La noche del 1 de marzo, Titans of Metal CDMX vio sangre y misterio cuando Lizzy Borden subió al escenario, con un retraso que solo aumentó la expectación del público. Y vaya que valió la pena esperar. Con una energía arrolladora y una puesta en escena digna de una película de terror, la banda estadounidense ofreció un espectáculo que combina metal, teatralidad y performance como pocos pueden hacerlo.
Desde el primer momento, Lizzy Borden atrapó todas las miradas con su vestuario de científico loco manchado de sangre , sosteniendo un cráneo como si estuviera a punto de realizar un ritual macabro. Pero la locura explotó con su interpretación de «Pet Sematary» de los Ramones, un cover que hizo vibrar a la audiencia y que encajó a la perfección con la atmósfera oscura del show.
Los detalles escénicos marcan la diferencia: pelotas inflables lanzadas al público, el escenario cubierto con banderas de Estados Unidos y México , y una inesperada mascarada de luchadores que se unió a la banda, creando un momento surrealista y memorable.
Lizzy Borden no solo nos entregó una actuación musicalmente impecable, sino que nos transportó a su propio mundo de horror y metal teatral. Un show que no solo se escuchó, sino que se vivió intensamente .
