Uno de los artistas más importantes de Argentina y Latinoamérica es Miguel Mateos, quien celebra los 40 años del estreno del disco “Solos en América”.
La cita para el festejo ocurrió el 19 de marzo en el Auditorio Nacional, a las 8 de la noche. Antes del show principal, el grupo chileno Fármacos subió al escenario y tocó una breve selección de canciones para amenizar la espera. Su presentación logró conectar con el público, a pesar de que muchos asistentes no los conocían; los aplausos al final confirmaron esa buena recepción.
Miguel Mateos se hace presente.
Tras una breve espera, las luces del auditorio se apagaron, los músicos tomaron sus posiciones y comenzó la experiencia. La estrella de la noche abrió con uno de sus mayores éxitos, “Llámame si me necesitas”, una de las canciones insignia del disco. Desde la primera nota, el público gritó de emoción. La presencia de Mateos en el escenario resultó clave para emocionar y preparar a los asistentes para una noche memorable.
A lo largo del concierto, Mateos reafirmó su calidad de showman: un artista capaz de emocionar gracias a su carisma y su voz singular. Esto se hizo evidente en canciones como “Mi sombra en la pared”, “Perdiendo el control” y “Libre vivir”. Además, no solo su repertorio brilló esa noche. En distintos momentos, Miguel interpretó covers que marcaron su formación musical: primero “The Power of Love” de Huey Lewis, luego “Everybody Wants to Rule the World” de Tears for Fears, y más adelante compartió escenario con Alex Lora para interpretar “Piedras Rodantes”.
Sobre su interpretación y puesta en escena.
Para muchos artistas actuales, la puesta en escena resulta clave al conectar con públicos más jóvenes. En este caso, Mateos utilizó visuales creados con inteligencia artificial en la pantalla de fondo, pero él mismo sostuvo el espectáculo con su voz. Durante dos horas, mantuvo su tono característico, incluso con la diferencia de altura entre Argentina y México.
Gran parte del concierto incluyó los mayores éxitos de “Solos en América”, como “Hagamos el amor”, “Es tan fácil romper un corazón” y “Libre vivir”. También hubo momentos reflexivos entre canciones, en los que Miguel expresó lo afortunado que se siente de celebrar su carrera en el Auditorio Nacional frente a miles de personas.
En la recta final, Mateos y su banda retomaron sus temas más emblemáticos. Comenzaron con “Atado” y luego dieron paso a su colaboración con Alex Lora en “Piedras Rodantes”, un momento especialmente emotivo. Lora permaneció en el escenario para acompañarlo en “Cuando sea grande”, considerada por muchos su canción insignia y uno de los puntos más altos de la noche.
El fin del festejo.
La última canción de la noche fue “Obsesión”, otro de sus grandes éxitos, con la que cerró con broche de oro. Fue una velada llena de canto y nostalgia que celebró una de las carreras más importantes del continente. La selección musical cumplió perfectamente ese objetivo. Y aunque el concierto podría parecer una despedida, todo indica lo contrario: Miguel Mateos aún tiene mucho por ofrecer.
Setlist oficial:

