El pasado primero de diciembre, la banda de Tamaulipas División Minúscula abarrotó por segunda vez el Auditorio Nacional como parte de su gira «Y que el mundo espere». A ser su segunda vuelta en el «Coloso de Reforma», la banda sabía perfectamente que tenían que sacar todo su arsenal, cosa que nunca dudaron ni un momento.
La noche comenzó con «Escombros», canción que forma parte de su nuevo disco que lleva el mismo nombre. La banda contó con una escenografía con elementos industriales y duros, que complementaban la pasión que la banda siempre emanó en su presentación. Javier Blake y compañía siguieron el ritmo que traía el público, uno muy acelerado e intenso que quería sacar todo su estrés con sus canciones favoritas.
A pesar de que estuvieron ahí, las sillas jamás existieron durante la presentación. Cada bloque de tres canciones fue celerado por todo el Auditorio. Cada que podía, Javier se tomaba el tiempo para agradecer a la gente de la Ciudad de México el apoyo incondicional que le han dado al proyecto desde hace 28 años.
«Desde hace 20 años esta es mi casa», mencionó Javier refiriéndose a Ciudad de México. Continuó diciendo: «La siguiente canción esta dedicada a todas las personas que han apoyado al proyecto. A quienes nos siguen desde el álbum azul… justo ese vinil de por allá» para proceder a cantar «Extrañando Casa», canción que lleva el nombre del disco debut que les llevó a pisar la pasada Distrito Federal en 1998 por vez primera.
División logró sorprender a todo el «Coloso de Reforma» por segunda vez
El cierre de la primera parte del concierto fue especial porque cerraron las canciones más populares de la banda. «Sognare», «Las luces de esta ciudad», y «Sismo» fueron los temas más coreados que hicieron sentir al público de nueva cuenta en los primeros años del nuevo siglo.
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El encore contó con canciones íntimas que lograron tocar las fibras más sensibles de la gente. El público respondió con cánticos en apoyo a la banda que llenaron los ojos de Javier y compañía. La noche cerró con «Voces», un tema que repitió por problemas técnicos, sin embargo, la banda cerró con la gran pasión que la caracteriza, dejando una huella inquebrantable para sus nuevos y más leales fans.
