Cuando una agrupación lleva tanto tiempo en el juego de la música, ¿qué se puede hacer para seguir siendo una banda protagonista? ¿Es acaso obligatorio tener la mayor cantidad de números posibles a lado de una de tus canciones? Si ya has logrado todo lo posible en tu escena, ¿qué más queda?
La Barranca se ha caracterizado, desde 1994, a ser una banda que, sin tantos reflectores, siempre alza la mano para demostrar que el rock tiene mucho jugo todavía.

«Estamos hechos con el mismo material que las estrellas» (de la canción Antigua Civilización).
El disco número catorce de La Barranca se llama Antimateria. Nos recibe «Arde» con un sonido oscuro que nos permite oír y persuadir la tirada que tendrá el material. La voz de José Manuel Aguilera es la que lleva la batuta de la primera parte del álbum con la ayuda de la composición y de las sesiones de doce cuerdas, uno de los principales atractivos de este material.
«IA» cumple de excelente manera su trabajo de ser la canción de en medio, ser una fusión de los principales sonidos y temáticas de las líricas. La canción que rompe el molde, pero sin dejar de sonar oscura es «Salvoconducto», en medio de este tema hay una parte de ritmo bailable que te permite mover un poco tus pies sin despegar la atención de la letra. El resto de canciones logran continuar con la temática central del disco, sin dejar de lado que, por separado, cada canción es diferente.
En conferencia de prensa (dale clic aquí para leer la nota después de esta reseña), La Barranca mencionó que cada canción era única y tenía su propio trabajo de producción, este detalle se nota si llegas a escuchar este disco en orden y con audífonos. Las guitarras, vitales en toda banda de rock, son diferentes en cada canción, y esto se debe a que se recuperó una técnica que Joao Gilberto inventó en el Brasil a finales de los años cincuentas del siglo pasado, esto dicho por la banda en su página de Facebook.
Escucha Antimateria en tu plataforma de música de preferencia
Estos diez autodenominados por la banda como «Boleros distópicos» logran su objetivo. A pesar de ser elementos que solamente existen si los reproduces, tocan fibras sensibles tanto en lo sonoro como en lo emocional. «Antimateria» es un disco apto para sonar en un teatro, como lo hará el 27 de septiembre en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, boletos dando clic aquí.
