El 12 de julio de 2025 quedará marcado como una fecha histórica para el rock alternativo mexicano. Esa noche, el Pepsi Center se transformó en un templo de emociones con el show más grande que Allison ha ofrecido hasta ahora: EUPHORIA. Un espectáculo que no solo cumplió con las expectativas… las pulverizó.
Desde el primer acorde, quedó claro que EUPHORIA no era solo una gira: era un viaje emocional, una carta de amor a los fans y a toda una generación que creció gritando letras como “Me cambió” o “Frágil” a todo pulmón.
Después de una intro envolvente, una tela cayó del techo revelando a Erik Canales, Fear, Alfie y Diego, quienes abrieron con “Me cambió”, el himno con el que muchos conectaron desde su adolescencia. El público explotó. “Algo que decir” y “Gracias por la herida” continuaron la descarga, encendiendo aún más la energía colectiva.
El juego de luces, la escenografía de otro nivel y la presencia escénica de la banda crearon una atmósfera inmersiva. Allison estaba ahí no solo para tocar canciones, sino para crear un momento eterno.
Cada tema nos llevaba más profundo: con “Tú” y “16”, la nostalgia se apoderó de todos, y con “Vives en mí”, hubo lágrimas, abrazos y ese silencio mágico donde todos escuchaban su propio recuerdo. Luego llegó “Día verde”, “El juego” y una de las más intensas: “Miedo”, coreada con fuerza, con una rabia melancólica que solo Allison puede generar.
La noche se convirtió en una montaña rusa de emociones: de la introspección de “Dualidad”, al estallido con “Matar o morir”, que contó con la participación especial de Here Comes the Kraken, desatando un momento brutal que hizo vibrar hasta el piso.
En “Vamos otra vez” y “Rómpase el vidrio en caso de emergencia”, se sintió esa complicidad con los fans, como si el tiempo nunca hubiera pasado. Luego vinieron joyas como “Orfeo”, “Luna amarga” y la melódica “Se vale correr”, interpretada con cuerdas en vivo gracias al ensamble Los Polaris, quienes revivieron el espíritu del concierto sinfónico de la banda.
La locura siguió con “Baby Please”, “Aquí” y por supuesto, la coreadísima “Frágil”, momento en el que todo el recinto se iluminó con celulares y lágrimas, generando uno de los clímax emocionales más potentes de la noche.
Para cerrar, Allison nos regaló “Memorama”, como una despedida intensa y feliz, como una última foto mental para conservar el momento.
Allison no solo dio un concierto. Nos dio una noche para recordar toda la vida.
EUPHORIA no fue solo el nombre del tour, fue el sentimiento que envolvió cada acorde, cada lágrima y cada grito. Porque cuando una banda logra que miles de personas canten con el alma al mismo tiempo… eso es magia. Y eso es Allison.
