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También conocida como Anna Delvey, fue hallada culpable de estafa en Nueva York en 2019. Su historia inspiró la afamada serie de Netflix.

Un juez de migraciones dejó en libertad bajo fianza este viernes 7 de octubre a Anna Sorokin, más conocida como Anna Delvey, nombre con el que se hizo pasar por una falsa heredera de una rica familia alemana para introducirse en los círculos más selectos de Nueva York. Su historia inspiró la famosa serie de Netflix, Inventando a Ana.

“Anna Sorokin fue liberada de la custodia del ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas) esta noche (viernes)”, informó a la AFP una fuente de la institución.

La verdadera Anna Sorokin cumplió condena en Nueva York por estafa.  A la derecha se ve a la actriz Julia Garner en el papel de Anna en la serie de Netflix.

De 31 años, esta joven nacida en Rusia con nacionalidad alemana, fue condenada en 2019 en Nueva York a descontar entre 4 y 12 años de cárcel por estafar $275.000 a hoteles, bancos y amigos, haciéndose pasar por una rica heredera de una fortuna de $60 millones.

En febrero del 2021, fue liberada por buen comportamiento.

La alegría le duró poco. El pasado marzo, evitó in extremis ser expulsada del país donde estaba ilegalmente, ya que su visado estaba vencido. Mientras se resolvían los recursos presentados para poder permanecer en Estados Unidos, quedó detenida en las instalaciones del ICE.

En noviembre pasado, la Junta de Apelación de Inmigración (BIA) por sus siglas en inglés, concedió a Sorokin la solicitud de emergencia para permanecer en el país, mientras se tramita su expulsión, lo que podrá hacer ahora en libertad condicional.

Las leyes de inmigración de Estados Unidos permiten a los no ciudadanos solicitar la exención de la expulsión, que depende en última instancia de los jueces de la Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración (EOIR), dependiente del Departamento de Justicia.

Estafas y engaños

Con un aplomo sin parangón para pergeñar las mentiras más rocambolescas y hacer frente a todo tipo de situaciones, la joven, que solía vestir ropa de grandes marcas y unos lentes también de marca que cubrían la mitad del rostro angelical, logró decenas de miles de dólares de créditos bancarios, viajaba gratuitamente en aviones privados y se prodigaba en los salones más selectos de Manhattan.

Anna Sorokin engañó a muchas personas de la alta sociedad de Nueva York haciéndolas creer que era una empresaria heredera de una suma millonaria para que invirtieran en sus proyectos.

Todo ello, sin pagar nunca un centavo, según la justicia estadounidense.

En el último golpe, antes de que su montaje quedara al descubierto, estuvo a punto de conseguir un crédito de $22 millones para abrir un selecto club cultural en Manhattan.

Hija de un camionero y de una comerciante rusos emigrados a Alemania en 2007, llegó a Nueva York en 2013 con motivo de la Fashion Week después de haber frecuentado el mundo de la moda en Londres y París.

La productora de televisión Shonda Rhimes convirtió su historia en una miniserie de éxito.

Según la prensa especializada, Anna Sorokin habría recibido $320.000 del gigante del streaming por derechos para contar su historia.