El pasado 14 de abril se llevo a cabo el concierto del artista independiente «Alex G», quien a pesar de cargar un aura de misterio y tener buenos momentos, no entrego un concierto memorable o que valga la pena ver.
Alex cuenta con una carrera que va en crecimiento, no solo por el gran numero de presentaciones que ha tenido en todo lo que llevamos del 2026, sino porque recientemente se presento en el Festival Coachella, siendo uno de los artistas más importantes de su día.
Tras el éxito que lleva cargando, llego el momento de que nos sorprendiera con su set de canciones y su increíble performance. El concierto empezó con esa expectativa, desde la primer tonada el grito del público rodeo todo el auditorio, mismo entusiasmo que estuvo presente durante la mayoría del concierto, o por lo menos en una sola parte del público. Mientras que en el centro se podía notar la euforia, el los lados y el fondo, los asistentes no tenían mucho interés en lo que pasara en el escenario, más allá de un pequeño movimiento de cabezas y uno que otro aplauso.
El público y el artista.
La relación que se puede generar entre un artista y su público al momento de tocar en vivo puede ser poderosa, incluso puede ser primordial para volver el concierto una experiencia inolvidable para ambos lados. Durante el concierto de Alex G, esta conexión se encontraba intermitente, por momento Alex y su equipo demostraban su cariño por los fans, incluso hablando en español, pero por gran parte de concierto, el artista se limito a dar la espalda a los asistentes, o hablaba con su equipo en el escenario, momentos donde no se puede empatizar con el acto, y los escuchas pasan a segundo plano.
El juego de luces jugaba un papel fundamental durante el concierto, estando colocadas de un modo estratégico para hacer contraluz con los músicos, resaltando sus siluetas y ocultando por un momento sus rostros. Esta apuesta mostro que no es necesario contar con visuales para hacer que todos fijen la mirada hacía el escenario, pero este truco funciono a la perfección durante la noche, pero fue más allá de eso, que sumado a los constantes momentos donde Alex le dio la espalda a todos, se perdía el encantó.
El sonido y la actitud.
Hablando un poco sobre la propuesta sonora de Alex y compañía, este mostro ser su punto más fuerte de la noche, marcando cada canción un aura épica, destacando a las guitarras y la batería, que nos hacían retumbar el cuerpo y sentir su ritmo. Pero no todo fue perfección con el modo que tocaban, luego presentado problemas de audio al darle más protagonismo un instrumento sobre otro, pero nada grave que pudiera arruinar la noche para quienes son leales a la música de Alex.
Llegando al momento culminante de concierto, Alex anunciaría el inicio del «encore» del concierto, no sin antes hacer una pausa algo confusa para todos, incluso haciendo creer a algunos del público que era el fin del concierto, Pero no fueron más de dos minutos par que Alex compañía regresarán al escenario para tocar sus ultimas 5 canciones.
El final del concierto fue con la canción «Headlights», para terminarla em 3 minutos, agradecer y salir del escenario, siendo un final anticlimatico, donde los asistentes se encontraron más confundidos que satisfechos.
Crear un show memorable puede ser una tarea difícil, es en este caso con el concierto de Alex G que había potencial de entregar algo unico gracias a su misteriosa puesta en escena y su sonido, pero esta simplicidad y prisa por cumplir con el setlist de 20 canciones solo juega en contra al momento de estar en el escenario, dando como resultado un concierto divertido por momentos, pero olvidable tras la salida del recinto.
