Cuando una artista foránea comienza a sentir que el público de México le tiene un gran aprecio, ya no hay vuelta atrás. Las giras con una o varias paradas obligatorias en nuestro país son más seguido; comienzan a grabar canciones o discos en estudios locales; incluso consiguen la nacionalidad mexicana. Uno de los tantos ejemplos ideales de esto es la cantautora chilena Mon Laferte, quién confesó el pasado 23 de octubre en el Auditorio Nacional, que todas las presentaciones que de en ese recinto siempre serán de larga duración.
Mon Laferte llevó Autopoiética por vez primera al «Coloso de Reforma»
Desde las 20:15 de la noche, el público de la Ciudad de México sabía que esta era una noche especial. Mujeres y hombres de todas las edades llegaban al Auditorio Nacional con la ilusión de volver a sentir en carne propia las canciones de Mon como si fuera la primera vez. El acto de apertura estuvo a cargo de GRTSCH, artista mexicana que tiene una buena y duradera relación con Mon desde que cantaban juntas en diferentes bares.
Poco antes del inicio del concierto, el espectáculo ya estaba a la orden del día. Al sonar «Todos me miran» de Gloria Trevi de fondo, algunxs asistentes in Drag comenzaron a sentir la canción y la gozaron. Al terminar la rola, sin excepción, todxs se llevaron el aplauso del respetable, y de inmediato, comenzó el concierto de Mon Laferte. En esta oración, te dejamos la primera parte de su show.
«Tenochtitlán» fue el tema que comenzó el concierto, y también es el que inicia el disco más reciente de la artista chilena. Luego, le siguieron temas como «Volveré», «Obra de Dios» y «Autopoiética». Entre estas canciones, hubo una pequeña pasarela al estilo Vouge que fue protagonizado por sus bailarines e incluyó un cameo de GRTSCH.
Conforme fueron pasaron las canciones, tanto Mon como las y los asistentes al concierto comenzaron a sentirse más en confianza. Desde cantar todas las canciones sin fallas, hasta «obligar» a Mon a fondearse su copa de vino, es muy notoria la conexión que tiene la artista de Viña del Mar con sus fans de México. Con canciones como «Mi buen amor», «Pornocracia» y «Amantes Suicidas» el público se entregaba a la chilena y viceversa.
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«Yo ya tengo doble nacionalidad», Mon Laferte
El concierto tuvo varias partes en las que se surfeó toda la discografía de Mon Laferte. Otro de los momentos especiales de la noche fue la aparición de Manuel García para cantar «La danza de las Libélulas», canción que tienen en conjunto que casi conmueve a Mon hasta las lágrimas. La última parte del disco se compuso de Mon con una guitarra eléctrica. Ese momento de intimidad fue el cierre ideal para el concierto ya que la artista interpretó «Mew Shiny», «A Crying Diamond» y el himno por excelencia «Tu Falta de Querer».
Esta fue la presentación número ocho de Mon Laferte en el Auditorio Nacional, que sin problemas, se puede decir que se convirtió en su segunda casa.
