La gira mundial de Bad Bunny está envuelta en una tormenta monumental luego de que miles de fans VIP —quienes pagaron los boletos más caros, incluyendo zonas PIT de hasta $12,000 MXN— denunciaran sentirse estafados por el diseño de su escenario secundario, conocido como “La Casita”. Esta réplica de una casa puertorriqueña, que originalmente formaba parte del escenario principal en Puerto Rico, fue reubicada en Latinoamérica al extremo opuesto del venue… beneficiando a los boletos más baratos y dejando a los fans premium viendo el show de lejos, de espaldas o solo por pantallas.
Reportes de conciertos previos indican que entre 30 y 40 minutos del show —incluyendo varias de las canciones más esperadas— se realizan en este escenario secundario, lo que significa que miles de asistentes que pagaron zonas VIP terminan teniendo una experiencia inferior a quienes pagaron boletos económicos. La molestia escaló aún más cuando un organizador en Chile declaró que “pagar una entrada no te da derecho a decirle a un artista dónde se para”, comentario que encendió la furia de las redes sociales.
La situación ya explotó en acciones legales: fans en Chile están organizando demandas colectivas contra promotores por “publicidad engañosa”, alegando que se les vendió una experiencia de cercanía que nunca ocurrió. Ahora la incertidumbre se traslada a México, donde Bad Bunny ofrecerá ocho conciertos en el Estadio GNP Seguros. Nadie sabe aún dónde colocarán La Casita, y el público está en pánico: quienes pagaron miles temen quedar lejos, mientras que asistentes de zonas económicas podrían terminar teniendo la mejor vista. Las redes siguen encendidas, con fans organizando mapas, vigilias digitales y monitoreo del montaje del escenario para saber si, esta vez, el “conejo malo” volverá a ponerlos de espaldas.
