John Waters, el cineasta y agitador cultural, prepara el terreno para las fiestas de 2025 con un nuevo sencillo que promete sacudir la tradición navideña. Bajo el sello Sub Pop, Waters versionará “Little Cindy” en la cara A, un homenaje a esos discos novedosos que tanto admira, mientras que en la cara B traducirá el clásico poema “Una visita de San Nicolás” al pig latin, ese dialecto lúdico que aprendió de su madre y que incluso usó en “Pink Flamingos”. Waters no solo imita la voz de la infantil Little Cindy, sino que se sumerge en su aura, tropezando deliberadamente con las palabras como un acto de devoción transgresora. El disco, producido por el ganador del Grammy Ian Brennan, funcionará como la banda sonora de su gira anual de comedia “A John Waters Christmas”, que recorrerá Estados Unidos y Canadá desde finales de noviembre hasta la víspera de Navidad.
La gira, que inicia el 30 de noviembre en San Francisco y concluye el 23 de diciembre en Baltimore, ciudad natal del artista, promete ser un sermón laico donde lo sagrado y lo profano se funden. Waters, a sus 79 años, se erige como un predicador del absurdo, ofreciendo un espectáculo que es tanto una crítica mordaz como una celebración de la nostalgia más kitsch. Este será su cuarto sencillo con Sub Pop, siguiendo la estela de lanzamientos anteriores como su versión de “The Singing Dogs” o “Prayer to Pasolini”, consolidando una etapa en la que el llamado “Pope of Trash” intercambia el celuloide por el vinilo para seguir interrogando, con humor ácido, los rituales contemporáneos. El disco estará disponible en formato físico y digital a partir del 7 de noviembre.
En un mundo donde la navidad suele empaquetarse con brillo artificial, Waters opta por el vinilo como un artefacto de resistencia, un regalo de “palos y piedras para niños malos de todo el mundo”. Su propuesta no es un simple divertimento, sino un gesto filosófico disfrazado de parodia: una invitación a cuestionar la solemnidad y a encontrar la belleza en lo grotesco. Al canalizar a Little Cindy o al deformar el lenguaje hasta volverlo un juego secreto, Waters recuerda que la verdadera magia de la temporada quizá reside en su capacidad para subvertir las normas, incluso si eso significa escuchar villancicos en un idioma que suena a broma pesada.
