Hay una química especial cuando Camilo Séptimo pisa Monterrey. Con varias ediciones del festival a sus espaldas, la banda ya sabe perfectamente cómo dominar el Tecate Original. Fotográficamente, son un regalo: la elegancia de sus movimientos y la respuesta de un público que se sabe cada letra de memoria. En esta galería quise documentar no solo a la banda, sino la devoción de una marea humana que los ha visto crecer desde sus primeras presentaciones en el norte. Una oda visual al amor y al cosmos.
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