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Durante el gobierno del priista Luis Echeverría se proscribió el rock mexicano. La prohibición llegó a solo unos años del movimiento estudiantil y posterior matanza de jóvenes estudiantes de 1968 y a unos meses del famoso halconazo, otra matanza de estudiantes que tuvo lugar en 1971.

Por eso, aquí te dejamos esta historia que llevó al rock mexicano a lugares clandestinos desde donde logró sobrevivir por casi una década.

AVÁNDARO

El 11 y 12 de septiembre de 1971 se llevó a cabo en el Estado de México el Festival Rock y Ruedas de Avándaro, conocido como el Woodstock Mexicano y que contó con la asistencia de entre 250 y 300 mil jóvenes.

Entre las bandas que los miles de asistentes ansiaban ver eran los Dug Dug’s, Peace & Love y Three Souls in My Mind.

De acuerdo con Televisa, a los 10 mejores grupos de rock mexicano de aquella época, entre los que se encontraban los tres antes mencionados y La Tinta Blanca, El Amor, Epílogo, Bandido, La División del Norte, Tequila y los Yaki, se les buscó pagar la cantidad de 4 mil pesos.

«Es verdad: muchos se animaron a quitarse la ropa y a mostrar sus miserias. Varios asistentes llevaban marihuana y se la fumaron. Los sanitarios portátiles resultaron insuficientes, al igual que las dotaciones de agua, refrescos y sándwiches que habían sido concesionadas. Los 40 policías municipales asignados al evento se la pasaron escondidos debajo del escenario, impotentes. Pero, a pesar de todo, la vivencia resultó espectacular y relativamente tranquila, y nadie anticipó la desproporcionada reacción de censura por parte del gobierno», relata el artículo «Avándaro y el Festival de Rock de 1971» de Televisa.


Para Graciela Iturbide, fotógrafa que en conjunto con Federico Rubli publicaron el libro «Yo estuve en Avándaro», ahí se encontró con «una realidad de mi país que no conocía y que me gustó mucho. Fue muy exagerado todo lo que se dijo. No hubo ni sexo, ni drogas. Se fumaba mota (marihuana), eso sí, y alguien tendría sexo, pero no lo veías. Eso fue todo”.

En el artículo «El rock no tuvo la culpa», Luis de Llano, productor de televisión y uno de los organizadores de Avándaro, recordó que lo «maravilloso» del evento fue que por «primera vez y por razones no políticas» miles de jóvenes invocaron a un «dios llamado rock».

Sin embargo, hubo momentos durante el evento que no le gustaron al gobierno, como cuando el cantante de Peace & Love, Ricardo Ochoa, soltó un «chingue su madre el que no cante» y que, junto con la fotografía de una mujer que mostraba los senos y la canción «We got the power», le valió al festival es descrédito en medios de comunicación y el gobierno.

El festival se transmitió incluso por Radio 660, que aquella época se llamada Radio Juventud. Transmitió el locutor Félix Ruano Méndez, pero desgraciadamente se pasaron al aire mentadas de madre y groserías, y entonces decir un buey al aire era persignarte y exponerte a que te quitaran la licencia de locutor. A Ruano le quitaron su licencia, lo suspendieron, creo que nunca más volvió a trabajar en radio y la estación desapareció», relató para La Jornada, el locutor César Alejandre.

LA PROHIBICIÓN

Tras un evento que transcurrió en calma, grande fue la sorpresa de los jóvenes asistentes al darse cuenta de la estigmatización que tuvo en los medios de comunicación el festival.

“El infierno de Avándaro, asquerosa orgía hippie”, “encueramiento,mariguaniza, degenere sexual, mugre, pelos, sangre y muerte”, decía el Alarmasobre el evento.


Al respecto, Luis Echeverría, presidente de México, aseguró que «aunque lamentamos y condenamos el fenómeno de Avándaro, también nos alienta nuestra convicción de que en este tipo de actos y espectáculos sólo es partidaria una reducida parte de nuestra población juvenil».

Fue en 1973 cuando Echeverría prohibió los conciertos de rock en grandes escenarios y clubes e incluso se llegó a la penalización de estaciones de radio que transmitían el rock en español.

De hecho, de acuerdo con la investigación de Rublí, Avándaro «fue tan exitoso que la Secretaría de Gobernación, del periodo de Luis Echeverría» no solo prohibió el rock sino que «llamó, tanto a los asistentes a Avándaro como a los organizadores y bandas participantes, traidores a la patria».

Pero el rock mexicano no se daría por vencido, continuaría existiendo gracias a los «hoyos funky» que eran, en palabras del rockero Fauto Arellín, «cualquier taller mecánico vaciado, cualquier lugar con techo y a veces sin techo ni baño. Una vez yo estuve en un rastro de pollos, todavía con sangre en el piso. El rock se volvió menos sofisticado, pero más resistente».

Por su parte, Alex Lora, vocalista del Tri, dijo que fue después de la represión del Estado que nació el rock «callejero y contestario».

«Antes era una música más complaciente: las tocadas eran el CUM, en La Salle, en los frontones dela Roma, de la Narvarte —el Parme era de la Narvarte. Cuando pasó lo de Avándaro, ya parece que iban a hacer tocadas en el CUM o en La Salle. Nos mandaron a la chingada, o sea a los hoyos fonky»

«Alex Lora»
De acuerdo con Alberto Blanco, poeta y músico entrevistado por La Jornada, fue precisamente El Tri, el único grupo de aquella época que logró sobrevivir a la censura gubernamental.

«Ninguna banda de aquellos tiempos soportó las condiciones terribles en las que quedó sumido el rock nacional porque se cerraron todos los espacios salvo los fonquis ya que los hoyos estaban en el más estricto underground. No había lugares donde tocar ni dinero para las tocadas, no había manera de sacar la música por radio ni se hacían grabaciones ni existían los medios que ahora existen. Pasó mucho tiempo antes de un cambio, y la única banda que sobrevivió fue El Tri»

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El 11 de septiembre de 1971, México  vivió un echo histórico en  el mundo del Rock, AVANDARO, un  evento  de Rock’N Roll  masivo en el que  su principal objetivo era La Paz y amor al ridmo del Rock entre los Mexicanos donde músicos de rock´N Roll compartían su  música  y letras.

Con más de 20 mil asistentes, este evento sin saberlo fue el  mayor concierto de rock en la historia de la cultura mexicana.

Lo que para muchos significaba represión y satanización del rock  para otros empezaba una  historia de amor que se volvería eterna.

Chela y Alex Lora se conocieron en este  legendario «Festival Rock y Ruedas de AVANDARO» y en un instante de música  se hizo toda una vida de rock N Roll. Depuse de un largo noviazgo de 9 años  contrajeron matrimonio en 1980 y ahora se celebra en grande viviendo la historia de lo que ahora es el Rock en México.

Avandaro fue el mas grande evento de rock en el que los jóvenes se reunieron a escuchar a sus bandas favoritas, lamentablemente fue satanizado por los medios, en ese momento el rock se acababa en México para toda la juventud, esos gritos de libertad y expresión para  los rockeros de los 70 morían lentamente manchando el genero con cada nota, sin embarrgo  Rock´’N Roll tenia que llegar a todas partes  y es así como  nace Producciones Lora  con el objetivo de limpiar la imagen de el Rock N Roll,

Con celebración hacia el festival Avándaro y su noviazgo este fin de semana  cumplen  ya 50 años de amor y Rock N Roll  disfrazado de «El día del Rocanrolero mexicano».

Este 12 de Octubre se celebra el 53 aniversario  de la agrupación reaparece EL TRI que se celebra cada año en la Arena Ciudad de México, pues desde 1968 la banda se presenta en una fiesta de un equipo de futbol americano de la ciudad de México, y ahora sirve como pretexto para seguir el rock urbano rockeando.

También se menciono que el 16 de septiembre se estrena la película «Chilangolandia» con canciones del tri , al igual que una nueva gira con nombre «La piedras se vuelven a encontrar» en EUA  con diferentes cedes.

En la conferencia se presento la segunda edición del libro «Yo estuve en Avándaro» a manos de Enrique Guzmán, un de los organizadores de este evento histórico del rock en el que se revive el Rock N Roll en AVANDARO escrito por Federico Rubil.

 

 

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Conoce las primeras actividades que nos esperan en el Festival Avándaro en su 50 aniversario.

Para todos aquellos aficionados del rock Mexicano tendrán la oportunidad de estar con iconos que marcaron la historia desde sus principales asistentes en el Avándaro hace  años.

Avándaro presenta  un ciclo de conferencias y paneles  que se conforman de la siguiente manera.

Conferencias 

 11 Y 12 de Septiembre  con grandes personalidades que han marcado  su huella en el camino del rock mexicano

Javier Bátiz, Javier Martín del Campo (La Revolución de Emiliano Zapata), Pájaro Alberto (Love Army), Marisela Durazo (Tequila), Cecy Bastida (Tijuana No), Jessy Bulbo, Norma Valdés (Cosa Nostra), José Manuel Aguilera (La Barranca), Benjamín Rodríguez (Caimán / Malditos Hippies), Salvador Toache (Discos Intolerancia), Pascual Reyes (San Pascualito Rey), Federico Rubli, Federico Bonasso (El Juguete Rabioso), Teca (Tijuana No), Mastuerzo (Botellita de Jerez), Fernando Morales, Alex Perales, (Sonido Tijuana), Alex Ruíz (Rock and Roll Circus), Tony Méndez (Rockotitlán / Kerigma), Tenoch Ramos (News Paper), Jorge Pantoja (Fundador del Chopo), Toño Pantoja (Fundador del Chopo), Ramón Torres (Peace And Love), Ramón García (Coleccionista), Ricardo Ochoa (Peace and Love, Nahual), Dan Koh (Los Daniels, Piro Pendas (Ritmo Peligroso), Alex Zúñiga (Tijuana No), Félix Mejorado (Felix & The Kats), Ro Velázquez (Liquits / Insurpipol),  Lalo Barceló (El Ritual), Ray Briz (Los Stukas), Armando Nava (Dug Dugs), Baby Bátiz, Ginny Silva (Los Stukas);  y más talentos por confirmar.

Vibra al ritmo del rock, en este importante aniversario diferentes  personalidades se unen para reflexionar y escribir en torno a la actualidad y significado del rock  en los que tenemos  a :

Mtro. Rogelio Alonso Laguna García, UNAM. Mtro. Luis Avelino Sánchez Graillet, UNAM. Lic. María José Bataller Álvarez, ENAH. Dr. Alberto Fernando Ruíz Méndez, UNAM. Dra. Priscila Merarit Viera, UAM-X. Dra. Carmen de la Peza, UAM-X. Dra. Maritza Urteaga Castro Pozo, ENAH. Mtro. Édgar Adrián Mora, IBERO-IEMS. 

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El Festival de Rock y Ruedas celebrado el 11 y 12 de septiembre de 1971, en Avándaro, Valle de Bravo; ha sido por mucho el evento más significativo en torno al fenómeno del rock en nuestro país. Su calidad de gran acontecimiento dentro de la historia de la música en México es innegable, y en lo que por lo menos al rock corresponde, difícilmente hallaremos un trabajo historiográfico del mismo, que no siga la clasificación referida por Armando Molina; según la cual, el rock en México debe considerarse en dos períodos: antes y después de Avándaro. Han pasado 50 años desde entonces, y qué mejor que aprovechar este emblemático aniversario para integrar nuestra visión a la sinergia que dicho festival sigue provocando, y comunicarles que:
Primero: Convocaremos a las nuevas generaciones de músicos de rock, para establecer con ellos un canal de comunicación transgeneracional nunca antes visto.
Segundo: Invitaremos a académicos de diferentes universidades del país, para que compartan con nosotros sus reflexiones en torno al fenómeno del rock mexicano en la actualidad.
Tercero: Hacemos un llamado a todos los medios de comunicación, líderes de opinión e influencers, a sumarse a la cobertura, a partir de este momento, de las diferentes actividades que se llevarán a cabo con motivo de este festival.
Cuarto: Les informamos que el programa oficial de las actividades se dará a conocer el día 11 de agosto del año en curso, a través de nuestra página: www.festivalavandaro.com, que queda habilitada desde el día de hoy.
Para terminar quisiéramos comentar que la aspiración de nuestro equipo de trabajo es de largo aliento; es decir, lejos de agotarse en la producción de un espectáculo anual, nuestra visión tiene como objetivo establecer vínculos creativos no solamente con las nuevas generaciones de músicos, sino con los Multiforos Culturales y lugares de resistencia como “El Tianguis Cultural del Chopo”, así como con las universidades, institutos, centros de investigación, escuelas y facultades del mundo entero, para que los jóvenes y no tan jóvenes tengan elementos para establecer nexos estéticos, críticos, sociales, políticos y económicos con esta forma de expresión cultural que fue sistemáticamente silenciada con lujo de violencia durante muchos años en nuestro país. Esto desde nuestra perspectiva, es lo más importante.

 

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«Mira, para que me entiendas, Avándaro fue, digámoslo así, la piedra angular del rock en México; si no hubiera existido Avándaro, probablemente hoy no estaríamos hablando de algo tan cotidiano como ‘rock mexicano'».

Eso no lo dije yo, sino un personaje que, sin saber su nombre, me ayudó a saber qué es lo que quería hacer con mi vida, con mi profesión. Tenía yo 22 años y estaba cursando la universidad, y ahí supe que quería dedicarme al periodismo de rock.

Aquella tarde la recuerdo muy bien, pese a que la memoria suele fallarme a menudo. Era un martes, en el tianguis de músicos afuera del metro Taxqueña. Ahí conocí a Charlie Monttana y a otro personaje, de quien nunca supe su nombre. Hablamos de rock, del rock mexicano.

Me contó su historia, su vínculo con esa música llena de ruido, de guitarras, de rebeldía juvenil. Por supuesto, me habló de su experiencia en el mítico Festival de Avándaro, «nuestro Woodstock«, como él lo llamaba. «Avándaro fue el parteaguas en el rock nacional», me dijo.

Avándaro, 1971

La década de los 60 fue importante para la escena del rock en México. Lejos de aquellas agrupaciones que sólo se dedicaban a hacer versiones «mexicanizadas» de éxitos en inglés, para ese entonces, las bandas comenzaban ya a hacer sus propias creaciones. Su música.

El movimiento estaba cobrando fuerza, mucha, teniendo una increíble respuesta en los jóvenes, algo que causó incomodidad en la clase política. Las concentraciones masivas de jóvenes no eran del agrado de quienes gobernaban el país.

De alguna forma, el rock se convirtió en uno de los principales enemigos para la clase gobernante, los políticos, pero, pese a ello, la escena seguía creciendo y, naturalmente, surgió la propuesta de hacer un festival al estilo Woodstock.

«Para nosotros, que estábamos chavos y nos latía el rock, Avándaro significó un respiro. Veníamos de la masacre del ’68, donde murieron unos cuates, y también del halconazo, que había sucedido tres meses antes. Imagínate la rabia que teníamos», me contó aquel personaje que mencioné al inicio.

Nadie pensaba que aquello terminaría con una de las etapas más oscuras en la historia de México, no solo del rock. El Festival de Rock y Ruedas de Avándaro se llevaría a cabo los días 11 y 12 de septiembre del ’71.

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México, como país, era muy distinto: habían llegado los jeans (pantalones de mezclilla), los tenis, el cabello largo, las chamarras de cuero, las drogas, la psicodelia, etcétera. Era como un «paraíso hippie«, por decirlo de alguna manera, y el rock, por supuesto, era el grito de batalla.

Y así, en medio de una campaña mediática importante, el Festival de Avándaro era una realidad. Bandas como los Dug Dug’s, La División del Norte, Peace and Love, El Ritual, Tinta Blanca, entre otras más, fueron los convocados al evento. El público, claro, no se hizo esperar.

«Éramos muchísimos, la gente hizo de todo para lanzarse al festival. Se trataba de una experiencia nueva y, como te decía, lo necesitábamos, necesitábamos un espacio sólo para nosotros. No íbamos a hacer desmanes, no, íbamos a sacar la rabia que teníamos guardada».

Todo iba bien, el festival, incluso, fue transmitido por radio, en la estación Radio Juventud. Por otro lado, la policía también vigilaba la zona, había cierto temor porque aquello se saliera de control. Pero no fue así.

Para las bandas que participaron y para algunos asistentes que después pude entrevistar, el festival se llevó a cabo de manera pacífica. Sin pleitos, sin disturbios, sin nada que atentara contra el espíritu de «amor y paz» que proponía el propio festival. ¿Qué pasaría después?

La leyenda cuenta, y algunas personas me lo confirmaron, que, con el paso de las horas y al calor de la noche, el evento comenzó a ponerse interesante. De pronto, entre la multitud surgió el grito de «tenemos el poder», repetido hasta el cansancio. Y así, sin más, se cortó la transmisión.

Aquello no gustó para nada a las autoridades. «Lo tomaron como una provocación, pero para nosotros, los que estuvimos ahí, eso fue el pináculo del festival. No era una provocación, era nuestro momento. Nos sentíamos invencibles».

Una vez terminado el festival, dio inicio un periodo de censura muy fuerte hacia el rock nacional y, en general, hacia los movimientos de contracultura, hacia los jóvenes. Se perdió, casi totalmente, una escena muy buena, una generación de músicos muy avanzada.

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Los medios de comunicación se encargaron de destruir la esencia de Avándaro, tachándolo como el «festival de drogas, de mariguanos». La imagen de la «encuerada de Avánadaro» fue exhibida hasta el cansancio con el fin de hacer quedar mal al festival.

Un día después, incluso, durante la ceremonia de conmemoración por el aniversario de los Niños Héroes, se dijo lo siguiente: «Estos son los verdaderos niños héroes, no los degenerados que estuvieron en Avándaro».

A partir de ese momento, se puede hablar de una época perdida para el rock mexicano y, por supuesto, para los movimientos estudiantiles. La escena se vio interrumpida, cortada de tajo, y fueron pocos los que sobrevivieron.

La década de los 70 pudo ser histórica para el movimiento rockero en nuestro país, Avándaro dejó claro que las bandas mexicanas estaban muy adelantadas y, de haber continuado su crecimiento y evolución natural, probablemente hoy hablaríamos de un rock nacional distinto.

«Estuvo muy gacho todo lo que pasó. Los chavos nos convertimos en el enemigo de la sociedad, la gente no nos bajaba de mariguanos. Pero ¿qué hicimos? Resistir. Apoyamos con todo al rock y aquí seguimos, sobreviviendo, con el recuerdo de nuestro Woodstock«.

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