Del Tremor pionero que conocíamos por irrumpir en la escena alternativa de Buenos Aires hace ya casi dos décadas, se mantienen dos de sus tres integrantes, su espíritu nómada contracorriente y su exploración incansable de los paisajes disímiles. Con la llegada de Alex Musatov en los violines y arreglos sintéticos, la banda argentina se refunda y llega con un nuevo trabajo para refrescar las aguas de la electrónica del sur del continente.
Con Takuy, su nuevo disco, reafirman el carácter de un sonido marcado por la fusión de supuestos opuestos, redefiniendo constantemente su visión del mestizaje con un sonido que mezcla lo industrial, con la electrónica, la psicodelia criolla y la exploración del folclore argentino. Son habitantes del caos y maestros en crear un híbrido sonoro que desafía cualquier clasificación.
Uno de los tesoros más grandes de Latinoamérica es la diversidad que enriquece todos los rincones del continente. Cada latitud, cada piso térmico, cada ciudad; cada selva, páramo, río, playa o desierto guarda innumerables elementos capaces de unirse, de mezclarse para crear puentes místicos que unen épocas, culturas e incluso continentes. Latinoamérica se ha construído a través de una mixtura que se siente en cada suspiro que damos y esa es la inspiración del Takuy, el nuevo álbum del trío alquimista del nomadismo onírico.
Esta producción es tal vez la obra más sensible y psicodélica de esta banda encabezada por Leonardo Martinelli. Las texturas sonoras habituales se relacionan con otra materia sensible, un enfoque más melódico capitalizado por aerófonos, violines, sachaguitarras y más instrumentos. Desde lo rítmico, el disco explora la herencia africana en Sudamérica, donde se pueden escuchar reminiscencias rítmicas afroperuanas, rioplatenses como el candombe, colombianas, brasileñas y por supuesto argentinas.
Takuy es una palabra quechua que se puede traducir de dos formas: La primera es mezclar o combinar; lo cual de alguna forma define la esencia musical de Tremor, esa búsqueda de unir los ritmos tradicionales del continente con los pulsos del presente, expresada a través de la combinación de instrumentos análogos como el charango y el legüero, junto con varias máquinas e instrumentos digitales, lo cual logra un sonido que dialoga con el pasado y el presente de nuestra región. La segunda traducción es: “estar, existir, permanecer”, algo que caracteriza la actualidad de Tremor, que en este álbum presenta un cambio de sonido y de formación que nos invita a recorrer una nueva senda sonora en el camino de esta banda que renace con cada álbum.
Takuy es un disco gestado a fuego lento con la formación original de Tremor (Leonardo Martinelli, Gerardo Farez y Camilo Carabajal). Este proceso comenzó antes de la pandemia, pero con la llegada del encierro, el trabajo se terminó de consolidar a distancia. Farez, que ya no pertenece a la banda, colaboró con los teclados de algunas composiciones, pero este álbum también le dio la bienvenida a Alex Musatov, nuevo miembro del trío, quien llegó para aportar con nuevos sonidos, ideas y exploraciones que abren una nueva era para este trío desde los violines y los efectos digitales.
Además, el álbum cuenta con algunas colaboraciones que abren nuevos portales sensoriales en el universo sonoro del Tremor, como el caso de Lucy Patane, Ignacia y Santiago Vázquez.