El actor venezolano Edgar Ramírez ofreció una de las clases magistrales más reflexivas de la edición 41 del Festival Internacionla de Cine en Guadalajara, donde abordó el oficio actoral como un ejercicio profundo de empatía y exploración emocional.
La charla, titulada «Actuar es un acto de empatía», se llevó a cabo en el Ágora Jenkinds, como parte del programa académico del festival, uno de los encuentros cinematográficos más relevantes de América Latina.
Actuar desde la vunerabilidad
Durante la sesión, Ramírez compartió una visión íntima sobre su proceso creativo. Explicó que actuar implica soltar el control y alejarse del perfeccionismo para permitir que emerja la verdad en escena.
El actor destacó que la preparación es esencial, pero no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para llegar al set con la libertad suficiente para reaccionar ante lo inesperado.
«Como artista, levantas un espejo donde el público puede verse reflejado», expresó, subrayando la conexión emocional entre intérprete y espectador.
Entre la empatía y la contradicción
Uno de los mejores ejes centrales de la conversación fue la complejidad de interpretar personajes con ideologías opuestas a las propias. Ramírez insistió en que el objetivo del actor no es juzgar ni hacer propaganda, sino comprender la naturaleza humana en toda su contradicción.
En ese sentido, recordó que el cine latinoamericano suele estar atravesado por contextos políticos, lo que añade una capa adicional de responsabilidad y profundidad al trabajo actoral.
Además enfatizó que el set debe ser un espacio seguro, donde el actor pueda explorar su vulnerabilidad. En este punto, retomó un consejo de Juliette Binoche sobre la necesidad de rendirse completamente a la escena para alcanzar una emoción auténtica.
Una trayectoria que cruza fronteras
La participación de Ramírez en el festival forma parte de un momento clave en su carrera, que abarca tanto la actuación como la producción, consolidándose como una de las figuras latinoamericanas más influyentes en la industria globlal.
Su presencia en el FICG 41 también coincide con el reconocimiento a su trayectoria, destacando su versatilidad y su capacidad para transitar entre distintas cinematografías.
