“Rampage: Devastación” más allá del juego

Rampage era un videojuego clásico que salió a la luz hace más de 30 años. El punto del juego era destruir ciudades gringas personificando a tres enormes monstruosidades: un lagarto llamado Lizzie, un lobo de nombre Ralph, y un gorila llamado George.

Entre tanta destrucción, el objetivo era cambiar los papeles del kaiju clásico para identificar al jugador y espectador con los monstruos y no con los humanos. El principio, pues, era bastante original y divertido: dos cosas que no encontramos por ningún lado en su adaptación a la pantalla grande.

Esta versión cinematográfica se toma algunas libertades en su adaptación e integra a personajes nuevos, ese es el caso del mismo Dwayne Johnson y su equipo; lo mismo sucede con la explicación del como surgen estos monstruos, y también, hay otras cuestiones que no son muy fieles a la historia original, ese es el caso de Ralph, Lizzie y George, quienes son un poco muy diferentes y el tamaño que se plantea en esta historia de estos monstruos es un poco distinto del de los videojuegos; pero finalmente la historia es entretenida, llena de acción y te engancha, pero creo que no hay que perder de vista nunca que hay situaciones inverosímiles y fantásticas que restan un poco a la trama.

Pero, por otro lado, si vas buscando una película de acción con buenos efectos especiales, buenas secuencias de acción y monstruos de proporciones inmensas destruyendo todo a su paso, Rampage: Devastación es una buena opción.

Del director Brad Peyton, con las actuaciones estelares de Dwayne Johnson, Jeffrey Dean Morgan, Malin Akerman y Joe Manganiello llega esta aventura fantástica llena de acción en una película de casi dos horas de duración.

Si hubiera que resaltar dos personajes humanos —no por la calidad de sus papeles, sino por su caricaturismo—, estos serían Claire y Brett Wyden. Interpretados respectivamente por Malin Åkerman y Jake Lacy, estos ejercen el papel de antagonistas de la película durante los primeros dos tercios.

Mientras que Claire es malvada por el simple hecho de que es la villana, Brett es el típico asistente cobarde de una caricatura para niños. Sin embargo, más que sus personalidades genéricas, es su terrible plan para hacerse con el ADN de los monstruos gigantes lo que les asegura un espacio en el panteón de los peores villanos del cine.

Como película, Rampage: Devastación es una historia de acción genérica y con personajes divertidos, pero nada originales. Irónicamente, al tener cuenta que es una adaptación, esto funciona a su favor y entrega la que quizás podría ser la mejor película basada en un videojuego.

Si bien la cinta justifica la compra de los boletos con su espectacular acto final, los que hagan caso omiso a que es una adaptación se toparán con dos primeros tercios que pueden resultar tan cliché como mal desarrollados.

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