Héctor, baterista de Princesa Cereza, comparte novedades sobre el regreso de la banda tras casi dos años de pausa. Habla sobre la evolución personal y musical que vivieron durante ese tiempo, una etapa que él describe como su «pubertad artística», ya que comenzaron el proyecto siendo adolescentes. El primer álbum, Bugambilia, capturó esa inocencia juvenil, los primeros amores y la convivencia entre amigos.
Con el regreso, presentan un sonido más maduro, reflejado en su nuevo sencillo «1 2 3», que aborda temas como la ansiedad, la duda sobre continuar en la música y el peso de la exposición mediática. Héctor reflexiona sobre el impacto de la viralidad: por un lado les permitió conocer muchos lugares y conectar con gente, pero también trajo consigo una presión intensa y la necesidad de hacer una pausa para reencontrarse.
Habla con cariño sobre cómo el proyecto, que comenzó como un juego entre amigos grabando con celulares, se convirtió en parte fundamental de su identidad. También reconoce el poder de la nostalgia, tanto para ellos como para sus oyentes, quienes aún conectan emocionalmente con las canciones de su etapa adolescente.
En resumen, esta nueva etapa de Princesa Cereza es un renacer más consciente y emocional, que busca hablarle a una generación que creció con ellos y que también ha vivido las transformaciones que trae el paso del tiempo.
