Neil Zlozower, un fotógrafo de rock de renombre mundial, se ha convertido en una figura en el ámbito legal. Sus múltiples demandas por de derechos de autor, dirigidas a grandes de la música como Warner Records y a pequeñas empresas, han generado un intenso debate sobre los límites del robo en la era digital.

La estrategia de Zlozower plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este modelo de negocio legal. Si bien es cierto que los fotógrafos merecen ser compensados por su trabajo, la proliferación de demandas sin fundamento puede desincentivar la creatividad y el uso legítimo de imágenes. Además, puede generar un clima de desconfianza entre fotógrafos y empresas, dificultando la colaboración y la negociación de acuerdos justos.
Mientras algunos lo ven como un defensor incansable de los derechos de los fotógrafos en un mundo digital cada vez más voraz, otros lo acusan de utilizar el sistema legal para enriquecerse a costa de artistas y empresas. La frecuencia y el alcance de sus demandas han llevado a que sea calificado como un «troll de derechos de autor», alguien que explota las leyes para obtener ganancias rápidas y fáciles.
