Hoy se cumplen 10 años de Blackstar, el último álbum de David Bowie y probablemente uno de los cierres más impactantes en la historia de la música.
Un disco que desde su lanzamiento se sintió distinto, oscuro, críptico y profundamente experimental. Bowie se aleja del rock tradicional y se sumerge en el jazz avant-garde, en estructuras caóticas y atmósferas inquietantes que hacen de Blackstar una experiencia más conceptual que comercial. Cada canción se siente como una pieza de un rompecabezas emocional, cargado de simbolismo y misterio.
Con el paso del tiempo, y tras su fallecimiento apenas dos días después del estreno, el álbum tomó una dimensión aún más poderosa. Letras como las de “Lazarus” o “I Can’t Give Everything Away” se transformaron en una especie de despedida consciente, un testamento artístico que demuestra que Bowie creó hasta el último momento con total control y visión.
Blackstar no busca ser fácil ni complaciente, pero ahí radica su grandeza. Es un álbum incómodo, profundo y desafiante, que confirma a Bowie como un artista que nunca dejó de arriesgarse. A 10 años de su lanzamiento, sigue sonando igual de enigmático, relevante y brutalmente honesto. Una obra final digna de una leyenda. ⭐🖤
