Felisa Tambor comparte la historia detrás de «Canción de cuna», una pieza profundamente íntima y emotiva que nació en un momento de crisis personal. Inspirada por una conversación con una amiga que la invitó a cuidarse como si fuera una niña invitada en su propia casa, la artista transformó ese ejercicio de autocuidado en una canción que busca reconectar con la ternura, la fuerza interior y la esperanza.
La canción, compuesta junto al productor Computer Jay, fue el punto de partida de su colaboración. Aunque al principio no terminó de convencerle, con el tiempo y trabajo logró una versión con la que se sintió plenamente identificada.
Feliza reflexiona sobre el poder histórico y cultural de los arrullos o canciones de cuna, especialmente en regiones como el Pacífico colombiano, y cómo estas melodías han sido herramientas para consolar, conectar y transmitir sabiduría ancestral. Para ella, la música ha sido su catarsis y su manera de procesar y compartir vivencias personales, convirtiéndose en una extensión de su historia.
