Llega una nueva producción de Universal, ahora contando la famosa historia del Rey de Pop, llena de nostalgia y música.
Tras el abrumador éxito que fue Bohemian Rhapsody (2018), se creo una ola de Biopics (Películas biográficas) centradas en artistas dentro de Hollywood, donde han surgido películas como Rocketman (2019), Elvis (2022), A Complete Unknown (2024), Better Man (2024), y próximamente la super mega producción de Los Beatles que se compone de 4 películas dirigidas por Sam Méndez (Skyfall, 1917). Ahora, es el turno del Rey del Pop para conquistar las pantallas grandes, relatándonos sus inicios dentro de la carrera y la complicada relación entre Michael Jackson y su padre, Joseph.
Parece hasta ilógico que hubiera pasado tanto tiempo para que una película biográfica del Rey de Pop llegara a cines, pero tras varias polémicas y un controversial tercer acto, ya es momento de bailar al ritmo de Thriller en los cines, no sin antes tener que ver una historia donde la referencia y el respeto, orillan a una historia sin profundidad, repetitiva y sin nada nuevo por ofrecer.
Cuando la historia se convierte en un bucle.
En si, el largometraje abarca desde 1966 hasta 1988, El periodo donde Michael pasa de ser la voz de «The Jackson Five» hasta la realización de «Bad», mientras Jackson tiene que lidiar con su padre. Desde la premisa se muestra una ambición por parte de los productores y directores, al querer abarcar lo que es probablemente uno de los periodos oscuros de la vida del «Rey del Pop», pero en la realización esta ambición le juega en contra a la película, donde nos entrega una narrativa sin algo que se sostenga, prefiriendo priorizar los momentos antes que los personajes.
Este es el punto donde radica el mayor de los problemas con el guión de la película, a pesar de que nosotros sabemos quien es Michael y parte de su vida, el guión asume que vamos todos vamos a empatizar con el, y como no hacerlo, si en toda la historia que nos muestra el largometraje, el mismo Michael es retratado como un «mártir», un personaje sin errores y sin obstáculos. Lejos de que estas características hagan que el espectador pueda empatizar con el protagonista, hace que se vuelva un personaje aburrido, sin un conflicto tangible, no hay una historia que nos invite a seguir escuchándola.
Tampoco ayuda que la mayoría de lo que vemos durante la película son momentos icónicos dentro de la vida de Michael, pero solo se queda en eso, momentos fugaces que no profundizan demasiado, fue común el sentimiento de prisa que muestra la película, en una escena vemos al protagonista soñar con ser solista, para ver en la siguiente escena como se cumple ese sueño, no hay un proceso para ver ese resultado, solo sucede, estructura que vemos repetirse por las más de 2 horas que dura la película.
De la vida real a la pantalla grande.
Si por algo se caracterizo la producción de este largometraje es por la polémica de su tercer acto, donde por motivos legales se tuvo que restructurar la gran mayoría del material grabado. Esta decisión se ve reflejada en su final, el cual es un tanto apresurado al momento de cerrar sus planteamientos, provocando que no haya una solución satisfactoria.
De los puntos positivos con lo que cuenta la película es con sus actuaciones, donde es visible el cuidado que tuvo la producción con la figura de Michael, Jaffar Jackson muestra que es capaz de retratar a su tío de un modo casi fiel a la realidad, recreando los mismos gestos y pasos de baile, que relucen en los momentos musicales, convirtiéndose en los momentos más interesantes de la película. Pero fuera de estas secuencias, el resto de la actuación se ve saboteada por el exceso de diálogos sobre explicativos y mala dirección de sus actores, dejando varios momentos más como una parodia del artista, que como un tributo a este.
Por otro lado, el guion no muestra interés en presentar al resto del elenco; los personajes resultan unidimensionales y están mal aprovechados. Por momentos, la película enfatiza a ciertos personajes como claves para la historia, pero luego los olvida y no les da un propósito claro. Más allá de servir como puentes para otros eventos, no influyen en el protagonista; solo existen como vagones de tren.
Un baile olvidable.
Las comparaciones no siempre son bien recibidas, pero en un genero que se ha vuelto popular como las biopics, pocas son las producciones que se atreven a mostrar al nuevo, esta el caso de «Better Man» (2024) donde vemos la carrera de Robbie Williams desde una perspectiva surreal, profundizando en la relación de Robbie con su las figuras importantes de su entorno, mientras exploramos más a fondo sus sentimiento y sus demonios, elementos que hacen al protagonista alguien con quien empatizar. En «Michael» (2026), no hay nada que busque destacar sobre el resto, la película se queda en una zona segura, donde prefiere ir por la segura, antes que buscar algo nuevo, contradictorio con la figura de Michael Jackson en la vida real.
El trabajo de adaptar la vida de un artista tan importante y legendario como lo fue Michael Jackson en casi dos horas, es algo imposible, por lo que la idea de adaptar sus inicios es es una vía más efectiva en términos narrativos, pero su aproximación desde el miedo a generar una mala imagen del protagonista, aparte de su guión repetitivo y sin profundidad en sus personajes, hacen que «Michael» (2026) se convierta en un carrusel de eventos y referencias, que en papel sirve para rendir tributo, pero en su realización es cercano a una parodia.
