José Madero, uno de los autores más importantes de México y América Latina, revela un nuevo capítulo en su historia creativa: hablamos de “Vidrio Por Doquier”, composición tan íntima como visceral y universal, pues a través de ella podemos mirarnos en los fragmentos del amor y la fragilidad humana.
“Vidrio Por Doquier” representa paso evolutivo en el estilo que ha hecho popular a Madero: armado con una guitarra acústica arpegiada y un arreglo de cuerdas sintetizadas, José es capaz de construir un ambiente musical idóneo para la exploración vocal del cantante, quien en un par de versos realiza unos agudos poco habituales en su repertorio, pero que funcionan como una metáfora de ese cristal a punto de romperse, de esa emoción que está por estallar.
Por su parte, la letra de “Vidrio Por Doquier” está construida como un espejo fragmentado, donde podemos ver las distintas formas del amor que se asoman en los versos: del corazón que insinúa bordes filosos, pasando por el refugio en la mirada del otro, hasta llegar al cariño que escapa al romance, ese que abarca a toda la gente que nos rodea y que es apenas perceptible en lo cotidiano, pero que constituye varios pilares de la vida.