El Gran Silencio se presentó en el Pepsi Center WTC para celebrar 33 años de trayectoria, en un concierto que reunió generaciones y confirmó la vigencia de su propuesta musical.
Desde los primeros minutos, la banda dejó claro que la noche sería una fiesta sin pausas. No faltó el homenaje a Celso Piña, figura fundamental en la historia de la cumbia en México y colaborador cercano del grupo. Además, los integrantes dedicaron unas palabras a Willie Colón, recientemente fallecido, reconociendo su influencia en la música latina y en los sonidos que han nutrido su identidad.
El público fue tan diverso como el repertorio: familias completas, padres que llevaron a sus hijos y jóvenes que apenas descubren el legado de la banda. Desde el escenario, los músicos agradecieron que su música siga llegando a nuevas generaciones. Entre los asistentes también se encontraba la familia de Eulalio Cervantes, conocido como Sax, disfrutando del concierto en un ambiente de celebración y memoria.
La euforia fue constante. Muchos asistentes alternaban entre grabar fragmentos de los grandes éxitos y cantar a todo pulmón, mientras otros no dejaron de bailar en ningún momento.
El setlist recorrió distintas etapas del grupo y confirmó su fusión característica de rock, reggae, hip hop y cumbia. Sonaron temas como “Sound System Cumbia”, “El retorno de los chúntaros”, “Guacharaca Surf”, “Cumbia lunera”, “Decadencia”, “No sabemos amar”, “Estado de emergencia”, “Creaturas de luz”, “Tonta canción” y “Chúntaros Style”, que desataron los momentos más intensos de la noche.
También incluyeron versiones que evidencian la amplitud de sus influencias: “Lourinha Bombril” de Os Paralamas do Sucesso, “Lo que no fue no será” de José José, “Mi tesoro” de Cornelio Reyna, “Bala perdida” de Mano Negra, “Cumbia poder” popularizada por Celso Piña y su Ronda Bogotá y, ya en el encore, “Déjenme si estoy llorando” de Los Ángeles Negros.
El concierto cerró con una recta final cargada de energía: “Timbalero”, “Dub” y el ya clásico “Chúntaros Style”, que convirtió el recinto en una pista colectiva donde nadie permaneció quieto.
A 33 años de su formación, El Gran Silencio demostró que su propuesta sigue siendo un punto de encuentro entre generaciones, ritmos y territorios. Más que un aniversario, la presentación en el Pepsi Center fue una celebración de identidad, resistencia y fiesta compartida.
