llorar, digamos erizar nuestro vello, poner la piel de gallina, emocionarnos, al fin y al cabo. Hay canciones que son imposibles de escuchar sin que podamos evitar las lágrimas o una sensación igualmente emotiva.
Os dejamos algunas de esas canciones englobadas dentro del género del rock progresivo o cercanas a él y os pedimos que nos mandéis las vuestras:
Peter Gabriel – ‘Washing of the Water’

Esta preciosa balada del compositor británico la introdujo en su inmortal disco ‘US’, dedicado a las relaciones de pareja y al amor. Realmente no es un tema que hable de la muerte o la despedida de esta vida, pero su letra es misteriosa y algunos versos no llevan a pensar en que sería la música ideal para un funeral emotivo pero sin dramatismo. Gabriel nos emociona y nos cuenta cómo pide al río de aguas profundas que le sanen y se lleven su dolor lo más lejos de allí…
King Crimson – ‘Epitaph’

Imposible decir que fue el tema que te atrapó al segundo de Crimson. Incluido en su primer disco, ‘Epitaph’ es la belleza personificada en un tema de rock progresivo, donde el melotrón consigue la magia que otros instrumentos no pueden conseguir. La voz de Greg Lake hace el resto sobre unos arreglos y una melodía inmortales.
Genesis – ‘Afterglow’

Sin duda la canción más bella y delicada de Genesis. Aunque no sea de su primer etapa con Peter Gabriel, Phil Collins consiguió tejer esta belleza de tema que nos taladra el corazón mientras los arreglos de guitarra de Steve Hackett y la melodía en general nos infunde un optimismo para convertir las lágrimas de emoción en un gran subidón de esperanza.
Pink Floyd – ‘Comfortably Numb’

Venga sí, éste era un topicazo fácil… pero quién no se ha puesto toda la piel de gallina a lo largo del largo tema y del extraterrestre solo de David Gilmour. Suficiente para que Roger Waters tuviera que callarse y admitir que por esta aportación ya merece la pena ampliar los créditos de ‘The Wall’.
Camel – ‘Stationary Traveller’

Este tema es el perfecto ejemplo de que no hace falta necesariamente una letra para emocionarnos, sino que la música puede conseguir el mismo objetivo con su sensibilidad y un gran solo de guitarra… Andy Latimer es el amo indiscutible de la belleza de los solos y este tema es inmortal.
Dream Theater – ‘Space Dye Vest’

Canción casi adolescente y de alma pura de los primeros Dream Theater, en concreto de su tercer álbum, el gran ‘Awake’. Aunque ni es de sus mejores baladas o canciones, y se le pueden sacar con el tiempo muchos defectos estructurales, Kevin Moore, primer teclista del grupo, aportó esta experiencia personal que de nuevo cae en topicazos de rupturas amorosas… pero no por ello menos sangrantes: «Nunca volveré a estar dispuesto [a un nuevo amor, se sobreentiende]. Sonreiré y aprenderé a fingir, pero no tendré más sueños que perseguir».
Pain of Salvation – ‘Second Love’

Imposible no emocionarse mientras Daniel Gildenlöw nos cuenta con el corazón roto que nunca volverá a amar después de sufrir de la manera que lo hace en ese momento. ¿Quién no se identificó alguna vez en su vida con un tema similar?
Sigur Rós – ‘Glósóli’

Aunque no seas un gran fan del post-rock y el post-metal, seguro que no podrás permanecer impasible ante tal belleza que crearon los islandeses Sigur Rós para este bello tema de su gran disco ‘Takk’. Un in crescendo que termina robando tu alma en el último tramo de la canción. Si es que aún tienes alma que robar.
Anathema – ‘Dreaming Light’

Poco se puede decir que no se sepa del grupo más emocional del metal gótico que luego viró al rock espacial, post-rock y el progresivo y sinfónico. Voces como la de Vincent Cavanagh serán irrepetibles por siempre y temas como éste, sin ser de sus más brillantes y ni siquiera de lo más emocionales -su etapa gótica los tiene mayores, pero no superiores-.
Peter Gabriel – ‘Here Comes the Flood’

El sin duda rey del progresivo emocional, Peter Gabriel, repite en esta lista con otra de sus canciones más inolvidables e imborrables, ‘Here Comes the Flood’. Aunque su temática quizás no es la más indicada para llevarnos a la lágrima fácil, sí lo es su sensibilidad y sus arreglos, medidos con gusto al milímetro para tocarnos el corazón en lo más profundo.
Pink Floyd – ‘High Hopes’

Para disgusto de Roger Waters, añadimos otra canción inmortal de Pink Floyd en la última etapa, sólo con David Gilmour, Rick Wright y Nick Mason. ‘The Division Bell’ fue un precioso disco que le quedó bello e impresionante a los 3 supervivientes tras el fallido intento de ‘A Momentary Lapse of Reason’, y se cerraba con este mítico tema que es el vivo ejemplo del sentimiento melancólico hecha música. «La hierba era más verde, la luz era más brillante, el sabor era más dulce…» nos representa a todos cuando echamos la mirada atrás a la juventud.
Marillion – ‘Made Again’

Mira que Marillion tiene mil temas emocionantes, pero el cierre de ‘Brave’ fue la belleza hecha música. Imposible no emocionarse también pensando en cómo se puede renacer tras una desgracia, ante las fatalidades de la vida. ‘Made Again’ es casi inaudible al comienzo, jugando con el rango dinámico hasta lo imposible. Steve Hogarth y sus compañeros apenas nos dejan escuchar algo de música al fondo de la pieza, pero pronto va renaciendo el muerto hasta llegar a la explosión de la parte final de la canción. Una perfecta metáfora sobre resucitar entre los muertos vivientes.
Marillion – ‘The Great Escape’

Y antes de renacer, toda ‘morir’. Aportamos otra canción más de Marillion a continuación de la otra para comprender la historia que nos cuenta ‘Brave’, el inmortal disco de la banda. ‘The Great Escape’ representa la caída a los infiernos, la muerte en vida, el dolor y el sufrimiento. Imposible expresarlo mejor que en su letra: «Un puente no es un lugar suficientemente alto, ni el piso número 52, sólo Icaro sabe que una montaña no es tan alta cuando te estás cayendo, cayendo desde la luna».
YES – ‘Soon’

Los legendarios YES tenían la capacidad con Jon Anderson de lograr que ciertas frecuencias sonoras, en parte por su gran voz, y ‘Soon’, en realidad no una canción sino una parte de una más grande, ‘The Gates of Delirium’. La delicadeza sinfónica hecha música rock se manifiesta con ‘Soon’ y la sensibilidad de Steve Howe para emocionarnos con su pedal steel. Quizás no es un tema para llorar, pero sí para viajar a otro mundo y notar cómo el vello de todo el cuerpo se eriza en cada nota de la canción.
Leprous – ‘Castaway Angels’

Otra formación clave para entender las nuevas tendencias del rock progresivo actual, más fresco y directo, emocional y juvenil. Leprous lleva años siendo un himno par la juventud actual, sin complejos a la hora de afrontar en sus letras las experiencias personales de Einar sobre su depresión, ansiedad, sentimiento de no encajar en este mundo. Letras directas, a veces más metafóricas como éstas, sobre encontrar una ayuda cuando uno cree que está a la deriva, nos disparan al corazón.
Steven Wilson – ‘Refuge’

El mago de Porcupine Tree nos dejó esta pieza en su disco en solitario ‘To the Bone’ que es pura sensibilidad. Un tema dedicado a los refugiados que no encuentran las puertas abiertas en Europa, sino su incomprensión y rechazo. Wilson elige el formato de carta, relato en primera persona, para lograr emocionarnos más si cabe con la triste historia de un refugiado.
Fish – ‘Garden of Remembrance’

Se puede afirmar que Fish, en el final de su carrera, logró la perfección hecha canción de tristeza y melancolía. Así es ‘Garden of Remembrance’, un tema inspirado en la pérdida de memoria y lucidez de su madre durante la vejez. Ahora sí, permitid afirmar que es imposible, científicamente, no emocionarse e incluso llorar ante este tema y este vídeo. Tal es el alma de la canción que las lágrimas de Dereck son reales en las imágenes que podemos ver el clip. Su directo explicó que fueron reales y sinceras, y que aunque no estaban en el guión, las dejó para representar la emoción que desprende este bellísima pieza musical.
