El sonido en el cine no solo acompaña, también narra. En la película No Nos Moverán, nominada al Ariel en la categoría de Mejor Sonido, los diseñadores sonoros César González Cortés, Alejandro Díaz Sánchez y Daniel Rojo construyeron una identidad auditiva que da profundidad y emociones a lo que la imagen calla. Con más de 1.300 horas de trabajo, el equipo capturó sonidos en campo, desde ambientes en Tlatelolco hasta el aleteo de una paloma, para tejer una atmósfera que sumerge al espectador en la historia.
Uno de los mayores desafíos fue dar voz a los desmayos de la protagonista, cada uno distinto pero unidos por un hilo emocional que debía transmitir vulnerabilidad y fuerza al mismo tiempo. También recrearon sonoramente el Movimiento de 1968, un ejercicio de memoria acústica que exigió precisión histórica y sensibilidad artística. Cada personaje, como el Vaquero, fue moldeado a través de sonidos específicos: el crujir de su chamarra, el eco de sus botas. El resultado es una obra que se escucha con los ojos cerrados.
Alejandro Díaz Sánchez hizo historia como el nominado más joven en la categoría, mientras que Daniel Rojo suma su tercera nominación al Ariel. Juntos, forman parte de un equipo que ha trabajado en producciones de doce países, presentadas en festivales como Cannes, Sundance y Venecia. Su trabajo recuerda que el cine también se hace con oídos.
