Durante la charla, Max repasó su extensa trayectoria junto a Jaime Maussan, desde sus inicios en medios tradicionales hasta su actual labor como productor del programa dominical en televisión abierta. Relató cómo pasó de realizar reportajes culturales y arqueológicos —incluyendo el hallazgo del monolito de Tlaltecuhtli y la Travesía Sagrada Maya— a convertirse en pieza clave de investigaciones sobre fenómenos inexplicables.
Uno de los momentos centrales fue el recuerdo del caso del “Ser de Metepec”, una supuesta criatura hallada en el Estado de México, que fue analizada en hospitales, sometida a estudios de tomografía y ADN, revelando características biológicas imposibles de clasificar como primate. El caso alcanzó impacto internacional, atrayendo incluso al escritor JJ Benítez.
Sin embargo, el tema que acaparó la mayor parte de la conversación fue el de la “Esfera de Buga”, un objeto metálico de origen desconocido hallado en Colombia que, según Esquiafino, presenta emisiones de frecuencia, cambios de masa, inscripciones ancestrales y una estructura interna similar a una antena de Tesla. Actualmente, la esfera se encuentra bajo resguardo de Jaime Maussan en México, y continúa siendo analizada por científicos e investigadores internacionales.
Max relató incluso una experiencia personal con el objeto: su teléfono celular sufrió daños irreversibles al estar en contacto con la esfera, presentando oxidación extrema en cuestión de minutos. Además, se mencionó que la pieza habría sido objeto de un intento de robo por presuntos falsos policías.
