El pasado sábado 13 de septiembre, en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris se llenó de nostalgia por el homenaje hecho a Rockdrigo. Conocido como el pionero del «Rock Rupestre», la vida y obra del tamaulipeco Rodrigo Eduardo González Guzmán fue de vital importancia para el desarrollo de lo que conocemos hoy día como rock urbano y derivados.
La noche comenzó de forma puntual con Jesús Alvarado al frente del telón cantando con «lira» en la mano para inaugurar la noche. La banda Heavy Nopal, quienes se encargan de continuar el legado de los temas de Rockdrigo, inyectó una gran energía repasando algunos temas de «El Profeta del Nopal».
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Colaboradores y recuerdos de los viejos tiempos
El segundo al turno en el micro fue Fausto Arrellín. Él, en compañía de su banda de bajo y batería, tocaron tres temas que hizo junto a Rockdrigo. Fausto contó algunos buenos recuerdos con Rockdrigo y su forma de trabajar; Fausto habló de la canción «Máquina del tiempo», canción que los puso en el mapa de la industria por un tiempo.
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Luego de una segunda ronda de canciones de Heavy Nopal, Nina Galindo llegó al escenario acompañado de su guitarrista acústico. La pequeña presentación de Nina subió los ánimos del público que pedían más tiempo de la cantante en el escenario. Luego, la presentación de Carlos Arellano le dio el toque íntimo que el Esperanza Iris transmite.
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En la recta final de la presentación, llegó Rafael Catana al escenario. Uno de los compañeros más leales de Rockdrigo llegó al Esperanza Iris para un pequeño set que levantó los ánimos. El homenaje terminó con Heavy Nopal y el resto de participantes cantando al unísono «No Tengo Tiempo de Cambiar Mi Vida»; para coronar agradeciendo a «Doña Esperanza Iris» por permitir que el arte urbano llegue a estos lugares y así llegar a demás personas.
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