News GR

5 Discos de heavy metal que cumplieron 40 años en 2022

Por: Edson Escalante

 

Este 2022 nos presentó increíbles trabajos de bandas nuevas o bandas clásicas que aún a pesar de los años siguen vigentes en los oídos de millones de fans alrededor del mundo, e incluso en carteles de los festivales más importantes del globo terráqueo; sin embargo, también en este año que ya agoniza, hay trabajos que llegaron al 4° escalón, y que sin duda alguna marcaron un antes y un después dentro de la escena metalera, y que después de 40 años siguen sonando frescos y potentes como en aquel 1982 cuando sonaron por primera vez en un tornamesa, un reproductor de cintas o en la radio, y a continuación te los voy a comentar:

 

5.- Venom – Black Metal.

El segundo álbum de estudio de Venom, lanzado en noviembre de 1982, sin duda alguna marcó un antes y un después no solo dentro de la NWOBHM sino del metal en general, ya que gracias al nombre del álbum, se bautizó al subgénero que lleva el mismo nombre.

 

Con temas como Sacrifice, Heaven’s On Fire o el tema que da nombre al disco, Black Metal se convirtió en un álbum de culto para los fans del black metal y una joya y estandarte para el desarrollo del metal extremo con su mezcla entre heavy metal y thrash metal que apenas por aquellos años empezaba a surgir en la escena underground.

 

 

4.- Iron Maiden – The Number Of The Beast.

El tercer álbum de la doncella de hierro publicado durante la primavera de 1982 nos presentó un brutal debut de Bruce Dickinson quien proveniente de Samson, sustituiría a Paul Di’Anno. Perteneciente también a la NWOBHM, The Number Of The Beast nos ofrece temas que simplemente no necesitan presentación y que al día de hoy siguen siendo parte del repertorio de Iron Maiden en sus presentaciones.

Gracias a la increíble portada y el nombre del álbum, Maiden se ganó el desprecio de varios fanáticos religiosos que empezaron a acusarlos de ser adoradores del diablo. Como dato curioso, Iron Maiden quería al legendario Vincent Price para que fuera él quien grabara el speech del tema homónimo, sin embargo por temas económicos eso no pudo ser.

3.- Kiss – Creatures Of The Night

1982 trajo consigo el último trabajo de Kiss con su legendario maquillaje (hasta 1998 que fue cuando presentaron Psycho Circus) en una época oscura para la banda, donde venían de haber perdido a su baterista original y acababan de perder a su guitarrista original (a pesar de que por cuestiones legales Ace Frehley todavía aparece en la portada y en algunos videos promocionales), por lo cual las guitarras de Creatures Of The Night fueron grabadas por varios guitarristas a manera de audición para poder lograr entrar a la banda (guitarristas que desde luego no aparecen acreditados en el álbum).

Siendo Vinnie Vincent quien ocuparía el lugar del Space Man, Creatures Of The Night trajo un sonido oscuro y pesado que no se había escuchado antes en un trabajo de Kiss llegando a considerarlo su álbum más pesado, y es que el intento de los neoyorquinos por regresar a sus raíces después de experimentar con la música disco, el pop y la ópera rock, les dio como resultado un álbum completamente metalero, con riffs y baterías que son únicas y no se volvieron a escuchar en un álbum de Kiss, lo que hace de Creatures Of The Night, un álbum de culto para los fans de Kiss y del metal ochentero.

 

2.- Judas Priest – Screaming For Vengeance.

El octavo álbum del sacerdote fue una exitosa continuidad después de los que nos presentaron en British Steel (evitando mencionar Point Of Entry que aligeró el sonido después del grandioso acero británico). Screaming For Vengeance le abrió las puertas del mercado norteamericano a Judas Priest al convertirse en su álbum más vendido a la fecha.

Con temas como You’ve Got Another Thing Comin’, Bloodstone, el tema homónimo, y Electric Eye la que nos presenta una de las intros más épicas y legendarias del metal; The Hellion, Screaming For Vengeance puso un escalón más para los liderados por Rob Halford en su camino al Olimpo para convertirse en los Dioses del Metal.

1.- Motörhead – Iron Fist.

El quinto álbum de los británicos liderados por Lemmy Kilmister, trajo un álbum furioso y veloz como solo ellos lo sabían hacer, pero también presentó el último trabajo con una de las alineaciones más importantes de Motörhead en su historia: Lemmy, Eddie Fast Clarke y Phil “Animal” Taylor.

Iron Fist fue el grito de guerra por parte de la banda de Lemmy para demostrar que podían renovarse sin salir de su género musical y adaptarse a los cambios musicales que la década de los 80´s presentaban. El tema homónimo es una invitación a hacer headbanging hasta quedar con el cuello roto, Heart Of Stone continúa con la misma línea, al igual Shut It Down. Un álbum imprescindible para los fans no solo de Motörhead sino del metal en general que aún después de 40 años sigue sonando tan potente y crudo que todavía puede seguir asustando a las mamás de los fans que se van iniciado en el rock y el metal.

 

Por: Edson Escalante

News GR

Ya han pasado 40 años desde que en los lejanos ochentas se formaron unas verdaderas leyendas del thrash  y del metal. Y tal como lo habían anunciado, para celebrar este hito, la banda, agendó dos shows (17 y 19 de diciembre) en el Chase Center de San Francisco. Los tickets se agotaron rápidamente, y aquellos programas solo estuvieron disponibles para transmitir de forma gratuita a través de Prime Video y Amazon Music.

A diferencia de sus transmisiones en vivo del año pasado, incluido el espectáculo benéfico Helping Hands Concert & Auction, Live & Acoustic from HQ, cada noche de las presentaciones del “40th Anniversary Live” se pusieron disponibles exclusivamente para los miembros del club de fans. Y similar a los conciertos del 30 aniversario del grupo, la primera noche vio al grupo tocar todas las épocas, en cuanto a la lista de canciones. De hecho, se aseguraron de tocar al menos una canción de cada uno de sus 10 álbumes de estudio, además de sus álbumes de covers y sinfónicos S&M y Garage Inc.

Antes que todo, los fans fueron invitados a una mini “historia de Metallica” narrada por el actor y fan de la banda Jason Momoa. El video presentaba clips antiguos de los miembros de la banda, antes de que aparecieran imágenes del primer logotipo de Metallica en una pantalla sobre el escenario, mientras la banda lanzaba un número de apertura muy apropiado: “Hit the Lights”, la primera pista del primer álbum de la banda, Kill ‘Em All de 1983.

En cuanto al escenario, la banda estaba rodeada de fanáticos en una configuración de 360 ​​grados. Al final del número de apertura, tuvo lugar un efecto ordenado: la audiencia recibió brazaletes que brillaban como una luz mini-estroboscópica. Y con toda la multitud levantando sus manos al unísono, miles de mini luces parpadeantes rodearon el escenario produciendo un espectacular efecto.
Creeping Death”, sonó seguido, con imágenes de nubes rojas que se acercan rápidamente se muestran en la pantalla, lo que provocó que todo y todos en la arena se iluminaran con el color. La banda deleitó con cortes  como “Welcome Home”“Trapped Under Ice”, “Breadfan”, “No Leaf Clover”,variando la propuesta, los que se mezclaron con los estándares de la banda tan esperados como “One”, “Sad But True”, “Nothing Else Matters” y más.

llego un momento para otro mini-documental que incluía clips que se centraban en los dos bajistas que precedieron a Trujillo en la banda, Jason Newsted y el fallecido Cliff Burton, que luego dio lugar a una gran interpretación del instrumental “Orion” de Master of Puppets (con Trujillo replicando las líneas de bajo empapadas de distorsión a la usanza del bajista emblemático de la primera etapa de la banda).

Otras canciones notables incluyeron “The Shortest Straw” y la melodía de apertura del frecuentemente criticado St. Anger (“Frantic”). Pero probablemente la mayor sorpresa de la noche fue la primera presentación en vivo de “Fixxxer”, la melodía de cierre de Reload.

A diferencia de los shows de su 30 aniversario hace 10 años en el FIllmore, ningún invitado especial se unió a Metallica en el escenario para esta presentación de la primera noche. Y decidieron cerrar con dos  temas inusuales para esta ocasión: “The Day That Never Comes” y “Spit Out the Bone”.

“Estamos agradecidos de que hayan estado con nosotros durante 40 años, y estamos muy felices de que sigan aquí después de todo este tiempo”, decía Jmes Hetfield entre canciones. Después de que sonó el último tema, los espectadores presenciaron quizás uno de los “agradecimientos” más largos en la historia de los conciertos: casi diez minutos de la banda deambulando por el escenario, reconociendo a los fans y los cuatro miembros diciendo algunas cosas en agradecimiento por los años de fidelidad.

Setlist 

Hit the Lights
Creeping Death
Trapped Under Ice
Welcome Home (Sanitarium)
Orion
The Shortest Straw
One
Sad But True
Nothing Else Matters
King Nothing
Fixxxer
Breadfan
No Leaf Clover
Frantic
The Day That Never Comes
Spit Out the Bone

News GR

Repasa su trayectoria, de telonear a Queen a conquistar el continente y contar la historia argentina en canciones.
Esas cuatro décadas de Mateos con la música se celebrarán los días 9 (agotado) y 29 de octubre en el Teatro Gran Rex, y luego en las ciudades de Córdoba y Rosario el 5 y 6 de noviembre, respectivamente. Y esa es la excusa para la charla matutina en esa sala de ensayo.
Puertas adentro, se pueden ver desde discos de oro hasta afiches originales de conciertos de su grupo Zas en Obras (piezas por las que un coleccionista vendería lo que no tiene), pasando por un equipamiento digital de última tecnología donde carga fragmentos de Los Tres Reinos, la ópera rock que es su nuevo proyecto.

La charla arranca con el propio Mateos a bordo de la génesis de los futuros shows, y a partir de ahí un recorrido por toda su obra. “Me di cuenta antes de todo este periodo pandémico, en el año 2019″, dice, a modo de introducción, y enseguida retoma.

«Iba a hacer un show que se iba a llamar Retrospectiva, a propósito de la recuperación de los masters de los primeros discos de Zas: esos discos que había publicado Music Hall y que volvieron a sus creadores gracias al INAMU. Ahí me di cuenta que arranqué en el 81, y que este año cumplíamos, con mi hermano Alejandro, 40 años con la música”, dice Miguel, primera a fondo y dispuesto a contestar todo.
-Voy a cantar una canción por disco: esa canción que yo creo que es la más representativa del disco en cuestión. Y después haré bises, claro. Son dieciocho álbumes. No lo voy a hacer cronológicamente, porque con determinados temas voy a contar como nacieron, en qué momento…
Voy a tratar, de alguna manera ,de documentarlo. ¡Porque en cuarenta años han pasado tantas cosas en este país…! Ese es el plan.

-¡No me hagas cumplir más edad de la que tengo! (risas). Es cierto: nosotros con el grupo Cristal tocamos en el Pinap. Ahí tocaron Manal y Almendra. Cristal era el grupo que tenía con mis compañeros de la secundaria. Había una parte de grupos nóveles. No ganamos: salimos segundos. Pero sí fuimos los más aplaudidos. Tengo un recuerdo maravilloso del evento.

El mismo recuerdo que cuando mi vieja, que era profesora de música, me sentaba al piano vertical de casa y me dejaba practicando. Y yo me borraba porque a la vuelta estaba la Asociación Vecinal Pro Fomento Pueyrredón, donde mi padre era el técnico de básquetbol, y me iba a jugar a la pelota ahí.
-Sí, siempre fue así. Alejo tiene un oído impresionante, y lo mantiene aún hoy. El con la batería, y yo en paralelo estudiaba en el Conservatorio Municipal. Esa formación académica tiene mucho que ver con mi pasado.

-Rockas vivas fue un fenómeno nacional absoluto. Y también aledaño, porque el disco circulaba de manera clandestina por todo el continente. Empecé a ser conocido más que nada en el Uruguay, en Chile y en Perú. Cuando hablo de “clandestino” es porque la música llegaba por casetes copiados, más que nada a Chile, donde aún estaba Pinochet.
Fui a tocar a Chile y durante años no pude volver, porque la dictadura seguía y yo tuve alguna manifestación que mucho que digamos no les gustó… Después de Rockas vivas terminamos el contrato con la discográfica, y con Oscar López, que era mi manager de aquel momento, fue pensar en cómo exportar lo que hacíamos.

A eso hay que sumarle el interés de Ariola, el sello que luego fue BMG, que propició la grabación de Solos en América en Los Angeles. Luego hicimos una gira de Latinoamérica de tres meses, el disco la rompió en México, y Cuando seas grande se transformó en una canción ícono de la movida de Rock en tu idioma, que era como se llamaba el asunto a partir de una idea de la compañía.

-Sí. La gran inserción de México en los Estados Unidos hizo que en todas las áreas latinas de Los Angeles, Texas y Florida hubiese gente que quería escuchar “rock en su idioma”. Tanto es así que en el 87, con un miedo bárbaro, porque no sabíamos que iba a pasar, y con una inversión importante alquilamos el Palace de Hollywood.
Hicimos un sold out ahí, y quedó tanta gente en la calle que se armó quilombo con la policía de Los Angeles, porque no podían entender que pasaba de repente con tantos latinos. Al mes de ese show nos encontramos con los Soda, y el comentario fue: “Acá hay que sembrar. Algo hay, pero hay que venir”.

Cuando yo tuve que elegir, elegí México y Estados Unidos. A los españoles también les cuesta desembarcar en la Argentina, pero no en México. Pensá en Hombres G, en Mecano, en Gabinete Caligari o en los Toreros Muertos, que fueron parte de Rock en tu idioma.

La ópera Rock -La hice. Por la pandemia, el confinamiento, y también debo agradecer a mi mujer, me ayudaron. Hay que aprovechar que si querés, hoy tenés a la orquesta de la BBC en una laptop. Hice seminarios de orquestación y composición con Hans Zimmer y con John Williams. Yo no estoy recibido en el conservatorio porque me sacó la dictadura, pero seguí mis estudios de composición, piano y armonía.