El músico de 67 años ha comenzado a revelar algunos detalles que acontecieron en aquel trágico paseo nocturno en el que acabó siendo tiroteado por unos ladrones.
Lo prometido es deuda y Jake E. Lee ha cumplido. Recordamos que el exguitarrista de Ozzy Osbourne sufrió un inesperado accidente mientras paseaba a su perro por las calles de Las Vegas. Un paseo en el que fue tiroteado y que puso en riesgo su vida, teniendo que ser trasladado a la unidad de cuidados intensivos del Sunrise Hospital & Medical Center.
Tras lo ocurrido, Jake se mostró reacio a contar todo lo que había vivido aquella noche junto a Coco, su perro. Sin embargo, según fueron pasando los días, el músico de 67 años comenzó a revelar algunos detalles que acontecieron en aquel trágico paseo nocturno. Para ello, Lee ha vuelto a utilizar sus redes sociales.
“Siento que necesito aclarar los acontecimientos que condujeron al tiroteo. Coco y yo volvíamos a casa de nuestro paseo. Vimos a dos caballeros vestidos de negro, con capuchas bajas y máscaras cubriéndoles la boca, en la entrada de una casa mirando una moto. Nos vieron acercarnos, salieron de la entrada y caminaron rápidamente calle abajo. En la misma dirección que nosotros”, comenzaba escribiendo en una publicación de Facebook.
Pocos metros más tarde llegaba el encontronazo: “No dejaban de mirarnos por encima del hombro. A Coco no le gustaban y tiraba con fuerza de la correa hacia ellos, pero yo tiraba hacia atrás y mantenía un ritmo constante. Se detuvieron frente a nosotros. Me detuve a dos metros de ellos, sujetando a Coco contra mí. Uno de ellos me dijo: ‘Tienes que dejar de seguirnos, darte la vuelta y largarte a tomar por el culo’”.
“‘No os seguimos, nos vamos a casa. Vosotros no sois de aquí, vosotros sois los que deberíais iros a tomar por culo’. No dejaban de mirar nerviosos a Coco, obviamente más intimidados por un pitbull de 80 libras que por un viejo con una brillante camisa hawaiana. Y me encanta cómo Coco trata a los extraños. No es agresivo, pero tampoco amistoso. Se queda mirándoles fijamente”, recordaba en sus redes sociales.
Después de este intercambio verbal, Jake optó por seguir con su paseo: “De todos modos, después de algunas idas y venidas machistas (me di cuenta de que eran adolescentes que intentaban hacerse los duros y se enfadaban porque yo no me intimidaba lo más mínimo), le propuse a Coco y a mí que siguiéramos a casa, se dieron la vuelta y se fueron por donde habían venido y dimos por terminada la noche. Nunca vi un arma. Así que empezamos a caminar, lo que nos lleva a mi texto anterior, Parte 1, supongo que podemos llamar a esto el prólogo”.
