Teresa Simone ofrece una historia de amor y perdición en la que, a pesar de algunas carencias, logra enredar al espectador.
El genero del Thriller y el de Erotismo han demostrado ser una gran combinación al momento de contar historias que puedan atrapar al público, caso que pasa con «Deseo», la nueva película de Teresa Simone y protagonizada por Ludwika Paleta, José María Yaspik y Oscar Casas.
La película nos muestra la historia de Lucero, esposa y madre quien, en búsqueda de revivir si vida sexual, se ve involucrada con un profesor de natación sin saber clml esgo afectará su vida personal y laboral.
De primera impresión, la película nos muestra cual es su tono, evitando el uso de grandes planos para enclaustrar al espectador e involucrarnos más con los personajes, haciendo uso de close up e interiores, sumando esta el uso de una paleta de colores gris en las escenas tensas, con los colores vivos en los momentos íntimos, convierten a esta película en algo sensorial.
Estas decisiones artísticas sirven como complemento a una historia donde la intimidad es el punto focal. La dinámica entre Ludwika y Yaspik logra generar ese sentimiento de distanciamiento entre parejas, elemento detonante el la trama. Por el otro lado la dinámica de Paleta con Oscar Casas es suficiente para sostener la tensión sexual. Ambas dinámicas ayudan a que la historia fluya y atrape al espectador, esperando ese punto de quiebre.
La ambición detrás del deseo.
Si bien el elenco general entrega actuaciones formidables, su tiempo en pantalla y presencia en la historia generan algunas dudas, sobre todo en el personaje interpretado por Matías Coronado (Julián), quien al principio se nos muestra como un punto clave en la trama, y si lo termina siendo, la poca profundidad del personaje en relación con el resto del elenco, hacen que su importancia pueda sentirse sin sustento suficiente, a pesar de esto, no representan un obstáculos para la el desarrollo de la historia.
Otro de los puntos débiles de la película radican en su tercer acto, específicamente con la resolución de las tramas paralelas a la historia inicial, donde la resolución no llega a ser del todo satisfactoria, quedando más como un «pendiente» que como una conclusión. El tercer acto del largometraje termina siendo la parte más débil de toda la historia, donde también se hace uso de una narrativa no lineal, que aunque ayuda a levantar un poco el tramo final, también entorpece un poco esta conclusión.
Al final de cuentas, el trabajo de Teresa con su elenco y con su historia en las dos primeras partes de la película logran entregar una experiencia que te tendrá al filo del asiento durante las dos horas del largometraje. Deseo es intrigante y erótica, adjetivos que la posicionan como algo importante de ver en un fin de semana y más con ganas de ver algo diferente dentro del cine nacional.
