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La revolución del streaming de música prometió comodidad y conexión, pero está claro que aún se requiere mucha vigilancia

La transmisión de música ha revolucionado la forma en que escuchamos, ofreciendo amplias bibliotecas y descubrimientos infinitos al alcance de nuestra mano. Pero un estudio reciente arroja una sombra sobre este conveniente paraíso, revelando un mundo oculto de engaños musicales.

Crees que estás escuchando el último éxito de tu artista favorito en Spotify? Piensa otra vez. Pex (una empresa que se especializa en detectar fraudes en streaming) ha descubierto una tendencia inquietante: más de un millón de pistas manipuladas se esconden a plena vista en las principales plataformas de streaming como Spotify, Apple Music y Deezer.

Estos no son sólo remixes o covers no autorizados. Estamos hablando de versiones ligeramente alteradas de canciones existentes, modificadas lo suficiente como para engañar a los algoritmos de las plataformas y pasar desapercibidas. Piense en ello como el equivalente musical de un deepfake. Así como la IA puede crear falsificaciones de videos inquietantemente convincentes, estos dobles sónicos explotan las lagunas en los algoritmos de transmisión para parecer legítimos.

Imagínese una canción familiar de Cannibal Corpse ralentizada en una fracción de un porcentaje o un clásico de Metallica con un cambio de tono apenas detectable. Estos cambios sutiles pueden pasar desapercibidos para el oyente promedio, pero tienen grandes implicaciones tanto para los artistas como para los fanáticos de la música. Algunas de las pistas descubiertas por Pex se habían reproducido 25 millones de veces, e incluso más.

Entonces, ¿por qué alguien se tomaría la molestia de crear y subir estas pistas falsas? Todo se reduce a dinero. Los servicios de transmisión pagan regalías según la cantidad de reproducciones que recibe una canción. Al inundar las plataformas con copias manipuladas de temas populares, los estafadores pueden inflar artificialmente sus recuentos de reproducciones y ganar dinero no ganado. Esto no sólo roba dinero a artistas legítimos, sino que también distorsiona los algoritmos, enterrando potencialmente el talento genuino bajo una montaña de falsificaciones.

Las implicaciones también se extienden más allá del beneficio financiero. La presencia de canciones falsas erosiona la confianza en las mismas plataformas en las que confiamos para descubrir música. Si bien los servicios de streaming están tomando medidas para combatir este problema, el gran volumen de canciones falsas plantea un desafío importante. Nosotros, como oyentes, también podemos desempeñar un papel. Familiarízate con la música de tus artistas favoritos para poder detectar discrepancias sutiles y evitar escuchar una versión falsa de la canción que te encanta.