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El cantante español y ex-líder de Héroes del Silencio está de regreso en los escenarios después de que anunciara su retiro debido a su desgaste vocal que ya le impedía realizar sus presentaciones.

En una reciente entrevista para Mariskal Rock, el cantante español habló de como se prepara antes de subir a un escenario, y los «rituales» que a lo largo de su carrera ha practicado: “Bueno, los rituales, o cómo te preparas para un concierto, tienen dos partes. La preparación en el tiempo, que es en la que estamos ya, preparar los diseños, los vestuarios, y obviamente, los ensayos, los arreglos de las canciones, etc. Y luego está el momento previo al concierto, ¿no? Cómo te preparas psicológicamente para ofrecerlo todo en esas dos horas de show. Depende de qué gira estemos hablando, he ido realizando diferente rituales. Desde rituales poco ortodoxos y poco saludables hasta etapas más recientes en las que intento estar muy concentrado, realizar mis calentamientos vocales físicos, prepararme para ofrecer el show de la manera más competente».

Bunbury estará de regreso en México para 2024 con 2 fechas: 8 de junio en el Autódromo Hermanos Rodríguez y el 12 del mismo mes en el estadio 3 de marzo de Zapopan Jalisco.

Los boletos para ambas fechas los puedes adquirir a través de Ticketmaster.

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«Desaparecer» ya está disponible en plataformas digitalesProducido por Timber Films y dirigido por José Girl y Sergio Abuja, este video es la cuarta entrega audiovisual de «Greta Garbo».

Desaparecer es una de las canciones centrales de “Greta Garbo”, el nuevo disco de Enrique Bunbury. Aglutina algunos de los temas recurrentes del álbum y nos muestra al cantante en sus momentos más vulnerables. El music video, dirigido por Jose Girl y Sergio Abuja, se rodó en 16 mm, en una histórica mansión encantada de principios del siglo XIX, en Los Angeles. Al piano, el cantante viste de nuevo el traje del Tour del 35 Aniversario, que quedó truncado y cancelado en mayo de 2022, como símbolo del período que inspiró gran parte de las canciones de“Greta Garbo”.

Greta Garbo fue grabado íntegramente en analógico, en El Desierto Casa Estudio, en las afueras de la Ciudad de México. Producido por Adán Jodorowsky, el álbum se ubicó y se ha mantenido en los primeros puestos de las listas de ventas. Recientemente Bunbury sorprendió a sus seguidores al anunciar 10 shows únicos para 2023/2024. A las 48 horas de ser anunciados, las entradas para Colombia, Ecuador y España se agotaron.

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El «Último Tour» en el que parecía que Enrique Bunbury se iba a despedir por todo lo alto, este quedo interrumpido porque tuvo que cancelar media gira por problemas médicos que no le permitían estar todo lo bien que él quería para ese último bis. Hoy hace 55 años y queremos recordar en su cumpleaños qué paso en el final de los Héroes del Silencio.

Todo se dio en un hotel de Tijuana, una ciudad de México. Ahí Bunbury decidió hacer una pequeña reunión con los otros miembros de la banda y sacó unas hojas con exigencias que quería con el grupo a partir de ese momento. Se iban las guitarras eléctricas, canciones más cortas… Cosa que no gustó, evidentemente. De hecho, Juan Valdivia, el guitarrista decidió marcharse. Ese fatídico día para el rock aragonés, y nacional, fue el 10 de febrero de 1996. Lo peor de todo es que les quedaba más de 8 meses de gira…

“Una de las cosas que exigió Enrique en esa reunión fue que debíamos mentir a la prensa. Aquel escrito yo lo llamo dictadura”, contó Valdivia en una entrevista. Cuenta que Bunbury dijo que el rock ya no se volvía a hacer, que Gibson y Marshall eran marcas del pasado, que los Rolling ya no hacian rock… De hecho, Bunbury cuenta que cuando dos jóvenes le preguntaron por el tema de la separación, a lo que respondió lo siguiente: «¿Qué haces cuando has estado más de doce años con la misma novia y encima no hay…?». Evidentemente era el finald e la banda donde no todos remaban hacia el mismo sitio.

A día de hoy Bunbury había borrado todas sus publciaciones en redes sociales, menos la que ves arriba, que ha publicado hoy en el día de su cumpleaños y parece, que esta volviendo a rodar poco a poco. Esperamos realmente que sea así y podamos disfrutar todos de ese «Último Tour».

 

 

 

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El guitarrista abre las puertas de su casa a EL PAÍS para contar los motivos de su ausencia del escaparate musical, reflexionar sobre la carrera del grupo y aportar datos sobre su personal estilo.

En un escritorio reposa un dibujo al carboncillo de un lobo. Recorre un paisaje nevado sin otro ser vivo al alcance de la vista. Anda cabizbajo el animal. Lo pintó anoche Juan Valdivia y puede funcionar como metáfora de lo que representa este músico en el imaginario de la gente: un tipo solitario, tímido, inmerso en unos pensamientos que, a diferencia de otros músicos de éxito, él nunca ha querido compartir. Valdivia (Zaragoza, 56 años) está aprendiendo a pintar. Lo hace con tutoriales de YouTube. Ha comprado botecitos de colores y algunos pinceles. Poca cosa. Pero practica, mucho. Todo descansa en una de las mesas del salón de su casa en el centro de Zaragoza, unos 80 metros cuadrados de vivienda. En la misma estancia cuelgan tres guitarras: una negra, con la que comenzó profesionalmente; el modelo Fender Stratocaster con la que registró el disco Senderos de traición (1990), y una Gibson Les Paul que utilizó en la grabación de Avalancha (1995), el último álbum de su grupo, Héroes del Silencio. Al lado de esta última guitarra cuelga una fotografía suya enmarcada. Aparece tocando la Les Paul, con la cabeza inclinada, como el lobo que ha dibujado, ensimismado en la interpretación. “Ese fue el concierto en el que empecé a notar el dolor en la mano”, apunta refiriéndose a la imagen, capturada en 1995 en un recital de Héroes del Silencio en Suiza.

Los destinos de los dos líderes de Héroes del Silencio se han vuelto a fundir esta misma semana. El cantante, Enrique Bunbury, anunció el pasado 15 de mayo que su voz no da para más y que ya no realizará más giras. Juan Valdivia se tuvo retirar de la música, su profesión, en 1996, con solo 30 años, también por problemas de salud. En la gira de Héroes del Silencio de 1995 empezó a sentir calambrazos en su mano izquierda. Eran como latigazos. ¡Zas, zas! El músico llegó a pensar que eran descargas eléctricas producidas por un desajuste en el cableado. Pero no: le diagnosticaron distonía focal, una patología que afecta a algunos músicos que se caracteriza por una pérdida involuntaria del control y la coordinación de los movimientos de los dedos al tocar el instrumento. Valdivia tiene claro el origen: su obsesión por tocar como Slash, el guitarrista de Guns N’ Roses, y el empeño por impresionar al productor canadiense Bob Ezrin, responsable del sonido de discos de Lou Reed, Pink Floyd, Alice Cooper o Kiss, y que produjo Avalancha, de Héroes del Silencio. “Yo quería estar a la altura de la persona que había producido The Wall. Me sentí presionado en ese sentido. Además, en ese momento escuchaba mucho a Slash. Quería tocar como él, con sensibilidad, pero a la vez con mucha caña. Forcé demasiado y me pasó eso”. Un proceso que mezcla lo psicológico con lo artístico: el guitarrista entendía lo que escuchaba y quería tocar a la misma velocidad que sus héroes. Practicó una y otra vez y llegó lejos, como se puede comprobar escuchando canciones como Rueda fortuna o Deshacer el mundo. Pero se rompió. “No había otra salida, porque yo lo que quería era mejorar. Todo músico quiere ir a más. Si no, te aburres. En un momento que sabes tocar algo ya no te motiva. Vas a por otro objetivo. Y entonces me pasó lo que me pasó”.

La historia del guitarrista de Héroes del Silencio (grupo del que se reedita estos días su primer disco, el EP Héroes de Leyenda, 1987) se construye desde una tenacidad autodidacta. Nacido en Zaragoza, con pocos meses su familia se mudó a Segovia, donde trasladaron laboralmente a su padre, médico militar. Su madre se dio cuenta de la querencia del niño hacia la discografía del padre, un gran melómano (mucha música clásica, pero también Beatles o Cat Stevens), y le compró una guitarra española. Cuando tenía ocho años su padre murió. “Un golpe durísimo que nos hizo replantearos la vida”, afirma hoy. Su madre se matriculó en enfermería. Al terminar los estudios, buscó trabajo para sostener económicamente a la familia. Tenía 14 años cuando su madre decidió que era hora de volver a Zaragoza, donde tenían familiares y estarían más arropados. Juan ya había aprendido a tocar un poco la guitarra con el disco Matrícula de honor, de Tequila. No paraba hasta que se sabía todos los punteos de Ariel Rot. La primera vez que vio una guitarra eléctrica en acción fue en 1982 en las Fiestas del Pilar de Zaragoza: la de Rosendo Mercado al frente de Leño. Mientras repetía COU se obsesionó con el juego de guitarras de Sultans Of Swing, de Dire Straits. Casi a final del curso llegó la recompensa: lo clavó. Ya tenía 18 años y podía empezar a soñar con ser músico. Llegaron bandas de diversos nombres, hasta que formó Zumo de Vidrio, el antecedente a Héroes del Silencio, donde construyó su mágico sonido al que puso voz Enrique Bunbury.

La modestia de Valdivia resulta extrema. Hay youtubers guitarristas de éxito que analizan durante extensos vídeos los secretos de su sonido. Él lo explica de forma espartana: “Yo creo que esos youtubers conocen mejor que yo lo que hice. Es que no sabía muy bien lo que hacía. Iba a mi bola. Buscaba un sonido sobre todo profundo. Creo que lo importante son las melodías. Nos gustaban grupos siniestros como The Cure, también U2, claro. Utilizábamos efectos, como el delay, el echo, el chorus. Y, nada, estás ahí y sale un sonido que te gusta y dices: ‘Ya está’. Tampoco es que yo fuera muy técnico. Me ponía, y en el momento que me encontraba a gusto, ya tiraba…”.

Habla pausadamente, en un tono bajo y pocas veces sus respuestas se extienden varios minutos. Se muestra afable, ofrece cervezas y apetitivos a los periodistas, y no para de fumar cigarrillos de liar. Cuesta romper con su actitud reservada, pero en varias ocasiones sonríe, algo que el periodista recibe como una gran victoria. Con el paso del tiempo y la acumulación de cervezas se siente más cómplice. Se sincera sobre la ruptura de Héroes del Silencio, en 1996. “Influyó mucho mí distonía focal. Lo pasé muy mal, porque trataba de tocar algo que sabía, pero no podía. En un grupo puede haber muchas broncas, pero si estás tocando a gusto la situación es llevadera. Pero cuando ya no disfrutas tocando y encima hay discusiones ya no tiene sentido. En el fondo para mí fue un alivio la separación del grupo, aunque es lo que menos quería en el mundo. Esta idea la he ido desarrollando con el tiempo, porque en el momento que pasó me volví loco de tristeza y desesperación”. Desde que irrumpió la enfermedad hasta que se retiraron Valdivia tuvo que soportar 100 conciertos. “Fue un gran sufrimiento. Los últimos meses fumaba marihuana como paliativo y conseguí disfrutar un poco más porque no me dolía tanto. Pero sí, fue un final muy duro”. Después de un largo silencio añade sobre la ruptura: “Había mucha presión, e igual también nos podíamos haber llevado mejor. Ha habido grupos que han durado más porque, dentro de las diferencias, se han llevado mejor. Pero hay veces que ni el éxito te mantiene unido”.

Tras la disolución se desplomó anímicamente. “No quería ni tocar ni escuchar música. Hasta odiaba a los Rolling”. Lo probó todo. Visitó médicos, hizo ejercicios de fuerza, se operó dos veces, le quitaron las muelas del juicio (“que apenas asomaban”) porque creían que estaban conectadas al nervio de la mano… Pero nada. Al final le dijeron que debía dejar de tocar la guitarra al menos un año, que así su cerebro se liberaría de las presiones y tendría alguna posibilidad de recuperarse. Él lo aceptó y planteó a los médicos la posibilidad de ejercitarse con el piano. Le dijeron que adelante. “Me fui a una calle paralela a la de mi casa y me apunté a piano. Tenía 30 años. Pensé: ‘Como me voy a quedar sin mi modo de vida, voy a estudiar solfeo. Así algún día puedo ser profesor de música. Tuve que aprender lo que era una negra, una corchea. El piano fue mi salvación”.

 

Se ríe al recordar que en su clase solo había niños, de ocho y nueve años, y una estrella del rock. “Estaba muy contento, la verdad”. Estudió diez años: cuatro de grado elemental y seis de grado medio. “¿Quieres ver el título?”, pregunta al periodista. Se levanta, abre un armario y lo muestra, con orgullo. Aquel papel aplacó en parte la frustración por una carrera frenada bruscamente. Cuando llegó la propuesta de gira de Héroes en 2007, Valdivia dudó. Eran solo diez conciertos, pero llevaba casi una década sin tocar la guitarra. Solo lo hizo para su único álbum en solitario, Trigonometralla (2001), “pero lo grabé empujado por familiares y amigos”. Realizó un concierto de presentación del disco en Zaragoza y no fue una experiencia satisfactoria: “Toqué cinco canciones. Lo hice muy mal, fatal”. ¿Podría controlar la distonía focal en una gira que iban a seguir miles de personas? “Llevaba diez años sin escuchar los discos de Héroes. Entonces me puse Senderos de traición y pensé: cómo cojones toqué esto. Me costó meses volver a interpretar aquello. Pero lo conseguí después de mucho practicar. Fue fundamental que tuviera las manos fuertes tras 10 años de piano”. En esa gira cambió el tono de algunas guitarras para que no le costara demasiado y recibió la ayuda de su hermano Gonzalo, que estuvo a su lado en los conciertos con otra guitarra.

Asume que en la actualidad no puede tocar profesionalmente. Calcula que su mano izquierda podría afrontar “unas diez canciones de Héroes, solo las fáciles”. Cita algunas: El estanque, Héroe de leyenda, Maldito duende, La carta… “Pero no puedo con algo complicado. Me frustro al no poder hacerlo y lo mando todo a tomar por culo. Me tengo que decir: ‘Frena, Juan, frena”.

Con Enrique Bunbury, ya es sabido, no tiene contacto. Acabó mal en 1996, en la gira 2007 tuvieron un trato meramente profesional y no contactan desde aquellos conciertos. Quince años de incomunicación entre los dos líderes de Héroes del Silencio. ¿Se ha enterado de que su excompañero se ha retirado de los conciertos por problemas en la voz, justo esta semana? “Sí, algo he oído. Pero no tengo mucha información. Lo siento por él y le deseo lo mejor. Pero es mejor que no hablemos de eso. No tenemos relación”. Más adelante pone en valor al cantante: “Enrique tiene una voz muy buena y yo hice algunas guitarras que estaban bien. Ya está. Tuve mucha suerte al tener al lado a un cantante de verdad. Creo que es el mejor vocalista español, claro que sí. Cuando estuvimos entendiéndonos todo fue bien”.

Héroes del Silencio (1984-1996) editaron cuatro discos. Valdivia apunta que la mejor época fue la de Senderos de traición (1990). Tanto El espíritu del vino (1993) como Avalancha (1995) dibujaron etapas convulsas. Con los otros dos miembros de Héroes, el batería Pedro Andreu y el bajista Joaquín Cardiel, afirma que se ven alguna vez, “pero tampoco tenemos relación”. “Todo el mundo es de sí mismo. Una relación siempre es una cosa de dos, así es como han ido las cosas”, afirma con un hilillo de voz. Y añade: “Yo soy muy optimista. Nunca me deprimo. Bueno, sé que no me deprimo nunca porque me deprimí a los 14 años, no sé muy bien por qué. Tuve unos decaimientos que no entendía y que no los he vuelto a sentir. Cuando me pasó lo de la mano estuve jodido, pero no fue una depresión. Yo no me suelo caer, y cuando me caigo, me levanto”.

Habla de grupos favoritos como Sex Pistols, The Ramones, Guns N’ Roses, ZZ Top… De los guitarristas actuales destaca a Joe Bonamassa, del que tiene libros de partituras en las estanterías de su salón, al igual que manuales de blues. Lleva una vida tranquila con su pareja, Eugenia, que fue manager de carretera de Héroes del Silencio. Se casaron en 1994. En la estantería del salón reposan varias fotos enmarcadas del único hijo de la pareja, Isaac. Tiene 23 años y trabaja de ingeniero informático en Barcelona. También hace música. “¿Quieres ver algún vídeo?”, pregunta con amabilidad. En la pantalla gigante aparece un apuesto chico tocando el piano, la guitarra, cantando… Temas de Coldplay, Muse, la música del videojuego Final Fantasy… El padre se emociona. “Claro que he llorado al verlos, mucho”.

Dice que todos estos años ha vivido de los derechos de autor de Héroes del Silencio. “No tengo ni chalet ni barco, pero estoy feliz. No quiero nada más”, sentencia. Sigue componiendo, por no con aspiraciones comerciales: “Soy muy exigente. Sabiendo lo que les di a la gente con Héroes ahora no voy a comercializar cualquier cosa solo porque soy yo”. Algunas piezas las ofrece para causas solidarias. Existen dos escuelas de música en la India que se llaman Juan Valdivia. Y acude a convenciones de seguidores de Héroes del Silencio. En Guatemala, Costa Rica, Panamá, Zaragoza… Existe algún vídeo en YouTube donde aparece en un banco de la calle enseñando a algunos chavales los acordes de guitarra de algún clásico de Héroes. También pinta, su nueva actividad, pasa tiempo con su mujer e hijo y toma cervezas con los amigos. Una vida apacible después de la tormenta que vivió con una de las bandas más rompedoras del rock español. “Estoy en paz conmigo mismo, más de lo que estuve nunca”, se despide.

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La trayectoria de Enrique Bunbury es una de las más fértiles y sólidas de las cuatro últimas décadas. Lo que queda en el aire son sus futuras presentaciones en directo, ya que acaba de anunciar su retirada de los escenarios y el final de sus giras, una vez termine la presente.

Un problema de salud obliga al cantante maño a tomar la dolorosa decisión de apartarse de las presentaciones en directo y como dice: “se abre ante mí un sinfín de posibilidades, en las que lo creativo, es decir, componer canciones, grabar discos, pintar y escribir libros de poesía, forman parte de mis objetivos”.

Se nos hará muy difícil, suponemos que a él aún más, dejar de asociar su nombre a su arrolladora presencia en el escenario. Algo que es así desde que le conocimos en su etapa como vocalista de Héroes del Silencio, una de las formaciones más importantes de la historia del rock patrio. Una anomalía surgida a finales de los 80 y que se expandió hasta lo inimaginable durante los 90, endureciendo su discurso y apartándose de toda comercialidad y aún así, logrando cada vez mayores cotas de popularidad.

La leyenda de Héroes del Silencio recientemente revitalizada con alguna que otra reedición, con el documental Héroes: Silencio y Rock & Roll estrenado en Netflix, el interesante libro Héroes del Leyenda, de Antonio Cardiel (Plaza y Janés), acompañará a Bunbury y sus compañeros para siempre. Al igual que su fértil carrera discográfica en solitario, que este 2022 cumple 25 años desde que debutara con Radical Sonora (1997).

Ahí están sus años junto al Huracán Ambulante con álbumes como Pequeño (1999), Flamingos (2002) o El Viaje a Ninguna Parte (2004), o su última época con Los Santos Inocentes con obras tan sugerentes y variadas como Hellville de Luxe (2008), Las consecuencias (2010) o los recientes Expectativas (2017), Posible (2020) y Curso de Levitación Intensivo (2020). Bunbury prepara nuevas canciones y estamos seguros que su nuevo paso, volverá a sorprendernos y a llevarnos hacia inesperados caminos.

Sus discos están ahí y afortunadamente seguirán llegando en los próximos años. Ya que sus presentaciones en vivo tienen que detenerse, hemos pensado que es una buena ocasión para recordar algunos de los mejores álbumes en directo que ha ido editando desde el comienzo de su trayectoria. Discos que transmiten la gran capacidad escénica del vocalista, la solvencia de sus bandas y la emoción con la que su público acoge ese ramillete de canciones inmortales. Diez obras con todas las facetas que hasta el día de hoy le hemos conocido.

Senda 91 (1991)

Live In Germany (2011)

Para Siempre (1996)

Pequeño Cabaret Ambulante (2000)

Freak Show (2005)

Tour 2007

Gran Rex (2010)

Madrid, Área 51 (2014)

MTV Unplugged: El libro de las mutaciones (2015)

California Live (2019)

 

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El cantante español Enrique Bunbury regresó al Palacio de los Deportes para celebrar sus 35 años de carrera, ante miles de personas que disfrutaron de sus canciones siguiendo las medidas sanitarias. El cantante seguirá su gira en Monterrey, San Luis Potosí, Morelia, Guadalajara y Querétaro. A continuación dejamos la crónica visual por Alejandro Meléndez.

 

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Enrique Bunburysorprende con un cover de uno de los temas más emblemáticos de la música mexicana. Se trata de la canción “El Triste” de José José, personaje magnánimo de la música que tristemente falleció en 2019 a los 71 años. Esto es lo que compartió en un comunicado en las redes sociales.

«Hace un año y medio tenía previsto participar en un homenaje a José José que se celebró en la Ciudad de México en el marco del Vive Latino 2020. Estuve colaborando con Meme del Real de Café Tacvba, y ensayando a distancia hasta que, en el último minuto, y por problemas de visado y entradas y salidas, no pude volar».

«Una espinita se me quedó clavada. Este verano me metí en el estudio de Paco Loco en El Puerto Santa María para grabar mi propia versión de El Triste. He querido hacer coincidir su publicación con el segundo aniversario de su muerte y homenajear así a José José, el Príncipe de la Canción, posiblemente el cantante más querido entre los hispanos de todas las Américas».

El exvocalista de Héroes del Silencio publicó un videoclip en el que interpreta el tema en una versión más cercana a la original. Esto es lo que dijo al respecto.

«También he buscado hacer un guiño -a modo tributo- a los arreglistas de la época (los 70) emulando el sonido vintage y adaptándolo al formato de una banda de rock sin complejos ni limitaciones, como son Los Santos Inocentes».

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Mikel Erentxun y Enrique Bunbury han lanzado este viernes una versión de la canción «Veneno», del ex vocalista de Duncan Dhu, como nuevo adelanto de su próximo disco, que saldrá el próximo mes de septiembre, «Amigos de Guardia».

La colaboración con el que fuera cantante de la banda Héroes del Silencio, «el artista más internacional de este proyecto», señala Erentxun, será el tema que abra el disco, según un comunicado de la productora Warner Music.

 

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Poco a poco Vamos regresando a la normalidad, después de la larga espera  por la contingencia Enrique Bunbury confirma su gira de conciertos presenciales en México 2022.

El vocalista de Héroes del silencio público su gran tour por México conmemorando los 35 años de su carrera discográfica.

Su recorrido por México dará Inicio el 29 de Enero del 2022 en el Forum Mundo Imperial en Acapulco   atravesando México por   Xalapa, Puebla, Toluca, Monterrey, CDMX, San Luis Potosí, Morelia y Guadalajara   Finalizando el 26 de Febrero de 2022 en el Centro de congresos Querétaro.

Así que no te pierdas de su esplendoroso talento y memorables canciones, consulta más información de precios y lugares en tiketmaster.com.mx

 

 

 

Las fechas son:

 

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Previo al lanzamiento del documental que lanzará Netflix sobre Héroes del Silencio, Enrique Bunbury ha compartido con sus seguidores el nuevo videoclip de su sencillo N.O.M. 

Este nuevo material viene siendo la continuación de un año de mucho trabajo por parte del cantante, ya que durante el 2020 nos compartió dos materiales discográficos; POSIBLE en mayo de 2020 y CURSO de LEVITACION INTENSIVO lanzado durante diciembre del mismo año.

Por si fuera poco Bunbury también realizo varias colaboraciones entre ellas, su participación en el disco tributo a Joaquín Sabina, en el cual interpreto «Donde Habita el Olvido», uno de los temas mas importantes de Sabina. 

Por otro lado también lo vimos participando con los españoles, Love of Lesvian, con quienes realizo un dueto titulado «El Sur».

A continuación te compartimos lo nuevo de Bunbury, esperamos lo disfrutes.