Cine

Disney pierde la marca registrada de Scrat, de La Era del Hielo

Tras una disputa legal de 20 años, la creadora de Scrat finalmente recupera la marca registrada del personaje que le quitó Fox/Disney y usó por varios años.

En una rara derrota para Disney, se ha dado a conocer que la compañía ha perdido a uno de los personajes más conocidos de la serie de películas La Era del Hielo tras varias décadas de disputa por el uso del personaje. Scrat es la “ardilla dientes de sable” que aparece en estas películas animadas, la cual de seguro muchos recordarán porque está obsesionada con una bellota. Aparece en los 4 filmes y la dinámica de su aparición consiste en que siempre quiere meter dicha bellota en un hueco, pero fracasa porque le pasan mil y un cosas en el proceso, aunque no teme perder su vida por ella.
La disputa tuvo lugar a raíz de que Ivy Silberstein, también conocida como Ivy Supersonic, una caricaturista con experiencia de más de 20 años, decidió no perder su creación a manos de esta corporación. La dibujante ha estado en una batalla legal por un acuerdo de marca registrada entre el estudio Fox y Blue Sky Studios, responsable de esta franquicia, durante los últimos 18 años. Sin embargo le tomó dos más para pasar del acuerdo que ella ganó hasta poder ser quien posee la marca registrada de “Sqrat”, el personaje de La Era del Hielo 

Para ella, y para nosotros en cuanto comprendemos la historia, es muy raro lo ocurrido pero a la vez no es una sorpresa. Todo comenzó como un dibujo de un híbrido entre una rata y una ardilla que ella creó en el parque de Madison Square, en Nueva York. Al poco tiempo, Silberstein ya se encontraba creando mercadería protagonizada por el personaje que habría creado. Pero no pasó mucho tiempo para que el medio Fox News lo notara en el año 2000. Como sabrán, la primera película de la Era del Hielo llegó a cines en 2002, por lo que el estudio de cine no tardó en hacer que el personaje tenga su debut en la pantalla grande cuando la dibujante apenas se prestaba a lanzar artículos.
 
Las cosas se ponen más complicadas cuando sabemos que Silberstein no reaccionó después del estreno de la película, sino que lo hizo antes. Según lo que recoge el sitio Sqrat.com, el conflicto ya estaba allí desde 2001, cuando la marca que registró inicialmente fue abandonada por su abogado en marzo de 2001. Al intentar retomarlo en noviembre de ese año, sin saber que había sido abandonada, intentó establecer nuevamente la marca registrada pero ya no pudo empezar de nuevo. Lo que ocurrió después fue que ella demandó a Fox por infracción de derechos de autor y el 1 de julio de 2003 se dictaminó que tanto ella como el estudio eran los co-propietarios de los derechos de autor del personaje.
 
Silberstein no dejó de luchar, y fue recién en 2012 cuando logró registrar el nombre “Sqrat”. Acudió a medios como CNN y Los Angeles Times para tratar de ganar algo de notoriedad, puesto que era muy fácil que su caso pase desapercibido al no tener el mismo poder que tiene cualquier estudio de cine contra un individuo, mucho menos si forma parte de un conglomerado.
 

Todo empezó a cambiar a su favor en 2019, cuando Fox/Disney se acercó y preguntó si le gustaría llegar a un arreglo por el personaje. Lo logró en diciembre de ese año, pero tuvieron que pasar 20 años y un poco más para que ella pudiera volver a ganar el control de algo que creó y que ella considera como un hijo.

Robaron mi caricatura porque pudieron. Tuve un problema con mi marca registrada y cuando demandas a alguien, estás demandando por propiedad intelectual que es la marca registrada. Recibí mi marca registrada principal el 7 de julio de 2020. Empecé el 19 de mayo de 1999, así que me llevó 21 años conseguir esto.

Esto significa que Scrat no podrá aparecer en la nueva producción de La Era del Hielo solo porque el estudio lo desea. Hace poco, Silberstein hizo una publicación en Twitter donde menciona que no se lo verá en el nuevo material, lo que también nos hace pensar qué otros casos similares y desconocidos podríamos encontrar, relacionados con los estudios grandes y propiedades pertenecientes a terceras personas.

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