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26 AÑOS » ALICE IN CHAINS UNPLUGGED «

«Tengo que decir que es el mejor concierto que hemos dado en tres años» decía Layne Staley al final de Heaven Beside You, canción de su entonces último disco (Alice in Chains, 1995) que la homónima banda interpretaba en el acústico de MTV. Razón no le faltaba, ya que había sido la única actuación de Alice in Chains en todo aquel lapso de tiempo .

Los vaivenes de Staley con la adicción son de dominio público desde que Alice in Chains sacó Dirt, su disco más exitoso, en 1992. Cinco de los cortes hablan explícitamente sobre la heroína. Es desde las letras que hablan de angustia, debilidad y retraimiento que se perfila el tono que adquiere toda su música. Si algo caracteriza al grunge, es poder expresar el dolor de la generación X mediante un rock que va directo a la cara. Es decir, ser vulnerable y poderoso al mismo tiempo. Y eso mismo es lo que expresa la voz ambivalente de Staley. En palabras de Jerry Cantrell, guitarrista del grupo: «Layne tiene la manera más bella que yo he oído de decir las cosas más horribles».

Tras Dirt, siempre se especulaba en torno al futuro de Alice in Chains debido a la escasa predisposición del grupo a salir de gira, lo que siempre se vinculaba con el estado de salud de su cantante. Pero las alarmas se dispararon en 1994: Alice in Chains se caían del cartel en el tour en el que iban a acompañar a Metallica. Luego, pasaría lo mismo con Woodstock 94 —el mítico Mudstock—.

Los rumores se confirmaban: el grupo estaba sufriendo problemas internos, tras varios años de andadura tensa. En opinión de Cantrell: «habíamos estado demasiado cerca el uno del otro durante demasiado tiempo, y nos estábamos sofocando. Éramos como cuatro plantas tratando de crecer en la misma maceta». Una discusión entre un Staley que fue colocado a ensayar y Sean Kinney, el baterista, fue el desencadenante final de la cancelación de la gira. Una decisión razonable, según Kinney: «Si hubiésemos continuado [con la gira], corríamos el riesgo de autodestruirnos en la carretera, y estábamos seguros de que no queríamos que ocurriese en público».

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En 1995, Layne Staley se refugió en el memorable proyecto paralelo Mad Season, junto a músicos de Pearl Jam y Screaming Trees. Cantrell, por su parte, se concentró en trabajar en algunas canciones en solitario. En aquella época, cada disco de Alice in Chains podía ser el último. Así que, al final, y porque el guitarrista se consideraba a sí mismo «un cabrón sentimental», decidió que su próximo disco lo haría de nuevo con Alice in Chains. «No quiero tocar con otro grupo». Es algo que, quitando varios trabajos en solitario que al final sí realizó, Cantrell ha mantenido hasta hoy.

«Somos una banda que siempre ha sido capaz de hacer lo opuesto a lo que la gente espera», afirmaba el guitarrista. En 1996 llegó el momento esperado. El escenario elegido: un plató de televisión para un capítulo más de los MTV Unplugged, una serie de conciertos surgida a finales de los ochenta para dar espacio a viejas glorias musicales en un mercado renovado —ya conocemos el lema de «video killed the radio star»—. Pero a principios de los noventa fueron los grupos nuevos los que cambiaban la ganancia de sus amplificadores por las guitarras acústicas. Por ahí habían pasado en 1992 Pearl Jam y al año siguiente Stone Temple Pilots y Nirvana. Estos últimos lograron que su unplugged jugase en la misma liga de éxito en la que estaba aquel pelotazo llamado Nevermind.

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En el caso de Alice in Chains y hablando de un volumen de ventas propio del grupo —alcanzable por sólo unos pocos pero no a un nivel estratosférico como con Nirvana—, el unplugged de 1996 tuvo una relevancia similar. Y así como el acústico fue el legado musical de Kurt Cobain, lo mismo se podría decir de Layne Staley. Recordando de nuevo las palabras de Cantrell, siempre hacían «lo opuesto a lo que la gente se espera». Se cumplió la regla: el celebrado retorno de Alice in Chains duró mucho menos de lo esperado. Tan sólo cuatro conciertos más teloneando a Kiss en 1996 y dos canciones sueltas grabadas en 1999.

Poco después del unplugged Staley rompió con su novia, que fallecería ese mismo año. En alguno de esos momentos, él decidió que no pelearía más contra las adicciones, sino que tiraría la toalla para abstraerse de la vida pública y drogarse sin concesiones. Murió en 2002. Se intuye que lo hizo el 5 de abril, mismo día en el que Cobain había fallecido ocho años antes. Pero el cuerpo de Staley tardó dos semanas en ser descubierto.

Esa imagen de un Layne Staley demacrado, que apenas puede levantar la bandera blanca a la vida, está sólo en nuestra imaginación. Por suerte, los documentos gráficos nos muestran a un vocalista de Alice in Chains quizás extraño, pero también poderoso y cautivador. Como el del MTV Unplugged cuyo vídeo se publicó en octubre de 1996, hace veintiseis años : con gafas de sol, manga larga y mitones, pero desgarrando con la voz cada canción interpretada.
#TempleOfGrunge

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