Durante ese tiempo de ausencia, el grupo atravesó cambios significativos. Uno de los más importantes fue la creación de su propio estudio llamado «Good Bueno», un espacio que les permitió profesionalizar su proceso creativo. Esta decisión no solo representó una inversión económica, sino también emocional, pues simboliza independencia, crecimiento y comunidad.
El estudio se convirtió en un refugio creativo, casi como una oficina donde, entre charlas, cigarrillos y café, nacieron las canciones que hoy forman parte de su próximo álbum. Más allá de ser un lugar físico, es un espacio lleno de energía, historias, vivencias y aprendizajes.
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