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La fiebre por la inteligencia artificial ha declarado la guerra a la RAM y al almacenamiento. El problema ya no está solo en los centros de datos, esto se está empezando a notar en el bolsillo de cualquiera que quiera montar o actualizar su PC gaming.
De los centros de datos a tu carrito de la compra En cuestión de semanas, el precio de la memoria se ha ido de madre. Según datos recientes, un kit de 16 GB DDR4-3200, que a comienzos de octubre rondaba los 60 dólares ya está en torno a los 110, mientras que un kit de 32 GB DDR5-4800 se ha disparado: de los 100 dólares a rozar los 250.
La consultora TrendForce calcula que la DDR5 se ha encarecido hasta un 307% desde septiembre y la DDR4 hasta un 158%, y lo más preocupante es que no parece algo puntual: la producción se está desviando hacia donde más dinero deja, es decir, los chips de memoria para centros de datos de IA y memorias HBM para GPUs profesionales.
En paralelo, grandes fabricantes como Samsung han subido los precios de ciertos módulos de memoria para servidores hasta un 60% en solo un par de meses, impulsados por una demanda brutal de infraestructuras de IA. Esta misma presión sobre la oferta se filtra a todo el ecosistema, por lo que los ordenadores montándose ahora mismo para jugar al casino en vivo, por ejemplo, también se están disparando al no haber suficiente stock.
Otros informes hablan de subidas cercanas al 172% interanual en la RAM de consumo, con fabricantes incapaces de servir más del 70% de los pedidos de memoria DDR5. El resultado es un cóctel perfecto: escasez, distribuidores nerviosos, fabricantes asegurándose suministro a base de contratos a largo plazo… y precios que suben casi semana a semana.
Qué significa esta “guerra de la RAM” para el jugador de a pie Todo esto suena muy corporativo hasta que abres tu tienda de hardware favorita y ves el golpe directo a tu próximo ordenador. El kit de 32 GB DDR5-6000 CL30, que es el modelo ideal para jugar en PC a día de hoy, ha pasado de 140€ a rondar los 260€ en apenas dos meses. Para muchos jugadores supone recortar en RAM, bajar de gama, o directamentemposponer la compra del equipo.
El problema no acaba ahí. Las mismas memorias DRAM y NAND que se usan en servidores también se emplean en SSD, portátiles gaming y consolas y móviles. Los analistas ya anticipan subidas de precios en smartphones portátiles y cualquier dispositivom que lleve memoria. Esto también es un problema para la industria del casino online, que no
podrán subir las demandas de sus juegos por riesgo a que muchos usuarios queden fuera
de juego.
Para los gamers, el corto plazo pinta complicado. Montar un PC nuevo hoy duele más que hace solo unos meses, pero esperar tampoco garantiza un respiro: varias voces de la industria hablan de un mercado tensionado durante años, con la IA marcando las prioridades de producción y dejando al PC gaming en un plano claramente secundario.
¿Qué queda entonces? Si tienes pensado montar equipo y encuentras RAM y SSD a un precio razonable, puede ser mejor no darle demasiadas vueltas. Reaprovechar DDR4 en plataformas aún compatibles, buscar ofertas puntuales y ser flexible con la capacidad (por ejemplo, empezar con 16 GB y ampliar más adelante) son pequeñas estrategias de
supervivencia en una pelea por la memoria en la que, por primera vez en mucho tiempo, los
gamers vuelven a jugar en desventaja.
