En el principio fue el caos, y de él surgió la voz de Torture Squad. Su trilogía Magnum Chaos no es solo música: es un manifiesto tallado en distorsión y baterías frenéticas. Con “Gaia”, “A Farewell to Mankind” y “The Last Journey”, la banda brasileña transforma la angustia ambiental en un canto fúnebre y a la vez esperanzado. La tierra herida, el aire envenenado, el fuego de la destrucción: todo encuentra eco en sus guitarras.
La elección de lanzar este trabajo en paralelo a la COP30 no es casual; es un acto de conciencia. Como titanes modernos, alzan su voz no para celebrar la fatalidad, sino para interpelar a la humanidad. Las imágenes de IA, la voz de António Guterres, las fotografías astronómicas: todo se funde en un relato audiovisual que cuestiona nuestro lugar en el cosmos. El metal, aquí, deja de ser evasión para convertirse en espejo.
Mayara Puertas, al piano, entona una despedida que es también un llamado. No se trata solo de denunciar, sino de recordar que el arte puede ser un espacio de resistencia. En cada acorde, en cada verso, Torture Squad parece decirnos que, frente al colapso, solo nos queda la verdad desnuda, visceral, como un último acto de amor por un mundo que se desvanece.
