El pasado 28 de agosto, la Ciudad de México fue testigo de una velada íntima e inolvidable con Kerigma, una de las bandas pioneras del rock mexicano en español. Desde 1983, esta agrupación ha marcado el camino de generaciones enteras y fue pieza clave en la consolidación de espacios míticos como Rockotitlán, Rock Stock y La Rockola, que impulsó el movimiento conocido como “Rock en tu idioma”.
La noche arrancó con la energía fresca de Electrify, una banda integrada por dos pares de hermanas originarias de Querétaro, quienes dejaron claro que el girl power también late fuerte en el rock nacional. Su propuesta encendió los ánimos y preparó el terreno para lo que estaba por venir.

Las luces se apagaron y la espera terminó: Kerigma apareció en el escenario con la fuerza de más de 30 años de historia. El viaje sonoro comenzó con “Marcianos”, seguida de un cover muy especial, “El color de tus ojos”, coreada con entusiasmo por los asistentes. Después llegó “Esclavo y amo”, un clásico que, en la voz de Kerigma, tomó una fuerza desgarradora y melancólica, convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos de la velada.
El repertorio avanzó con piezas como “Igual”, “Habla, he venido a oírte”, “Locura” y “Sin mordaza”, mezclando temas de distintas etapas de la banda. También sonaron joyas de su álbum Esquizofrenia, como “Como un animal”, recordándonos por qué su música se ha convertido en parte de la historia del rock mexicano.
Uno de los instantes más iconicos llegó con la emblemática “Bajo la luna”. El público encendió las linternas de sus celulares, creando un cielo estrellado que acompañó la atmósfera mientras la banda se envolvía en visuales donde una luna iluminaba el escenario. Fue un momento que unió generaciones y desató la nostalgia colectiva.
La sorpresa de la noche vino cuando Ragazzi apareció en el escenario como invitados especiales, interpretando junto a Kerigma su más reciente colaboración: “Si te vas a ir”. La euforia se mantuvo con clásicos como “Tres lunares”, “Bien no me hace bien”, “Puro azar”, “Máquina de amar” y “Esquizofrenia”, para finalmente cerrar con “Sorpresa”, tema lanzado a inicios de los noventa que aún vibra con la misma intensidad y que hoy podemos revivir en plataformas como Spotify.
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Más que un concierto, la noche con Kerigma fue un recordatorio del poder que tiene la música para trascender épocas, unir voces y mantener viva la esencia del rock mexicano. Una banda que no solo forma parte de la memoria colectiva, sino que sigue escribiendo capítulos inolvidables en la historia de la música nacional.



