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El «Último Tour» en el que parecía que Enrique Bunbury se iba a despedir por todo lo alto, este quedo interrumpido porque tuvo que cancelar media gira por problemas médicos que no le permitían estar todo lo bien que él quería para ese último bis. Hoy hace 55 años y queremos recordar en su cumpleaños qué paso en el final de los Héroes del Silencio.

Todo se dio en un hotel de Tijuana, una ciudad de México. Ahí Bunbury decidió hacer una pequeña reunión con los otros miembros de la banda y sacó unas hojas con exigencias que quería con el grupo a partir de ese momento. Se iban las guitarras eléctricas, canciones más cortas… Cosa que no gustó, evidentemente. De hecho, Juan Valdivia, el guitarrista decidió marcharse. Ese fatídico día para el rock aragonés, y nacional, fue el 10 de febrero de 1996. Lo peor de todo es que les quedaba más de 8 meses de gira…

“Una de las cosas que exigió Enrique en esa reunión fue que debíamos mentir a la prensa. Aquel escrito yo lo llamo dictadura”, contó Valdivia en una entrevista. Cuenta que Bunbury dijo que el rock ya no se volvía a hacer, que Gibson y Marshall eran marcas del pasado, que los Rolling ya no hacian rock… De hecho, Bunbury cuenta que cuando dos jóvenes le preguntaron por el tema de la separación, a lo que respondió lo siguiente: «¿Qué haces cuando has estado más de doce años con la misma novia y encima no hay…?». Evidentemente era el finald e la banda donde no todos remaban hacia el mismo sitio.

A día de hoy Bunbury había borrado todas sus publciaciones en redes sociales, menos la que ves arriba, que ha publicado hoy en el día de su cumpleaños y parece, que esta volviendo a rodar poco a poco. Esperamos realmente que sea así y podamos disfrutar todos de ese «Último Tour».

 

 

 

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El guitarrista abre las puertas de su casa a EL PAÍS para contar los motivos de su ausencia del escaparate musical, reflexionar sobre la carrera del grupo y aportar datos sobre su personal estilo.

En un escritorio reposa un dibujo al carboncillo de un lobo. Recorre un paisaje nevado sin otro ser vivo al alcance de la vista. Anda cabizbajo el animal. Lo pintó anoche Juan Valdivia y puede funcionar como metáfora de lo que representa este músico en el imaginario de la gente: un tipo solitario, tímido, inmerso en unos pensamientos que, a diferencia de otros músicos de éxito, él nunca ha querido compartir. Valdivia (Zaragoza, 56 años) está aprendiendo a pintar. Lo hace con tutoriales de YouTube. Ha comprado botecitos de colores y algunos pinceles. Poca cosa. Pero practica, mucho. Todo descansa en una de las mesas del salón de su casa en el centro de Zaragoza, unos 80 metros cuadrados de vivienda. En la misma estancia cuelgan tres guitarras: una negra, con la que comenzó profesionalmente; el modelo Fender Stratocaster con la que registró el disco Senderos de traición (1990), y una Gibson Les Paul que utilizó en la grabación de Avalancha (1995), el último álbum de su grupo, Héroes del Silencio. Al lado de esta última guitarra cuelga una fotografía suya enmarcada. Aparece tocando la Les Paul, con la cabeza inclinada, como el lobo que ha dibujado, ensimismado en la interpretación. “Ese fue el concierto en el que empecé a notar el dolor en la mano”, apunta refiriéndose a la imagen, capturada en 1995 en un recital de Héroes del Silencio en Suiza.

Los destinos de los dos líderes de Héroes del Silencio se han vuelto a fundir esta misma semana. El cantante, Enrique Bunbury, anunció el pasado 15 de mayo que su voz no da para más y que ya no realizará más giras. Juan Valdivia se tuvo retirar de la música, su profesión, en 1996, con solo 30 años, también por problemas de salud. En la gira de Héroes del Silencio de 1995 empezó a sentir calambrazos en su mano izquierda. Eran como latigazos. ¡Zas, zas! El músico llegó a pensar que eran descargas eléctricas producidas por un desajuste en el cableado. Pero no: le diagnosticaron distonía focal, una patología que afecta a algunos músicos que se caracteriza por una pérdida involuntaria del control y la coordinación de los movimientos de los dedos al tocar el instrumento. Valdivia tiene claro el origen: su obsesión por tocar como Slash, el guitarrista de Guns N’ Roses, y el empeño por impresionar al productor canadiense Bob Ezrin, responsable del sonido de discos de Lou Reed, Pink Floyd, Alice Cooper o Kiss, y que produjo Avalancha, de Héroes del Silencio. “Yo quería estar a la altura de la persona que había producido The Wall. Me sentí presionado en ese sentido. Además, en ese momento escuchaba mucho a Slash. Quería tocar como él, con sensibilidad, pero a la vez con mucha caña. Forcé demasiado y me pasó eso”. Un proceso que mezcla lo psicológico con lo artístico: el guitarrista entendía lo que escuchaba y quería tocar a la misma velocidad que sus héroes. Practicó una y otra vez y llegó lejos, como se puede comprobar escuchando canciones como Rueda fortuna o Deshacer el mundo. Pero se rompió. “No había otra salida, porque yo lo que quería era mejorar. Todo músico quiere ir a más. Si no, te aburres. En un momento que sabes tocar algo ya no te motiva. Vas a por otro objetivo. Y entonces me pasó lo que me pasó”.

La historia del guitarrista de Héroes del Silencio (grupo del que se reedita estos días su primer disco, el EP Héroes de Leyenda, 1987) se construye desde una tenacidad autodidacta. Nacido en Zaragoza, con pocos meses su familia se mudó a Segovia, donde trasladaron laboralmente a su padre, médico militar. Su madre se dio cuenta de la querencia del niño hacia la discografía del padre, un gran melómano (mucha música clásica, pero también Beatles o Cat Stevens), y le compró una guitarra española. Cuando tenía ocho años su padre murió. “Un golpe durísimo que nos hizo replantearos la vida”, afirma hoy. Su madre se matriculó en enfermería. Al terminar los estudios, buscó trabajo para sostener económicamente a la familia. Tenía 14 años cuando su madre decidió que era hora de volver a Zaragoza, donde tenían familiares y estarían más arropados. Juan ya había aprendido a tocar un poco la guitarra con el disco Matrícula de honor, de Tequila. No paraba hasta que se sabía todos los punteos de Ariel Rot. La primera vez que vio una guitarra eléctrica en acción fue en 1982 en las Fiestas del Pilar de Zaragoza: la de Rosendo Mercado al frente de Leño. Mientras repetía COU se obsesionó con el juego de guitarras de Sultans Of Swing, de Dire Straits. Casi a final del curso llegó la recompensa: lo clavó. Ya tenía 18 años y podía empezar a soñar con ser músico. Llegaron bandas de diversos nombres, hasta que formó Zumo de Vidrio, el antecedente a Héroes del Silencio, donde construyó su mágico sonido al que puso voz Enrique Bunbury.

La modestia de Valdivia resulta extrema. Hay youtubers guitarristas de éxito que analizan durante extensos vídeos los secretos de su sonido. Él lo explica de forma espartana: “Yo creo que esos youtubers conocen mejor que yo lo que hice. Es que no sabía muy bien lo que hacía. Iba a mi bola. Buscaba un sonido sobre todo profundo. Creo que lo importante son las melodías. Nos gustaban grupos siniestros como The Cure, también U2, claro. Utilizábamos efectos, como el delay, el echo, el chorus. Y, nada, estás ahí y sale un sonido que te gusta y dices: ‘Ya está’. Tampoco es que yo fuera muy técnico. Me ponía, y en el momento que me encontraba a gusto, ya tiraba…”.

Habla pausadamente, en un tono bajo y pocas veces sus respuestas se extienden varios minutos. Se muestra afable, ofrece cervezas y apetitivos a los periodistas, y no para de fumar cigarrillos de liar. Cuesta romper con su actitud reservada, pero en varias ocasiones sonríe, algo que el periodista recibe como una gran victoria. Con el paso del tiempo y la acumulación de cervezas se siente más cómplice. Se sincera sobre la ruptura de Héroes del Silencio, en 1996. “Influyó mucho mí distonía focal. Lo pasé muy mal, porque trataba de tocar algo que sabía, pero no podía. En un grupo puede haber muchas broncas, pero si estás tocando a gusto la situación es llevadera. Pero cuando ya no disfrutas tocando y encima hay discusiones ya no tiene sentido. En el fondo para mí fue un alivio la separación del grupo, aunque es lo que menos quería en el mundo. Esta idea la he ido desarrollando con el tiempo, porque en el momento que pasó me volví loco de tristeza y desesperación”. Desde que irrumpió la enfermedad hasta que se retiraron Valdivia tuvo que soportar 100 conciertos. “Fue un gran sufrimiento. Los últimos meses fumaba marihuana como paliativo y conseguí disfrutar un poco más porque no me dolía tanto. Pero sí, fue un final muy duro”. Después de un largo silencio añade sobre la ruptura: “Había mucha presión, e igual también nos podíamos haber llevado mejor. Ha habido grupos que han durado más porque, dentro de las diferencias, se han llevado mejor. Pero hay veces que ni el éxito te mantiene unido”.

Tras la disolución se desplomó anímicamente. “No quería ni tocar ni escuchar música. Hasta odiaba a los Rolling”. Lo probó todo. Visitó médicos, hizo ejercicios de fuerza, se operó dos veces, le quitaron las muelas del juicio (“que apenas asomaban”) porque creían que estaban conectadas al nervio de la mano… Pero nada. Al final le dijeron que debía dejar de tocar la guitarra al menos un año, que así su cerebro se liberaría de las presiones y tendría alguna posibilidad de recuperarse. Él lo aceptó y planteó a los médicos la posibilidad de ejercitarse con el piano. Le dijeron que adelante. “Me fui a una calle paralela a la de mi casa y me apunté a piano. Tenía 30 años. Pensé: ‘Como me voy a quedar sin mi modo de vida, voy a estudiar solfeo. Así algún día puedo ser profesor de música. Tuve que aprender lo que era una negra, una corchea. El piano fue mi salvación”.

 

Se ríe al recordar que en su clase solo había niños, de ocho y nueve años, y una estrella del rock. “Estaba muy contento, la verdad”. Estudió diez años: cuatro de grado elemental y seis de grado medio. “¿Quieres ver el título?”, pregunta al periodista. Se levanta, abre un armario y lo muestra, con orgullo. Aquel papel aplacó en parte la frustración por una carrera frenada bruscamente. Cuando llegó la propuesta de gira de Héroes en 2007, Valdivia dudó. Eran solo diez conciertos, pero llevaba casi una década sin tocar la guitarra. Solo lo hizo para su único álbum en solitario, Trigonometralla (2001), “pero lo grabé empujado por familiares y amigos”. Realizó un concierto de presentación del disco en Zaragoza y no fue una experiencia satisfactoria: “Toqué cinco canciones. Lo hice muy mal, fatal”. ¿Podría controlar la distonía focal en una gira que iban a seguir miles de personas? “Llevaba diez años sin escuchar los discos de Héroes. Entonces me puse Senderos de traición y pensé: cómo cojones toqué esto. Me costó meses volver a interpretar aquello. Pero lo conseguí después de mucho practicar. Fue fundamental que tuviera las manos fuertes tras 10 años de piano”. En esa gira cambió el tono de algunas guitarras para que no le costara demasiado y recibió la ayuda de su hermano Gonzalo, que estuvo a su lado en los conciertos con otra guitarra.

Asume que en la actualidad no puede tocar profesionalmente. Calcula que su mano izquierda podría afrontar “unas diez canciones de Héroes, solo las fáciles”. Cita algunas: El estanque, Héroe de leyenda, Maldito duende, La carta… “Pero no puedo con algo complicado. Me frustro al no poder hacerlo y lo mando todo a tomar por culo. Me tengo que decir: ‘Frena, Juan, frena”.

Con Enrique Bunbury, ya es sabido, no tiene contacto. Acabó mal en 1996, en la gira 2007 tuvieron un trato meramente profesional y no contactan desde aquellos conciertos. Quince años de incomunicación entre los dos líderes de Héroes del Silencio. ¿Se ha enterado de que su excompañero se ha retirado de los conciertos por problemas en la voz, justo esta semana? “Sí, algo he oído. Pero no tengo mucha información. Lo siento por él y le deseo lo mejor. Pero es mejor que no hablemos de eso. No tenemos relación”. Más adelante pone en valor al cantante: “Enrique tiene una voz muy buena y yo hice algunas guitarras que estaban bien. Ya está. Tuve mucha suerte al tener al lado a un cantante de verdad. Creo que es el mejor vocalista español, claro que sí. Cuando estuvimos entendiéndonos todo fue bien”.

Héroes del Silencio (1984-1996) editaron cuatro discos. Valdivia apunta que la mejor época fue la de Senderos de traición (1990). Tanto El espíritu del vino (1993) como Avalancha (1995) dibujaron etapas convulsas. Con los otros dos miembros de Héroes, el batería Pedro Andreu y el bajista Joaquín Cardiel, afirma que se ven alguna vez, “pero tampoco tenemos relación”. “Todo el mundo es de sí mismo. Una relación siempre es una cosa de dos, así es como han ido las cosas”, afirma con un hilillo de voz. Y añade: “Yo soy muy optimista. Nunca me deprimo. Bueno, sé que no me deprimo nunca porque me deprimí a los 14 años, no sé muy bien por qué. Tuve unos decaimientos que no entendía y que no los he vuelto a sentir. Cuando me pasó lo de la mano estuve jodido, pero no fue una depresión. Yo no me suelo caer, y cuando me caigo, me levanto”.

Habla de grupos favoritos como Sex Pistols, The Ramones, Guns N’ Roses, ZZ Top… De los guitarristas actuales destaca a Joe Bonamassa, del que tiene libros de partituras en las estanterías de su salón, al igual que manuales de blues. Lleva una vida tranquila con su pareja, Eugenia, que fue manager de carretera de Héroes del Silencio. Se casaron en 1994. En la estantería del salón reposan varias fotos enmarcadas del único hijo de la pareja, Isaac. Tiene 23 años y trabaja de ingeniero informático en Barcelona. También hace música. “¿Quieres ver algún vídeo?”, pregunta con amabilidad. En la pantalla gigante aparece un apuesto chico tocando el piano, la guitarra, cantando… Temas de Coldplay, Muse, la música del videojuego Final Fantasy… El padre se emociona. “Claro que he llorado al verlos, mucho”.

Dice que todos estos años ha vivido de los derechos de autor de Héroes del Silencio. “No tengo ni chalet ni barco, pero estoy feliz. No quiero nada más”, sentencia. Sigue componiendo, por no con aspiraciones comerciales: “Soy muy exigente. Sabiendo lo que les di a la gente con Héroes ahora no voy a comercializar cualquier cosa solo porque soy yo”. Algunas piezas las ofrece para causas solidarias. Existen dos escuelas de música en la India que se llaman Juan Valdivia. Y acude a convenciones de seguidores de Héroes del Silencio. En Guatemala, Costa Rica, Panamá, Zaragoza… Existe algún vídeo en YouTube donde aparece en un banco de la calle enseñando a algunos chavales los acordes de guitarra de algún clásico de Héroes. También pinta, su nueva actividad, pasa tiempo con su mujer e hijo y toma cervezas con los amigos. Una vida apacible después de la tormenta que vivió con una de las bandas más rompedoras del rock español. “Estoy en paz conmigo mismo, más de lo que estuve nunca”, se despide.

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Versiones de Héroes del Silencio por el mundo: ‘Maldito duende’, cuando la noche es toda magia y amanece tan pronto

La actual gira de Bunbury incluye un repaso a este tema imborrable en la trayectoria del grupo zaragozano, y que conoce decenas de versiones en todo tipo de géneros.

 está en el inicio de su tour ‘35 años’. México alberga las primeras paradas a lo largo de este mes de febrero, y en los repertorios iniciales hay pruebas palmarias del cumplimiento de una promesa: meter temas de todas sus etapas y encarnaciones.

Con el bagaje de Héroes, además, está siendo generoso, con el efecto enardecedor que ello supone en la totalidad de sus fans. ‘Maldito duende’ es una de las canciones más emblemáticas de Héroes, y sonó el pasado 29 de enero en el ‘show’ inicial de esta gira, celebrado en Acapulco. Además, llegó en el tramo final, justo antes del cierre con ‘La constante’, tema de 2017 incluido en el álbum ‘Expectativas’.

‘Maldito duende’ se editó dentro de ‘Senderos de traición’, en 1990. El punteo de Juan Valdivia da paso a la voz de Bunbury en esos dos versos que tantas veces ha hecho temblar escenarios en todo el mundo: “He oído que la noche/es toda magia”. En el estribillo, “Amanece tan pronto/y yo estoy tan solo”. Son Frases que invitan al exceso en la interpretación, algo que definió desde el principio el desempeño escénico del grupo. Cuando empezaron a llegar las revisiones de otros artistas, esos versos de absenta y resaca emocional seguían pidiendo el punto ampuloso y épico, aunque no han faltado las osadías: sí, hay alegres versiones en merengue, aunque hubiera sido más cónsone la bachata, debido al punto de amargue que caracteriza a este género del campo dominicano.

La versión de ‘Maldito duende’ que nunca amarilleará es, sin duda, la de Raphael. Salió en 2011, abriendo el disco ‘Maldito Raphael’, donde el divo de Linares hacía dúos con otros artistas reinterpretando canciones ajenas a ambos implicados. Por ejemplo, se alió con Jeannette para el ‘Yes Sir, I Can Boogie’ de Baccara, o con Rita Pavone en la revisión de ‘A quién le importa’ de Alaska y Dinarama. Con la de Héroes, el señor Martos hizo una excepción y la cantó solo. De aquello nació una amistad y un respeto con Enrique Bunbury que se mantiene hasta nuestros días. No en vano, poco antes de su último concierto en Zaragoza (hace ahora dos meses) Raphael quería saber si Enrique iba a estar en la ciudad a tiempo para asistir.

Unos años después, en 2010, EMI lanzó el doble álbum ‘Hechizo (Tributo a Héroes del Silencio y Enrique Bunbury)’, con temas de la banda y de la carrera solista de Bunbury interpretados por artistas españoles y latinoamericanos. ‘Maldito duende’ abrió la apuesta, con Andrés Calamaro a los mandos. El argentino y Bunbury se aliarían cuatro años más tarde en el disco en directo ‘Hijos del pueblo’, donde bordaron una versión del ‘Crimen’ de Gustavo Cerati, líder de Soda Stereo. En las manos y la garganta de Calamaro, ‘Maldito duende’ suena rasposa y porteña, aderezada con coros casi gospelianos y muy respetuosa con la original dentro de su reivindicación (natural, no impostada) del ‘calamarismo’ más encendido.

La aparición de versiones en merengue llama la atención; la del dominicano Krisspy, muy rica en el arreglo musical, es inusitadamente festiva para la onda de la canción, y algo parecido ocurre con la de su compatriota Amarfis, radicado en Nueva York y líder de la banda Atakke. Helga Chávez se atreve con la bossa, los madrileños Romeo acercan su versión al metal, el rock de Pier mete un punto ‘canchero’ al tema desde Argentina (la banda llena estadios desde 1994), donde Yuli y los Girasoles también se lanzaron con la ‘rolita’ en clave de cumbia; por supuesto, y dada la conexión de Héroes y Bunbury con la nación azteca, no es raro que haya versión mariachi.

Otra nota curiosa: la interpretación a capella de Melomans, que destaca entre las aproximaciones más llamativas desde España y América Latina a este joven clásico del rock nacional. Una canción con genoma aragonés, firmada por cuatro nombres que en Zaragoza se recitan como una alineación futbolera: Juan Valdivia, Joaquín Cardiel, Enrique Bunbury y Pedro Andreu.

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Los alemanes Rammstein continúan con los trabajos para el lanzamiento de su nuevo álbum de estudio, el cual verá la luz – tentativamente – en el mes de mayo, previo a su gira europea, y se ha confirmado que el nuevo trabajo incluirá una versión de la clásica canción de Héroes del Silencio, ‘Entre Dos Tierras’ y sí, estará en español.

El guitarrista de la banda española, Juan Valdivia, habló “Es un grupo cañero y nos alegramos mucho de que la canción les guste hasta el punto de hacer una versión (…) Tuvimos cierto impacto en Alemania y supongo que de ahí viene la cosa. Me la mandaron y les ha quedado muy bien ¿Qué si me choca que sea en español? No, hombre, cantan en español en Alemania. Nosotros hicimos lo mismo hace treinta años.”

La idea del cover de ‘Entre Dos Tierras’ no es nueva para Rammstein, pues intentó hacerlo hace algunos años, pero descartó la idea pues el cantante, Till Lindemann no podía pronunciar correctamente las lentras. Además, no es la primera vez que la banda interpreta una canción en español, pues hizo lo propio con ‘Te Quiero Puta’ del álbum Rosenrot de 2005.

Por ahora, no se conocen muchos detalles sobre el nuevo trabajo de Rammstein; sin embargo, algunos videos ya fueron grabados y serán lanzados en las próximas semanas como adelanto.

Rammstein volverá a México en octubre de este año para presentarse tres veces en el Foro Sol de la Ciudad de México. Algunos boletos continúan estando disponibles a través de Ticketmaster.

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Antonio Cardiel: «El libro no es una loa a Héroes del Silencio, sino la historia de la banda»

El hermano del bajista publica ‘Héroes de leyenda’ (Plaza & Janés), una obra que explica el camino que recorrieron Enrique, Juan, Joaquín y Pedro hasta el éxito y la posterior destrucción.

Antonio Cardiel edito un nuevo libro y aquí todo lo que nos platicó en esta interesante platica con DR Axl de Ztante

 

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Ahora sí, después de retrasarla un poco, Héroes: Silencio y Rock & Roll, el documental que aborda la historia de los Héroes del Silencio, ya está disponible en el extenso catálogo de Netflix.

Finalmente, luego de meses esperando, los fans más fieros de la banda, podrán conocer de viva voz algunos de los pasajes más importantes de Enrique Bunbury, Joaquín Cardiel, Pedro Andreu y Juan Valdivia.

Durante más de 90 minutos, a través de una serie de entrevistas y material de archivo, Héroes: Silencio y Rock & Roll está basada en una serie de anécdotas contadas por los propios integrantes de Héroes del Silencio, desde sus inicios hasta su separación, en 1996, pasando por su reencuentro, en 2007.

El documental contó con la dirección de Alexis Morante, quien ya había trabajado con Héroes del Silencio en algunos de sus videoclips. Además, para deleite de los fans de Bunbury y compañía, este trabajo fílmico no viene solo.

A partir del próximo 30 de abril, estará disponible un álbum recopilatorio de la banda con los temas que se incluyen en Héroes: Silencio y Rock & Roll, como «Entre Dos Tierras», «La Chispa Adecuada», «La Herida», entre muchos más.

Por si esto fuera poco, también se editará un nuevo libro titulado Héroe de Leyenda, un documento donde cada uno de los integrantes narra la historia de Héroes del Silencio. Una obra imperdible para los seguidores del grupo, la cual pueden adquirir en este enlace.

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Después del lanzamiento de la mini serie documental «Rompan Todo», la famosa plataforma de streaming, Netflix, ha comenzado a apostar por realizar mas documentales que muestren la escena musical en Latinoamérica.

Es así como este próximo 23 de abril llega a la plataforma el documental «Héroes Silencio y Rock & Roll» . La cinta fue dirigida por Alexis Morante y producida por Miguel Ángel Lamata, donde nos narran la historia de la banda zaragozana con los testimonios de sus integrantes.

En el documental podremos encontrar abundante material audiovisual, nunca antes visto y generado en parte por el propio grupo durante sus ensayos, giras, grabaciones y momentos íntimos y cotidianos, entre otro material los vídeos que realizaba Joaquín Cardiel.

Mientras esperamos el estreno de Héroes Silencio y Rock & Roll te compartimos uno de los temas mas populares de la banda liderada por Enrique Bunbury.

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Hace unos días, Netflix anunció el estreno de un documental llamado Héroes: Silencio y Rock & Roll, un retrato fílmico sobre la vida y obra de la banda de rock española, Héroes del Silencio.

Su estreno estaba programado para el próximo 19 de febrero, con lo cual existía ya una gran expectativa por los fans del grupo. Sin embargo, hoy tenemos una noticia un tanto desagradable para todos ellos.

Por distintos motivos, que aún no se han expresado, Héroes: Silencio y Rock & Roll no se estrenará en la fecha pactada (19 de febrero). Por medio de sus redes sociales, Héroes del Silencio dieron a conocer la noticia:

La nueva fecha para su estreno no ha sido revelada hasta el momento. Se espera que, para el mes de marzo, tengamos una idea más clara respecto al lanzamiento de dicho documental.

Dirigido por Alexis Morante y producido por Miguel Ángel Lamata, este nuevo trabajo fílmico lleva por nombre Héroes: Silencio y Rock&Roll y en más de 90 minutos de duración, narrará el ascenso a la fama del conjunto liderado por Enrique Bunbury.

A través de entrevistas realzadas al cuarteto integrado por el mencionado Enrique BunburyJuan ValdiviaPedro Andreu y Joaquín Cardiel, el documental ofrecerá una visión muy cercana y personal sobre el propio universo de Héroes del Silencio.

Cabe destacar que Alexis Morante ha colaborado, durante mucho tiempo, con Enrique Bunbury, realizando los videoclips de “Los inmortales”, “Despierta”, “Cuna de Caín”, “Llévame”, “Ódiame” o “Ánimas”, además de su reconocido trabajo en los filmes El Camino Más Largo (2016) y Licenciado Cantinas: The Movie (2012).

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Netflix confirmó el lanzamiento de un nuevo documental sobre la historia de Héroes del Silencio, una de las bandas más importantes del rock en español, para febrero próximo.

Dirigido por Alexis Morante y producido por Miguel Ángel Lamata, este nuevo trabajo fílmico lleva por nombre Héroes: Silencio y Rock&Roll y en más de 90 minutos de duración, narrará el ascenso a la fama del conjunto liderado por Enrique Bunbury.

A través de entrevistas realzadas al cuarteto integrado por el mencionado Enrique Bunbury, Juan Valdivia, Pedro Andreu y Joaquín Cardiel, el documental ofrecerá una visión muy cercana y personal sobre el propio universo de Héroes del Silencio.

Cabe destacar que Alexis Morante ha colaborado, durante mucho tiempo, con Enrique Bunbury, realizando los videoclips de “Los inmortales”, “Despierta”, “Cuna de Caín”, “Llévame”, “Ódiame” o “Ánimas”, además de su reconocido trabajo en los filmes El Camino Más Largo (2016) y Licenciado Cantinas: The Movie (2012).

Héroes: Silencio y Rock&Roll arribará a la pantalla de Netflix el próximo 19 de febrero. Aunque, por ahora, no existe ningún avance o trailer al respecto, la plataforma anunció que será:

«Una exploración del auge de Héroes del Silencio, la influyente banda española de rock liderada por Enrique Bunbury que tuvo sus orígenes en la década de los ochenta.»

HéroesDelSilencio_DocumentalNetflix