La Maldita Vecindad convirtió el escenario en un verdadero carnaval de ska, barrio y nostalgia. Desde los primeros acordes de Solín hasta el cierre con Baile versión junto a a la Sonora Santanera, cada imagen captura la energía de un festejo que celebró no solo el disco más icónico de la banda, sino 40 años de historia y resistencia musical.
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