Llega la tercera edición del Speed Fest Súper Copa y la música se apodera del asfalto, este año, además de la emoción de los motores y la velocidad, el festival sorprendió a miles de asistentes con un cartel musical que revivió la nostalgia de toda una generación. En esta ocasión, dos de las tres grandes bandas de rock más esperadas por el público se presentaron con actuaciones memorables. Una de ellas fue nada más y nada menos que Pxnda Vive, el proyecto liderado por Kross, exintegrante de la mítica banda mexicana Panda.
Pxnda Vive fue la encargada de abrir el escenario musical del Speed Fest, y desde el primer acorde se sintió la energía vibrar en el ambiente. Los fans, muchos de ellos vestidos con camisetas negras, no podían creer que volverían a escuchar en vivo las canciones que marcaron su adolescencia. El proyecto nace como un homenaje a Panda, banda que se desintegró oficialmente hace varios años, dejando un vacío enorme en el corazón de sus seguidores. Fue por eso que Kross decidió revivir el espíritu de la banda, no como una imitación, sino como una celebración: Pxnda Vive.
La presentación arrancó con el potente tema “Disculpa los malos pensamientos”, y la multitud explotó en gritos y coros al unísono. Siguieron himnos como “Ya no jalabas”, “Procedimientos para llegar a un común acuerdo”, y “Los malaventurados no lloran”, canciones que formaron parte del soundtrack de vida de muchos. En esta última, uno de los momentos más emotivos de la noche se hizo presente: el vocalista bajó del escenario y se acercó al público, dándoles el micrófono para que ellos mismos cantaran el coro. Fue una conexión directa y sincera con los fans, un gesto que tocó el alma de todos los presentes.
Luego vinieron otros temas emblemáticos como “Usted” y “Cita en el quirófano”, manteniendo la intensidad del show en todo momento. El cierre no pudo ser mejor: con “Narcisista por excelencia”, la canción más icónica de la banda, el público se entregó por completo, cantando a todo pulmón y haciendo temblar el lugar con su energía.
La tercera edición del Speed Fest tuvo un cierre épico, y el encargado de poner el broche de oro fue nada menos que Allison, una de las bandas más queridas del rock alternativo mexicano.
El ambiente era una mezcla de euforia e impaciencia. Ya caía la noche, y el cambio de instrumentos se realizaba a toda velocidad. El crew de Allison se movía frenéticamente, afinando cada detalle mientras los gritos del público no cesaban. Era claro que la banda era una de las más esperadas del día.
Finalmente, las luces se apagaron, y los primeros acordes de «Me Cambio» retumbaron por todo el Autódromo Hermanos Rodríguez. La respuesta del público fue inmediata: una ola de gritos, saltos y coros envolvió el lugar. Le siguieron temas como «GXLCH» y «Matar», en una ráfaga de energía que no dio tregua.
Cada integrante de la banda lo dio todo sobre el escenario. Se notaba que estaban tan emocionados como el público. Brincaban, corrían, se acercaban a los fans.Las guitarras y la batería sonaban con fuerza, y el trabajo técnico fue impecable. La música no solo se escuchaba: se sentía.
Orfeo una nueva canción lanzada este año, que muchos fans corearon como si ya fuera un clásico. Aunque no todos conocían la letra, el sentimiento fue compartido. Fue un momento íntimo dentro del caos controlado que caracteriza a un show de Allison.
El setlist continuó con más himnos de la banda:
- «Aquí», con su vibra nostálgica que hizo cantar a todos con el corazón.
- «Frágil», una de las más emotivas de su repertorio, que encendió miles de linternas de celulares.
- Y, por supuesto, «Memorama», que desató una locura colectiva, con moshpits, saltos y un mar de voces coreando al unísono.
A pesar del cansancio acumulado del día, el público no perdió la energía. Al contrario, parecía que esperaban este momento para soltarlo todo. Allison no solo cerró el festival; lo coronó con un espectáculo lleno de potencia, emoción y una entrega total hacia sus fans.
Así terminó el Speed Fest 2025: con el rugido de los motores todavía resonando en la memoria, pero eclipsado por la fuerza del rock y el corazón de una banda que sigue dejando huella en cada escenario que pisa.
