Tras la angustia de la reprogramación y los problemas de salud, la banda californiana regresó a la CDMX para protagonizar el primer gran hito del rock de 2026, acompañados de un cartel que bien pudo ser un festival por sí solo.
Dicen que lo bueno se hace esperar, pero la espera por Avenged Sevenfold tuvo tintes de drama que nada . Cambios de sede, boleteras colapsadas y, sobre todo, la salud de M. Shadows que obligó a cancelar la cita original de octubre pasado. Sin embargo, este sábado 17 de enero, la deuda quedó saldada . El Estadio GNP Seguros no solo vibró; sobrevivió a un auténtico «mini festival» que reunió a titanes del género para inaugurar el año rockero.
Electrify fue la banda telonera del concierto de Avenged Sevenfold el pasado 17 de enero de 2026 en el Estadio GNP Seguros de la Ciudad de México, ofreciendo una energética presentación como parte de su gira. Electrify se conforma como una de las nuevas promesas del rock nacional de mujeres ante una gran audiencia.

Mr. Bungle: La cátedra del caos
La tarde arrancó con una bofetada de autoridad. Ver a Mr. Bungle no es ver a una banda cualquiera; es presenciar a la realeza del metal divirtiéndose. Con una alineación de «Supergrupo» Mike Patton (Faith No More), Dave Lombardo (Slayer) y Scott Ian (Anthrax) junto a los genios originales Spruance y Dunn, desataron un thrash de la vieja escuela crudo y sin pretensiones.
El set fue una montaña rusa de irreverencia. Desde la entrada épica con Also sprach Zarathustra hasta el cover de Tuyo , Patton tuvo al público en la palma de su mano pues muy rock my metal pero esta rola rezonó en el estadio, soltando su característico español lleno de jerga mexicana y groserías que, viniendo de él lo hace sonar más ser mas srcanos a su publico mexicano.
Hubo violencia sonora con «Raping Your Mind» y un guiño a la historia cuando Scott Ian y Lombardo improvisaron el riff de «Territory» de Sepultura.
Un cierre Tan bizarro como genial: un cover de «All by Myself» de Eric Carmen, deformado hasta convertirse en un «Go F*ck Yourself». Patton se despidió con su humor ácido: «Gracias, cabrones. Ahora sí, ya viene la banda guapa, ya pueden maquillarse».
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Scars on Broadway: 8 años de espera valieron la pena
Si Patton puso el caos, Daron Malakian puso la nostalgia y la crudeza. Scars on Broadway no pisaba suelo mexicano desde 2018, y su regreso se sintió como el abrazo de un viejo amigo. Sin producción teatral, sin pantallas gigantescas.
Estamos ante una de las mentes maestras más importantes de nuestra generación. Sin necesidad de discursos largos, Daron convirtió el escenario en su trinchera, regalándonos un show histórico que validó cada segundo de espera. Scars on Broadway demostró no ser un «premio de consolación» ante la pausa de SOAD, sino una bestia con alma propia que, en esta tarde de enero, reclamó su trono con una ejecución impecable.
Arrancaron con «Fuck and Kill» y «Killing Spree», temas que suenan como la continuación espiritual de lo que muchos aman del Nu Metal. El momento cumbre de adrenalina llegó con «Chemicals», desatando los moshpits más agresivos de la primera mitad de la noche.
Para cerrar sus set. Daron soltó «They Say». Desde el primer acorde, el riff fue coreado desde las gradas más altas del estadio, confirmando que Malakian no es un telonero, es una leyenda viva que no necesita de artificios para conectar.
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A Day To Remember: La fiesta antes de la tormenta
Ya entrada la noche, A Day To Remember subió al escenario con la misión de dejar el ambiente hirviendo. Y vaya que lo lograron. Con un setlist más extenso de su ultima presentación en méxico. Despues de la espera La tensión se rompió con el tema de 2001: A Space Odyssey, seguido inmediatamente por el himno «The Downfall of Us All». Escuchar a miles de personas corear el intro «Da-da-da-da-da» fue uno de esos momentos que te erizan la piel. Hubo espacio para la vieja escuela con «I’m Made of Wax, Larry…» y para la emotividad.
Cuando bajaron las luces para «If It Means a Lot to You», el recinto se iluminó con miles de linternas de celulares, creando ese respiro necesario antes del final. Cerraron con «All Signs Point to Lauderdale», dejando la mesa puesta y el público eufórico para el plato fuerte.
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Avenged Sevenfold: Del infierno al cielo (y de regreso)
El reloj marcó la hora y el Life Is But A Dream… Latin America Tour aterrizó oficialmente. M. Shadows apareció con su pasamontañas negro, envuelto en visuales oscuros y experimentales para abrir con «Game Over» y «Mattel». Pero la verdadera explosión llegó con el primer clásico de la noche: «Afterlife».
La banda nos llevó por un viaje emocional. «So Far Away» se convirtió en el nudo en la garganta colectivo, un tributo eterno a The Rev que se siente más fuerte cada vez que pisan México tras una década de ausencia.
El momento de la noche
M. Shadows detuvo la música para hablar con el corazón. Recordó aquella visita hace 17 años junto a Metallica: «La última vez que estuvimos en este lugar con Metallica, ustedes nos querían matar», bromeó, reconociendo cómo han pasado de ser los «teloneros odiados» a llenar ese mismo monstruo de concreto por mérito propio.
Para sellar el pacto de amor con México, las luces se pintaron de verde, blanco y rojo. Synyster Gates y compañía nos regalaron una versión instrumental impecable de «Malagueña Salerosa», un gesto que fue recibido con ovación total.
El cierre fue digno de este primer concierto del año para muchos de los asistentes . Tras la joya progresiva de «Save Me» y el viaje visual de «Cosmic», la banda remató con los hits incombustibles: «Hail to the King», «Nightmare» y «Bat Country».
Finalmente, «A Little Piece of Heaven» puso el broche de oro. Una ópera rock macabra para despedir una noche redonda, que terminó a una hora prudente algo que los fans veteranos agradecieron pero con la intensidad a tope. La espera fue larga, la reprogramación dolorosa, pero Avenged Sevenfold cumplió: la deuda queda mas que saldada con estas bandas que constuyeron de esta presentación una noche extraordinaria.


