Fieles al estilo de rockstars clásicos, Megadeth apareció en el escenario alrededor con casi media hora de retraso, sin embargo, hicieron valer cada minuto que estuvieron presentes.
Iniciando con su clásico «The Sick, the Dying… and the Dead!»,, la eufórica audiencia enloqueció al ver a sus ídolos dándolo todo en el escenario.
Parecía que los años no habían pasado para la banda, con cada miembro tocando sus instrumentos de la misma manera que lo hacían hace décadas, y la voz de Dave Mustaine con el mismo poder y brutalidad que siempre lo ha caracterizado.
Dando un repaso por su historia con temas como «Dread and the Fugitive Mind», «Skin o’ My Teeth», «Hangar 18» y «Angry Again», el furor del público no descansaba, con personas haciendo headbang y gritando al tope de sus pulmones.
La audiencia, compuesta por personas tan jóvenes como diez años, hasta adultos de más de 50, se encontraba unida por la pasión de ver a una de las bandas más representativas del metal y el rock en una noche atemporal.
«She-Wolf», «Sweating Bullets», «This Was My Life» y «Trust» continuaron con la épica noche, con Mustaine deteniéndose un poco para agradecer y saludar al público mexicano que siempre los ha recibido con la mejor energía.
«Trust» y «Tornado of Souls» llevó la emoción a otro nivel, pero fueron los clásicos «A tout le monde«, «We’ll Be Back» y «Symphony of Destruction» que realmente incendiaron la noche, con las personas brincando e iluminado la Arena CDMX con sus linternas.
Megadeth desapareció brevemente para el primer encore, compuesto por «Mechanix» y «Peace Sells«, seguido por un segundo encore donde tocaron su clásico «Holy Wars… The Punishment Due«, donde Dave presentó a cada uno de los integrantes, con una increíble respuesta del público.
La noche con Megadeth había llegado a su fin, que, a pesar de ser rápida, logró conectar con cada una de las personas presentes y que reafirmó su legado como una de las bandas más importantes de todos los tiempos.
