo que ponen en práctica los conocimientos de la naturaleza a su estilo de vida, rediseñando su propia cultura desde la alimentación hasta la educación y otras necesidades.

“Lo que me dejó en shock del bosque son sus relaciones humanas. Es impresionante como la propuesta de ellos es cuidarse los unos a los otros a pesar de los conflictos", resaltó la realizadora.

"Aunque su comunidad es muy joven, cada vez que iba podía ver el cambio y la evolución que tenían sobre empezar a dejar de pensar en uno mismo y entenderse como unidad”, compartió.

“Busqué hacer un trabajo más humano que el documental de una organización no gubernamental. Me interese más por ellos que por su sistema, porque creo que sus historias son las que finalmente podrán empatizar con el espectador”, señaló la también experta en fotografía fija.

Y es que durante el rodaje se utilizó únicamente luz solar, las pilas de la cámara se cargaban con paneles solares y no hubo iluminación artificial.

Por estas acciones recibieron el Certificado de Cancelación Voluntaria de la ONU, que se otorga a quienes compensan sus emisiones comprando bonos, los cuales no pueden ser revendidos ni traspasados; una vez retirados del sistema, pertenecen a “Bosque de niebla”.

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