Guerra es, en el lenguaje de Frente Abierto, sinónimo de creación. Guerra a todo eso es un manifiesto sonoro donde no hay trincheras, solo fronteras por derribar. El flamenco no se fusiona con el metal o el ambient; choca con ellos, y de ese impacto nace un lenguaje nuevo, desgarrado y a la vez sublime. Este álbum no es una suma de estilos, sino un campo de batalla donde lo ancestral y lo moderno se miran frente a frente.
Las voces de Inés Bacán, Israel Fernández o Lela Soto no son adornos; son los pilares sobre los que se sostiene este edificio sonoro. Cada cantaor es un testigo, una memoria viva que interroga a la guitarra eléctrica y a los sintetizadores. La banda andaluza no teme al caos; lo habita, lo ordena y lo convierte en ritual. Aquí, lo dionisíaco y lo apolíneo se reconcilian.
En un gesto casi filosófico, Frente Abierto nos recuerda que la auténtica vanguardia no consiste en negar la tradición, sino en conversar con ella desde el riesgo. Este disco no es fácil, no pretende serlo. Es una grieta por donde asoma lo real, con su crudeza y su belleza. Es la prueba de que, a veces, para crear hay que declararle la guerra a todo lo establecido.
