Carlos Avilez y Nacho González, bajista y baterista de Cuca respectivamente, acompañados por Alex Otaola, encabezaron una conferencia virtual rumbo a su próximo show en La Maraka. En un mundo cada vez más delicado y lleno de apariencias, los músicos destacaron que su autenticidad nace de la honestidad y de hacer música pensada para la fiesta, sin necesidad de ofender. Afirmaron que, aunque crear nueva música es un proceso, la pandemia truncó varios lanzamientos planeados hace dos años, haciendo que el material pierda frescura, aunque poco a poco retomarán el ritmo con nueva música y giras.
Con 35 años de carrera, Cuca celebra su legado con dos eventos clave: un show en la Concha Acústica, con capacidad para 6,000 personas, y su participación como acto principal en el festival Música por la Vida, ambos con lleno total. Aseguran que lo que los mantiene vigentes es la vocación, el oficio y la energía que reciben del público, a quienes consideran su principal fuente de vida y diversión.
Respecto a la nueva ley que busca prohibir los corridos tumbados, consideraron que es un tema complejo. Cuestionaron por qué se censuran ciertas expresiones artísticas cuando desde hace décadas ya existían temas como “Contrabando y traición”, cuyos videoclips muestran abiertamente el mundo del narco. Carlos Avilez señaló que resulta más cómodo prohibir canciones que enfrentar al propio narco, que claramente sigue presente y gobernando muchas partes del país.
Alex destacó que, aunque hay propuestas interesantes en el rock actual, percibe una desconexión con las raíces del blues, siendo más común la fusión con el punk y otros géneros. Sobre su próximo concierto, dejaron abierta la posibilidad de invitados especiales. En cuanto a la inteligencia artificial, la ven como una herramienta válida, pero prefieren lo que llaman “inteligencia artesanal”, ese proceso creativo en equipo que nace de ideas compartidas hasta llegar a una inteligencia interior.
Cuca no es una banda políticamente correcta, mencionan ellos. Sus letras tienen mensajes profundos disfrazados de humor, como “La pucha asesina”, tema que aborda el sida de forma directa, usando la irreverencia como vehículo para hablar de realidades que siguen vigentes.
No te pierdas su show en La Maraka, una noche que promete ser tan potente como su legado.
