Desde tiempos del siglo pasado, las agrupaciones musicales de más de cinco integrantes eran considerados unos maestros en la música. Por eso, cada uno de las y los integrantes debía demostrar que su aporte a la orquesta era de vital importancia; cuando todas y todos están en el mismo canal, las cosas que salen son únicas.
El pasado miércoles once de diciembre, Buena Vista All Stars cerró su gira «una noche en La Habana» en el Auditorio Nacional. Antes del comienzo del concierto, un DJ se presentó en medio del escenario para mezclar varios temas importantes de la salsa, demostrando que el género caribeño es uno de los más importantes y atemporales de la música.
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De forma puntual, la orquesta llegó a reventar las bocinas del lugar. «Los que estuvieron, los que están y los de siempre», mencionó Ibrahim Ferrer Jr., hijo del cantante principal de Buena Vista Social Club. Conforme pasaron las canciones de la agrupación, las y los asistentes recordaban sus años mozos de juventud y comenzaban a soltarse para cantar y bailar.
El cariño que el Buena Vista le tiene a la México es único. Tanto Ibrahim como Demetrio Muñiz, director de la orquesta, resaltaron que nuestro país tiene una cultura única de la música. Además, agregaron que el Auditorio Nacional es el recinto más importante de Latinoamérica, por eso, presentarse en Ciudad de México es algo especial para ellos.
Clásicos de antaño y nuevos que nunca fallan
La segunda parte del concierto corrió a cargo de los coristas. Cada uno interpretó los temas más populares del Buena Vista Social Club y de la música en general. «Piel Canela», «Quizás, Quizás», un cover a «Clocks» de Coldplay y el primer clásico de la banda «Chan Chan» calentaron motores sobre lo que se venía.
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En la vuelta de Ibrahim al escenario, las emociones ya estaban intensas. Antes de que el Auditorio Nacional reventará de la emoción, él contó una historia:
«Un día, de noche, una señorita se preparaba en una tina para recibir al marido para tener una noche de pasión. Preparó su tina con varias velas para ponerle ambiente a la situación. Pero, ¿qué creen? Se quedó dormida y su casa echaba puro fuego. Esto es «El Cuarto de Tula».
Por poco más de diez minutos, en el escenario se vio baile, solos de los instrumentos e increíbles trucos de guitarra de Barbarito Torres que demostraron que la calidad no se pierde a través de los años, solo mejora.
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