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«Creo que no hay que pensarlo mucho para creer que deberían estar» Esto fue lo dijo Seye Adelekan, bajista de la banda Gorillaz.

El bajista Seye Adelekan se suma a las filas de seguidores y artistas que proclaman la inclusión de la banda argentina al Salón de la Fama del Rock and Roll.

«Soy un gran fanático de Soda Stereo. Los conocí porque hice mi quinto y sexto año de bachillerato en Ecuador y fue allí donde escuché por primera vez ‘En la ciudad de la furia” en un canal de música. Me di cuenta de lo grande, influyente e importante que Soda Stereo era para el rock en general y para la música latinoamericana. De igual forma, trascendieron la lengua española. Yo soy un británico nacido en Nigeria que ama Soda Stereo«, agregó  Adelekan.

Otra personalidad gigante de la música, que también espera que Soda Stereo ingrese a la reconocida sala del rock, es el guitarrista de David Bowie, Carlos Alomar. «Hay canciones que son números uno, pero el legado no son solo los éxitos. El legado son las letras, conectadas al sonido, las que enmarcan una época, y que ganan el valor que le permite a un grupo, o a un artista, estar en el hall de la fama. Soda Stereo es esa banda«

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Gustavo Cerati fue un cantautor, músico, actor y productor argentino  reconocido internacionalmente por ser líder y fundador  de la banda de  rock Soda Stereo en 1982, considerad como precursor del rock en Latinoamérica y uno de los mas influentes en los 80´s y 90´s.

Este genio de la composición dejo una marca en los corazones de  los fieles del rock, pues después de su increíble trayectoria , hoy  se celebra  su cumpleaños numero 62 con el lanzamiento de  un video Inédito del tema «No te creo» del álbum Siempre Hoy .

 Por medio de la cuenta oficial en conmemoración a Gustavo Cerati se dio a conocer el video con escenas inéditas de sus proyecto como solista.

«Nos preparamos para celebrar el aniversario del nacimiento de Gustavo con este adelanto #CeratiVideoInedito»

Este video fue rodado en el 2004 , en el video podemos ver a Cerati  de la mano con Fernando  Nalé en el bajo , Leonardo Fresco, Flavio Etcheto en el teclado  y Pedro Moscuzza en batería. Con una dirección de Diego Panich y Lemo para Sony Music.

“Canciones Elegidas fue una gira corta, posterior a Siempre es hoy. Gustavo se había ido con la banda a España y yo tuve diez días para pensar en 15 clips y la puesta en general. Cuando volvió Gustavo me senté y le presenté el concepto general de la gira que era una gran pantalla, un ciclorama de fondo blanco que iba a tener proyecciones. Gustavo se copó. Le fui mostrando idea por idea. El corazón me iba a mil”, palabras de Nicolás Bernaudo.

Gustavo Cerati falleció en Buenos Aires el 4 de septiembre de 2014, a los 55 años, desplomándose en el escenario  por culpa de el ACV en Venezuela en 2010 que provoco  su estado de coma por 4 años

 

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Una semana después de haber estrenado el video animado para «¿Por Qué No Puedo Ser del Jet Set?», Soda Stereo regresa para compartir la versión animada de «Sobredosis de T.V.»

Como lo informamos hace unos días, Nicolás Bernaudo, quien fuera diseñador audiovisual de la gira Me Verás Volver de Soda Stereo en 2007, será en encargado de realizar y publicar videos animados de algunas de las canciones más icónicas del trío argentino.

La idea es lanzar dos visuales que recuerden cada uno de los discos de Soda Stereo, desde su debut homónimo hasta su última producción, Sueño Stereo, lanzada en 1995.

Cada uno de los cortes estarán disponibles en el canal oficial de YouTube de Soda y desde el pasado 23 de junio ya puedes mirar el primer video animado, correspondiente a “¿Por Qué No Puede Ser del Jet Set?”

Hoy se ha compartido la segunda entrega de esta serie de lanzamientos, «Sobredosis de T.V.», uno de los temas más emblemáticos de Soda Stereo y con el que se cierra el ciclo de videos animados de su álbum debut.

Para julio próximo, serán estrenados los clips de Nada Personal (1985). Después, en agosto, llegarán los correspondientes a Signos (1986); en septiembre tocará el turno de Doble Vida (1988); octubre será dedicado a Canción Animal (1990); la era Dynamo (1992) arribará en noviembre; finalmente, diciembre será para Sueño Stereo (1995).

Así que, mientras van llegando los meses, acá te compartimos el videoclip animado para «Sobredosis de T.V.»

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No importa cuánto tiempo haya pasado desde la separación oficial de Soda Stereo, su legado -el de Gustavo Cerati– sigue siendo tan importante que ha logrado rebasar sus propios límites.

Lo vimos antes de la pandemia, cuando Zeta Bosio y Charly Alberti, los dos miembros sobrevivientes de Soda Stereo, organizaron la serie de conciertos «Gracias Totales», con una larga lista de invitados muy especiales.

Dicha gira se vio cancelada debido a la llegada del Covid-19 y hasta hace unos días se anunció la reprogramación de algunos shows en Estados Unidos para el próximo año. Hoy, sin embargo, ha llegado una noticia también importante.

Y es que Nicolás Bernaudo, quien fuera diseñador audiovisual de la gira Me Verás Volver de Soda Stereo en 2007, será en encargado de realizar y publicar videos animados de algunas de las canciones más icónicas del trío argentino.

La idea es lanzar dos visuales que recuerden cada uno de los discos de Soda Stereo, desde su debut homónimo hasta su última producción, Sueño Stereo, lanzada en 1995.

Cada uno de los cortes estarán disponibles en el canal oficial de YouTube de Soda y desde hoy, 23 de junio, ya puedes mirar el primer video animado, correspondiente a «¿Por Qué No Puede Ser del Jet Set?»

La siguiente entrega llegará el próximo 29 de junio (martes), para la cual han elegido uno de los temas más icónicos de Cerati, Bosio y Alberti: «Sobredosis de TV».

Con estos dos videos se cumple el primer ciclo de visuales realizados por Nicolás Bernaudo, en el que, a su manera, rinde un homenaje al álbum debut de Soda Stereo. Mira a continuación el visual de «¿Por Qué No Puede Ser del Jet Set?»:

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Ahí Vamos, el quinto disco en solitario de Gustavo Cerati (si contamos el álbum sinfónico), puede resumirse con una de sus múltiples frases: un lugar con parlantes. Eso es, en esencia, lo que el argentino entregó en Ahí Vamos.

«Ahí Vamos» fue, principalmente, un grito de batalla; un presagio de lo que, poco tiempo después, ocurriría con la carrera solista de Gustavo Cerati que, en realidad, no gozaba del estallido mediático que alcanzó con Soda Stereo.

Por otro lado, dicho por el propio Cerati, Ahí Vamos fue un disco necesario, un regreso a sus raíces rockeras-guitarreras; un trabajo impulsado más por necesidad que por deseo. Y sí, desde el primer corte («Al Fin Sucede»), es notorio el ímpetu por hacer un disco clásico de rock.

No es que en su anteriores trabajos no hubiese rock. Lo había, sobre todo, en Siempre Es Hoy, aunque más maquillado, pues la apuesta principal era la música electrónica. Aquel fue, dicho de algún modo, un disco más limpio, más pulido y mucho más acorde con lo que ocurría con el rock a nivel mundial en esos años.

GustavoCerati_AhíVamosPortada

Fue así que, para su quinta entrega solista, Gustavo Cerati se planteó un regreso a sus orígenes, a sus influencias primarias y, en gran medida, a los últimos trabajos con Soda Stereo, siendo Dynamo (1992) el más cercano.

Ahí Vamos, lanzado un 4 de abril del 2006, significó el éxito masivo para Cerati, un álbum compuesto por 13 canciones llenas de guitarras poderosas, fuertes baterías y una energía desbordada. Era Gustavo queriendo comerse al mundo una vez más. Y lo hizo.

El disco también estuvo marcado por su reencuentro con Richard Coleman, viejo conocido del ex líder de Soda Stereo y pieza fundamental tanto para Ahí Vamos como para Fuerza Natural.

«Crimen», «La Excepción», «Lago En el Cielo», «Me Quedo Aquí» y, muy especialmente, «Adiós», fueron los temas más celebrados del álbum, cada uno con una frase que quedaría para la inmortalidad.

Sin embargo, además de los sencillos, hay verdaderas joyas guitarreras, como «Jugo de Luna», «Medium», «Caravana» y «Dios Nos Libre» que hablaban de un Gustavo Cerati más que renovado. Era, más bien, un artista distinto, que se dedicó a disfrutar el camino y, a partir de ahí, era claro que comenzaría su ascenso como solista.

Quizás lo que más llamaría la atención fue su reconciliación con el viejo material de Soda Stereo, pues durante sus conciertos se dejaron escuchar temas como «Ecos», «Prófugos», «Planta», entre otros, lo cual daría pasó al regreso del trío argentino un año después.

Benito Cerati, su hijo, fue también uno de los puntos clave para esta nueva etapa en la carrera solista de Gustavo, pues dio inicio una mancuerna que daría grandes resultados. «Poder decir ‘adiós’ es crecer» es una frase atribuida al propio Benito, probablemente la más recordada del catálogo solitario de su padre.

«Que durar sea mejor que arder», de eso se trata Ahí Vamos: de disfrutar más el camino. Así lo planteó Cerati desde el principio y como resultado obtuvo su trabajo más recordado y, sí, más exitoso.

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El aclamado Comfort y Música Para Volar, de Soda Stereo, cumple 25 en este 2021 y, para conmemorarlo, se ha anunciado el lanzamiento de una nueva edición remasterizada.

Grabado en marzo de 1996 y publicado en septiembre del mismo año, el concierto del trío argentino para la cadena MTV ha sido uno de los más celebrados en su historia.

Es por eso que, para conmemorar su 25 aniversario, Sony Music Argentina anunció el lanzamiento de Comfort y Música Para Volar, en una edición remasterizada en vinyl, para el próximo 22 de enero.

La idea inicial es lanzarlo, por el momento, en Sudamérica, aunque se espera que después llegue al resto del continente, y llegará en dos formatos: una en color negro y otra transparente, con un costo de entre $60 y $80 dólares, respectivamente.

Esta nueva edición contará con 13 canciones grabadas durante la presentación de Soda Stereo en los estudios Post Edge de Miami, Florida, Estados Unidos, dejando fuera los temas extra que habían sido parte de Sueño Stereo, como «Planeador», «Sonoman», «Superstar» y «Coral».

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Era el año 2007, se cumplían 10 años de la separación de Soda Stereo, y, de pronto, se confirmó lo que parecía impensable: Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti anunciaban su regreso.

El 9 de junio de aquel año, el trío argentino volvía a reunirse para una gira que llevaría el nombre de Me Verás Volver, con algunas fechas confirmadas, a las cuales, con el paso del tiempo, se sumarían muchas más.

La noticia, desde el principio, fue una bomba, una locura, pues, como se sabía de sobra, la separación de la banda se dio en muy malos términos, al grado de que, los años posteriores, perdieron contacto entre sí.

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Además, Gustavo Cerati se encontraba en un gran momento en su carrera como solista, luego de lanzar Ahí Vamos y emprender una gira que lo llevaría hasta Londres.

Con Ahí Vamos, Cerati se reencontró, como él mismo lo diría, con el rock guitarrero, muy en la línea de Canción Animal (1990), Dynamo (1992) y Sueño Stereo (1995). Dicho de otro modo, lo que menos necesitaba era a Soda Stereo.

Sin embargo, parecía haber una cuenta pendiente con su pasado y, finalmente, la banda confirmó su regreso a los escenarios 10 años después de su separación, de aquel emblemático «Gracias Totales», en el estadio de River Plate.

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De octubre a diciembre del 2007, Soda Stereo recorrió varios países del continente americano, incluido México con dos fechas en el Foro Sol los días 15 y 16 de noviembre, además de Monterrey y Guadalajara (9 y 12 de noviembre respectivamente).

Para sorpresa de muchos, Gustavo, Zeta y Charly lucían impecables, cada uno en su instrumento; las canciones recibieron una refrescada importante, logrando su mejor versión en toda su historia. Se sintió armonía en el trío y eso se contagió en el público.

Un 16 de noviembre se dio la última presentación de Soda Stereo en suelo mexicano con su alineación original, una noche fría en la que sonaron «Juegos de Seducción», «Imágenes Retro», «En la Ciudad de la Furia», «Cuando Pase el Temblor», «Trátame Suavemente» y muchas más. Fue un repaso por su extenso legado.

SodaStereo_México2007

Es por eso que, en tiempos de pandemia y confinamiento, hemos decidido recopilar algunos de los mejores conciertos que puedes ver a través de YouTube.

Hoy toca el turno de revivir la gira Me Verás Volver de Soda Stereo en el Foro Sol de la Ciudad de México, donde se juntaron más de 60 mil almas:

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Casi cuatro décadas atrás, unos muy jóvenes Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio debutaban en la fiesta de cumpleaños de Alfredo Lois, un amigo de Gustavo.

Aquel sería el inicio oficial de Soda Stereo, banda que, años más tarde, se convertiría en la de mayor trascendencia mediática en la historia del rock Latinoamericano, dejando a su paso un legado inigualable.

Zeta y Gustavo se conocieron en la escuela y al poco tiempo se hicieron amigos, muy amigos, compartiendo su gusto por bandas como Blondie, Jesus And Mary Chain, Gary Numan y, principalmente, The Police.

“Era 1982, pleno conflicto y Guerra de las Malvinas. Yo trabajaba en una agencia como junior. Había estudiado Publicidad en la Facultad y con Zeta teníamos asignaturas en común, pero no nos conocíamos mucho. Yo estaba tocando con una banda de blues y rock de la zona de Flores, al oeste de Buenos Aires y él con un grupo que hacía covers.

En el verano me fui a Punta del Este con un grupo de música disco, un grupo para ganar dinero. Hacía cosas de The Commodores, de guitarrista rítmico y cantaba con un par de inglesas que hacían las voces. El lugar donde tocábamos quebró y nos quedamos sin un peso en Punta del Este”.

Charly Alberti, hijo del baterista de jazz Tito Alberti, se uniría después a ellos. La historia cuenta que Charly llamaba mucho por teléfono a la hermana de Gustavo para invitarla a salir.

En una ocasión, cuando María Laura Cerati no quiso contestar, Gustavo tomó la llamada y, de la nada, empezaron a platicar; Charly le contaría que tocaba la batería. Unos días después, Zeta y Gus visitaron a Charly para escucharlo tocar.

Ahí comenzaría, de manera formal, el trío argentino que, en principio, se llamaría Los Estereotipos, inspirados por una canción de The Specials. Grabaron un demo, donde Richard Coleman tomó el rol de segundo guitarrista.

Aquella grabación contenía temas como «¿Por qué no puedo ser del Jet-Set?», «Dime Sebastián» y «Debo Soñar», ésta última con Daniel Melero en los teclados y Ulises Butrón en la guitarra.

El nombre de Soda Stereo llegaría más tarde y, ya bajo ese nombre, para diciembre de aquel 1982, el trío hacía su debut en el cumpleaños de Alfredo Lois, compañero de universidad de Gustavo y quien sería el director de la mayoría de sus videos y creador de todos los aspectos visuales de la banda (peinados, vestimenta, tapas, escenarios, etc.).

“Tocamos nosotros tres con un sistema de amplificación muy deficiente. Pero nos dio gusto, aunque nadie nos escuchara. (Kennedyandperkins) No sabíamos tocar y sonaba muy fuerte”, contó Cerati en alguna ocasión sobre su debut.

Su primer concierto con público presente, mirándolos y escuchándolos, ocurrió en la Discoteque Airport de Belgrano en 1983, y, a partir de ese momento, el nombre de Soda Stereo resonó fuerte en la escena underground de Buenos Aires.

Desafortunadamente, no existe registro alguno sobre aquella presentación de 1982.

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Carlos Alomar es un músico puertorriqueño muy reconocido que ha trabajado con músicos de la talla de David Bowie, James Brown y Soda Stereo, entre muchos artistas más.

Alomar y Soda Stereo coincidieron en 1988, cuando la banda argentina comenzaba con los preparativos de Doble Vida, su cuarto disco de estudio. El trío de Buenos Aires decidió contratar al puertorriqueño como el productor artístico.

El salto de Signos (1986) a Doble Vida (1988) fue muy grande; musical y líricamente, Gustavo Cerati, Zeta Bosio Y Charly Alberti llevaron su sonido a niveles muy altos. Carlos Alomar fue, en gran parte, responsable de ello.

Más allá de canciones emblemáticas como «La Ciudad de la Furia», «Lo que Sangra (la Cúpula)» o «Corazón Delator», era claro que Doble Vida marcaría un antes y un después para el trío argentino. Fue el primer gran paso hacia la grandeza.

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En una reciente entrevista para el medio colombiano, El Tiempo, Carlos Alomar habló de la influencia de Soda Stereo en la música a nivel global; de la grabación de Doble Vida; y de cómo Cerati y compañía podrían figurar en el Salón de la Fama del Rock and Roll:

«Cada cosa que oía en el radio era música gringa. El rock latino era pobre, tenía el sonido de un sótano. Quería hacer algo con la comunidad latina, producir un disco. Había un lugar llamado ‘La Tienda de Rudy‘, en el que se hacían y vendían instrumentos. Rudy, que era latina, me habló de un chico que venía para Nueva York con su banda Soda Stereo, y que tenía que conocer», comenzó contando el puertorriqueño.

Después, «cuando lo conocí, me pareció simpático y lo que más me gustó fue el orgullo que sentía por su banda. Me habló del grupo y de las expectativas que tenía de hacer algo que sonara a lo que estaba pasando en ese momento en el rock internacional. Yo le dije: ‘pues tienes que venir a Nueva York y quedarte aquí. De esa manera te puedo asegurar la calidad de la producción, para que tengas las mismas oportunidades que tienen los rockeros aquí y llevar ese sonido a Argentina'».

La sesiones de grabación fueron «intensas y brutales», según contó Alomar, recordando muy especialmente al líder de Soda Stereo cuando, luego de que Zeta y Charly terminaban sus partes, seguía despierto muy de noche, escribiendo canciones.

Gustavo «era un poeta. Una de las grandes impresiones que tuve es que quería decir las cosas de manera perfecta. Desde un principio, supe que ese disco tenía que ser de gran importancia. No sólo por la producción, sino por las letras.

El sonido de ‘Doble Vida’ dio pie para que, de la misma forma que uno se pone un buen vestido, no quiera volver a ponerse la ropa de antes. Nosotros elevamos el sonido de Soda Stereo y los discos que siguieron a ‘Doble Vida’ llevaron a otras bandas a mejorar su calidad», aseguró Alomar.

Si alguien tiene autoridad para hablar de música es el puertorriqueño, músico reconocido a nivel mundial que trabajó con David Bowie, James Brown, Iggy Pop, Paul McCartney, Mick Jagger y muchos más.

En dicha entrevista, el guitarrista  afirmó que «Soda Stereo merece un lugar en el Salón de la Fama del Rock and Roll porque elevó el sonido de la música latina a otro nivel».

¿Cuáles son sus argumentos para tal aseveración? Él mismo lo dice:

«Hay canciones que son número uno pero el legado no son sólo los éxitos; son las letras las que enmarcan una época y ganan el valor que le permite a un grupo estar en el Salón de la Fama. Soda Stereo es esa banda», advirtió Alomar.

Lo que queda claro, y no es de ahora, es que Soda Stereo ha sido la banda latinoamericana más influyente e importante de la historia; Gustavo Cerati fue el músico que puso en el mapa al rock cantado en español.

No hace falta ni mencionar su legado, pues sigue ahí, trascendiendo y llegando a más generaciones con el paso del tiempo. ¿Hay alguna duda del porqué Soda Stereo debe estar en el Salón de la Fama del Rock and Roll?

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SODA STEREO | La historia detrás de «Persiana Americana»
Primer boceto del tema escrito por Jorge Daffunchio + la lista original de títulos para Signos que le escribió Gustavo Cerati en 1986

Elegida entre 10.000 letras
Persiana americana: la “maldición” del autor invisible del hit de Soda Stereo
El tema tiene hoy más de 167 millones de reproducciones en Spotify. Y su historia empieza con un concurso.

Es 1985. Hace calor. Daffi baja la ventanilla de su Renault 6 y asoma la cabeza para ver qué pasa. Se escuchan bocinas. Una brisa le vuela los pocos pelos largos que cuelgan desde la altura de sus sienes. La pelada le va ganando a la zona cubierta, pero no pierde el rock: un retrato de aquella época lo muestra con un bigote ancho que baja hacia sus costados: “Un homenaje a Frank Zappa”.

El atado de Particulares le asoma por el bolsillo del pecho de la chomba blanca. Mientras le da una pitada al cigarro negro, cambia el dial de la radio: aparece el psicoanalista y locutor Tom Lupo que promociona su programa de radio, Submarino amarillo: “¿Te animás a meterte en la historia del Rock Nacional?”, invita.

Lupo acaba de anunciar las bases de un concurso de letras de canciones y los ganadores van a formar parte de los próximos discos de GIT y de la banda que logró romper las fronteras del rock argentino hacia la conquista de Latinoamérica: Soda Stereo.

A Jorge Antonio Daffunchio las endorfinas empiezan a caminarle el cuerpo como arañas. Quiere que el R-6 despliegue un par de alas para llegar a su casa en Moreno. Pero está embotellado en la autopista. Su cabeza empieza a volar, con hombres alados, relatos de crímenes y persianas americanas.

Llega la noche esperada. Pasaron tres meses y Daffi se pega a la radio a escuchar Submarino amarillo. Hoy van a anunciar cuáles serán las canciones ganadoras: “Llegaron más de diez mil letras y Cerati eligió un texto que se llama Cine Negro, de Jorge Antonio Daffunchio”, anuncia Tom Lupo.

Jorge (que ya es profesor de la escuela de Arte José Pipo Ferrari de Luján) salta de la alegría en su habitación. Aunque, inmediatamente, el locutor lo baja de un hondazo: “Lamentablemente, Soda Stereo se retira del concurso porque no se le puede poner música a al trabajo ganador. Y Cerati no quiso hacerlo con otra canción”.

El ciclo continúa con la letra elegida por Pablo Guyot, Willy Iturri y Alfredo Toth, los líderes GIT. “Pero un minuto después volvieron a hablar de Cine Negro”, recuerda ahora Daffunchio.“Yo me sentía realizado: hablaban más de mi canción que de la que, técnicamente, había ganado el concurso realmente.”

Una semana después, Daffunchio viaja en el tren Sarmiento desde Moreno a la Capital Federal porque lo invitaron al vivo del programa de Lupo. Espera encontrarse con Gustavo Cerati, Zeta Bossio y Charly Alberti y lleva una carpeta con sus dibujos para ver si puede meterse en el arte de tapa de algún disco.

Ya tenía cierto prestigio; había firmado varias tiras de humorismo gráfico en la revista Humor. “Para mí, la oportunidad estaba por ahí, por mis dibujos. Pero cuando llegué no había ido nadie. No estaban ni los GIT. Sólo un periodista del SI de Clarín.” Y recuerda su conversación con Tom Lupo.

–Daffi, de todas las letras, la tuya fue la mejor. Gustavo se quedó encantado.

–Si me decís eso, pasame el fono así lo llamo, Tom. Tengo más para ofrecerle.

–No te lo puedo dar, viste cómo es: si se filtra, las minas lo vuelven loco. Si querés, te paso el fono del mánager.

Algo le decía que ahí tenía una gran oportunidad, pero esa noche (en la que había ido a encontrarse con los Soda), Daffunchio apenas se llevó una foto para el suplemento SI y el contacto de Marcelo Angiolini, que representaba a Soda.

“Al otro día, voy a lo de mi vecina que tenía teléfono. Lo llamo y me dice: ‘Venite a verme’. Viajé otra vez con la carpeta a Capital y le dejé mis trabajos: dibujos y letras. Pero me di cuenta de que no le iba a dar nada. Unos meses después, el propio Cerati me lo confirmó”, recuerda.

Al menos ese día, el artista plástico se fue con un dato: “Che, por qué no llamás a los Sumo que tienen un Daffunchio. Capaz es pariente tuyo…”. Y fue a la carga por Prodan.

Otro tiro en el palo
Ya había llegado el verano del ‘86. Después del amague con Soda, Daffi estaba reunido en una oficina de dos por dos del barrio de Congreso con Luca, Germán Daffuncchio y Pettinato.

“Este pibe escribe bárbaro, por qué no le pedís algo”, cuenta que le dijo Jorge Crespo, mánager de Sumo, a Luca.

“La verdad que se me está complicando con las letras en castellano -aceptó humilde, el italiano-. “Escribite algo y nos vemos acá después de las vacaciones”.

Pero, Daffi no quería perder la oportunidad. Antes de irse, les ofreció hacerles la tapa del disco y les mostró su carpeta con dibujos: “Se pusieron a discutir, que sí, que no y era una pérdida de tiempo. Le terminaron robando una obra a Christo para la tapa del disco. Cuando lo vi, me quería morir”.

Parecía una burla del destino: las oportunidades aparecían pero cuando estaba a punto de asomar la cabeza en la foto entre los grandes del Rock Nacional, la imagen se velaba. Primero Soda Stereo, después Sumo y unos años más tarde aparecería Calamaro en su camino.

De hecho, Daffi influyó directamente en la creación de la canción Dos Romeos, tanto, que fue el que le facilitó a El Salmón la novela de Brian Aldiss (Bang Bang y Donde las Líneas Convergen) que disparó la canción: “Yo escribía para Alejandro Schanzenbach, que era su bajista. Y me había pedido el libro. Un día me lo iba a devolver y me dijo: me lo pidió Calamaro. Alguna vez nos encontramos con Andrés y me reconoció lo de mi letra para Soda. Quedamos en hacer algo juntos, pero después se fue a España atrás de una novia. Capaz, otro se iba a buscarlo a España, pero a mí nunca me gustó forzar las cosas…”. Otra vez, la pelota pegaba en el palo…

“Estamos por sacar un disco, Jorge, pero no se me ocurre nada. Me encantaron tus letras, ¿por qué no venís a verme?”. le dijo Gustavo Cerati a Jorge Daffunchio por teléfono, en 1986.

«Un tal Gustavo Cerati»
Pero la red de contactos y situaciones que lo acercaban al rock, parecía infinita. En su paso por Bellas Artes, Jorge conoció al director de fotografía Salvador Melita quien, a su vez, trabajaba con el cineasta Alfredo Lois.

Las casualidades del destino quisieron que, en febrero del ‘86, Daffunchio se encontrara con Melita, que estaba por viajar al Norte con Soda: iban a grabar el mítico clip de El temblor. Y Daffi vio cómo pasaba el tren de carga hacia Jujuy. Pero esta vez se tiró de cabeza sobre las vías.

“Llevale todo esto a Gustavo, decile que soy el que escribió la letra del concurso y que lo quise contactar de todas formas”, le pidió a su amigo.

En esa época no existía el celular, el mail ni el WhatsApp. “A Gustavo le encantaron tus letras, de nuevo. Te quiere ver”, fue lo primero que le dijo Melita cuando se reencontraron.

Daffunchio buscaba en la agenda del SI y no aparecían presentaciones a la vista. Y otra vez, fue a la carga vía Melita: “Conseguime el tubo que lo llamo ya a Gustavo”.

Cuando tuvo el número, otra vez, Daffi le pidió permiso a su vecina para usar el teléfono de línea, pero lo atendió un contestador: “Nunca había hablado con una grabadora, así que me fui a mi casa a escribir un speech escrito y volví para dejarle el mensaje leído”.

Unos días después, la vecina lo encontró en la vereda: “Te llama un tal Gustavo Cerati”.

“Estamos por sacar un disco, Jorge, pero no se me ocurre nada. Me encantaron tus letras, ¿por qué no te venís a verme?…”, le abrió el juego el músico.

El encuentro se dio en un departamento que tenía Cerati en Barrio Norte. Había pasado casi un año del concurso, más los tres meses de aquel día que había escuchado el spot en la radio.

El líder de Soda Stereo lo atendió en un hallcito de entrada: “Parecía un monoambiente, todo muy blanco”, recuerda Daffi, que se sorprendió espiando unos postizos que usaban los Soda: con eso lograban aquellos “raros peinados”.

“Tengo estos títulos, pero apenas tengo algunas bases”. Le comentó Gustavo, quien le mostró un papel donde había anotado una serie de disparadores: “El Rito”, “Somos prófugos”, “Fisura”, “Persiana americana”, “Picnic en tu cuarto”.

Después de mirar esos apuntes que había escrito Cerati de puño y letra, Daffi se volvió en el tren con la primera letra de Persiana americana en la cabeza.

Por esos días, Jorge estaba muy enganchado con la novela negra norteamericana y muy influido por Raymond Chandler y su investigador Philip Marlowe: “Una persiana americana. Rayas horizontales/ Quebrándote la cara”. También había ventiladores y una oficina calurosa.

Es decir, Daffi imaginaba una de detectives, pero Cerati quería algo más romántico. Y se entendieron rápido, ahí nomás Jorge escribió: “Yo te prefiero, fuera de foco, inalcanzable. Yo te prefiero, irreversible, casi intocable…”, y el resto de las líneas de la canción.

En el tercer encuentro, Persiana americana estaba terminada. Jorge no lo sabía, pero había terminado uno de los hits más importantes de la banda más taquillera de la historia del Rock Nacional. Y Latino.

Hasta hoy, Persiana americana sumó más de 167 millones de reproducciones en Spotify, confirmándolo como el clásico más escuchado de Soda (De música ligera tiene 153 millones y Cuando pase el temblor, 142). Y todo comenzó en 1985, sobre un Renault 6.

Hoy el coautor del máximo éxito de Soda sigue viviendo en Moreno. Jorge dice que Persiana americana le cambió la vida, aunque no como la mayoría piensa: “Muchos creen que me hice millonario, pero la verdad es que lo que provocó en mí la canción fue una apertura hacia otras maneras de expresarme”, explica.

Y entiende que también puede haber influido en Gustavo con sus escritos de hombres alados y detectives en otras canciones de Cerati, en clara alusión a La ciudad de la Furia y Crimen. Pasaron 35 años.

“Realmente no me conmueve el número de Spotify. Tampoco cambió mis ingresos de Sadaic”, dice riendo con una remera que reza Maldito Artista.

Siente que lo persigue una maldición. “La maldición de artista.” ¿Qué quiere decir? “Cortázar decía que el verdadero artista es un eterno perseguidor de un objeto que nunca termina de alcanzar. Esa es la maldición. La búsqueda no tiene que ver con el dinero, sino con una insatisfacción permanente, esa sensación de que nunca es suficiente. Siempre habrá algo nuevo por descubrir.”

-Cualquiera pensaría que “llegaste” después de semejante hit…

-El artista nunca llega. Cuando tenés esa sensación, corrés la cortina y esa meta que parecía que habías alcanzado volvió a correrse. Y es otra vez a empezar de nuevo. El día que ya no sentís eso, es porque dejaste de ser un artista.

Por Julián Zocchi
Clarín, 20 de mayo de 2020